2 de julio de 2012 11:14 AM
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Lapidario : 26 frigoríficos cerrados

Y el asado argentino cuesta un 80% más caro que el churrasco uruguayo. Son consecuencias de las erráticas políticas del gobierno hacia el sector.

En 2006 el gobierno nacional comenzó a intervenir el mercado de exportación de productos cárnicos bovinos con el propósito –según se indicó– de mantener a raya los precios minoristas de la carne.

Tal objetivo no se logró. Hoy en supermercados de Montevideo es posible comprar asado a un valor equivalente de 23,4 pesos argentinos por kilo, mientras que en supermercados de la ciudad de Buenos Aires el valor del producto es de 43,8 pesos por kilo (un 87% más).

En otros productos la diferencia, si bien no es tan grande, no deja tampoco de ser significativa. Por ejemplo la nalga: 48,3 pesos por kilo en Buenos Aires versus un equivalente de 40,5 pesos argentinos en Montevideo.

Pero la política cárnica kirchnerista, además de tener un impacto desfavorable en el bolsillo del consumidor argentino, generó el cierre de al menos 26 grandes frigoríficos exportadores de productos cárnicos vacunos.

La destrucción de buena parte de la industria cárnica exportadora –embajadora de una de las “marcas país” más importantes de la Argentina– se instrumentó en un período en el cual la demanda mundial de proteínas rojas estaba en pleno auge.

Hoy el negocio ya no es tan atractivo por la caída del poder de compra del consumidor europeo. Pero la Argentina necesita desesperadamente generar divisas para suplir la montaña de dólares que dejarán de ingresar a causa de la sequía experimentada en el ciclo 2011/12.

Durante el proceso de destrucción, algunos frigoríficos exportadores fueron cerrados por sus propietarios para luego ser recuperados por sus trabajadores. En estos casos, las plantas comenzaron a operar para abastecer al mercado interno con un nivel de eficiencia acorde a ese destino (algunos ejemplos de ese fenómeno son el frigorífico Subpga de Berazategui y La Foresta de La Matanza).

La lista de grandes frigoríficos exportadores con una situación delicada incluye a Vivoratá (del grupo brasileño Marfrig), Frigorífico Alberdi (localizado en Oro Verde, Entre Ríos) y Santa Elena Alimentos (ubicado en la ciudad entrerriana homónima y operado por Sergio Taselli, un empresario acusado de defraudación por su propio hermano).

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