13 de febrero de 2010 07:17 AM
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La cebada, en un año que pinta difícil

Los precios vienen poco atractivos y hay problemas de calidad en el momento de la comercialización

A pesar de que la cebada venía ganando superficie en los últimos años, en la presente campaña los productores de este grano tuvieron grandes problemas al momento de comercializar su producción.

En los últimos años, hubo varios factores que influyeron para que la superficie de cebada aumentara notablemente en nuestro país. Uno de ellos fue la mejora de los precios internacionales: en las campañas 2005/06, 2006/07 y 2007/08 la producción mundial fue menor al consumo. Esto produjo una disminución de los stocks finales y generó subas de precios.

Otro factor importante fue la intervención en el mercado de trigo. Los grandes descuentos sufridos por los productores en el precio del cereal, debidos al cierre de las exportaciones y a las dificultades para vender la producción, impulsaron un aumento de la superficie sembrada con cebada en la Argentina.

Como se puede ver en la infografía, durante las últimas cuatro campañas los descuentos en trigo superaron los 30 US$/ton (eje derecho), lo que provocó una duplicación de la superficie sembrada con cebada (barras azules).

Desde la campaña 2002/03 hasta la 2009/10, la superficie sembrada con trigo cayó de 6,3 a 2,7 millones de hectáreas (-57%) y la superficie de cebada aumentó de 269.000 hectáreas a 560.000 hectáreas (+108%).

Históricamente, y a pesar de ser un tema de discusión, las cotizaciones de la cebada en la Argentina se han fijado con relación al trigo. En general, el precio recibido por los productores de cebada equivalía a Pizarra de Trigo menos el 10 por ciento.

Sin embargo, en los últimos tiempos el debate por la relación entre los precios de la cebada y del trigo se incrementó. Esto es así, en parte, porque el precio FOB Trigo no refleja lo que sucede en el nivel internacional, ya que las exportaciones están cuotificadas y los precios FOB que se fijan no son representativos y no presentan variaciones significativas.

Por otro lado, la intervención del mercado triguero afectó el normal funcionamiento de las cotizaciones futuras del cereal en el Mercado a Término. En consecuencia, el FAS teórico es notablemente superior a las cotizaciones del MATba cuando, normalmente, estas cotizaciones deberían guardar una relación más estrecha. Este dato no es menor si se tiene en cuenta que gran parte de los contratos ofrecidos por las malterías están atados un 70% al precio de trigo del MATba y un 30% a la cotización del cereal en Chicago, menos el 23% de retenciones. La cebada tiene 20% de retenciones.

Esta condición comercial (70-30) sería una buena opción si las cotizaciones en el Mercado a Término reflejaran lo que sucede con el FAS Teórico. Pero hoy no es así.

Por lo tanto, en un mercado de trigo intervenido y con vistas a la próxima campaña, los compradores de cebada deberán ser flexibles y creativos al momento de elegir distintas formas y plazos de fijación de precio.

Si bien en su momento la estrategia de eludir las intervenciones en trigo con la siembra de cebada fue válida, en esta campaña son muchos los productores que están vendiendo la cebada a precios irrisorios.

De hecho, algunos que no tenían contratos y tenían cebada de calidad vendieron la mercadería a mejores precios (FAS Teórico de trigo) que quienes estaban atados a un contrato.

Además de los bajos precios, los productores tuvieron que afrontar el inconveniente de una gran heterogeneidad en cuanto a la calidad.

Cebadas con menor calibre que el requerido por las malterías o con porcentajes de proteína muy superiores a los aceptados por el estándar comercial generaron desacuerdos entre las partes.

Este fue el caso de Santiago Norris, del CREA Henderson-Daireaux, quien tuvo problemas por exceso de proteína.

"Me quedé con un producto que no cumple con los estándares de las malterías. Esto me lleva a pensar que hacer cebada en estas condiciones no es lógico ni rentable. Es una situación muy desagradable, porque estás totalmente expuesto a quedarte con una mercadería que no tiene valor", señaló el productor.

Ante estos problemas de calidad, algunas malterías se vieron obligadas a reducir las exigencias de los estándares.

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