13 de febrero de 2010 07:17 AM
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DUROS RECLAMOS Y CLIMA DE PROTESTA RURALISTA

El Gobierno salió a responsabilizar a los productores por las subas. Hubo fuertes reacciones del sector

El Gobierno volvió a echar nafta sobre las brasas calientes, avivando las llamas. El campo respondió con la amenaza de nuevas medidas de fuerza, que se desarrollarían antes de fin de mes.

Fue la propia presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quien responsabilizó a los productores por la suba del precio de la carne. En un intento por explicar lo que pasaba, redujo el problema a que como consecuencia de la lluvia los ganaderos ahora retienen hacienda y por eso hay un faltante de carne.

Pero lo hizo en tono de denuncia, acusándolos solapadamente de especuladores, y largó al aire la idea de que los ganaderos ganarán más a costas del sacrificio de la gente.

Estos conceptos produjeron fuertes reacciones. El diputado electo Ulises Forte, ex vice de la Federación Agraria Argentina (FAA), dijo que "muchas de las cosas que dijo ayer la presidenta, como responsabilizar a los productores de las subas de precio de la carne, y decir que eso responde a que ellos retienen animales es, por lo menos, una muestra clarísima de desconocimiento. Esto está tan lejos de la realidad que sinceramente no sé si pensar que la Presidenta está desinformada o quiere desinformar y ambas cosas son muy preocupantes".

Y agregó: "También dijo que como llovió mucho los productores retienen las vacas. En muchas zonas ganaderas, como el oeste pampeano, la sequía sigue azotando a una producción ya muy debilitada, así que considero que sus asesores tendrían que proveerla de mejor información sobre el tema".

Las quejas se extendieron por todo el ruralismo, donde circuló fluidamente un documento sobre la situación de la ganadería preparado por el ex vice de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Néstor Roulet.

Pero en este contexto, el sector fue sorprendido por las declaraciones del ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez, contrastantes con la opinión de Cristina K., Domínguez destacó, tras reunirse con la cúpula directiva de la Bolsa de Cereales y operadores del mercado de hacienda, que existen señales alentadoras de la ganadería al considerar que "hay una demanda sostenida de vientres de hembras para reposición para poblar los campos".

También, indicó que "se está volviendo a invertir en la ganadería: hay demanda de semillas para pastura forrajera, esto implica que hay productores que van a invertir en el campo esperando un futuro alentador; hay demanda de toros, es decir, también es una inversión de mediano plazo".

Estos esfuerzos del ministro de Agricultura por generar un mejor ambiente en la relación con el sector son reconocidos por la dirigencia. Pero crece la sensación de que al final del día tropieza con la inquina de los Kirchner hacia el sector. Los tiempos se agotan, y los grandes temas pendientes siguen sin resolverse. Por ejemplo, la falta de mercado para el trigo, un hecho inédito en la historia agrícola argentina.

Domínguez aseguró que la exportación va a comprar un millón de toneladas sobre el puerto de Quequén, pero ya hay amenazas de una movilización hacia esta terminal para la semana próxima. Y se anuncia un tractorazo inminente en Chabás, en el corazón agrícola del sur de Santa Fe.

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