13 de febrero de 2010 08:11 AM
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En la cuenca del Salado, la nuez pecán se sumó a la ganadería

Historia de un emprendimiento familiar orientado a la producción sustentable

En 1983 compramos unas chacras con suelo ondulado y arenoso cerca de 25 de Mayo, en plena cuenca del Salado. Desde un principio, como la mayoría de los vecinos, nos dedicamos a la cría bovina, utilizando la raza Angus, para pasar luego de varios años al Limangus. Después de sembrar pasturas consociadas y mejorar los índices de preñez y destete por más de 20 años, buscamos otras alternativas de producción para mejorar la rentabilidad. Fue así que comencé a estudiar varios cultivos intensivos como arándano, frambuesa, frutilla, espárrago, alcaparra y, finalmente, el cultivo de la nuez pecán. El pecan, el único nogal de origen americano, oriundo de los valles de los ríos Mississippi y Missouri, está muy bien adaptado a nuestra pampa húmeda desde hace mas de 100 años y reúne todas las condiciones de cultivo amigable con el medio ambiente. Además presenta ventajas comparativas sobre las otras alternativas de producción evaluadas. Es un muy lindo árbol, de gran porte y longevo, que llega a vivir más de 100 años en producción; es de fácil implantación, con relativo bajo costo, y no es demandante de mano de obra intensiva. Su fruto, la sabrosa nuez pecán, es un alimento natural recomendado por sus cualidades nutricionales en dietas sanas y orgánicas. La nuez pecán tiene buena colocación tanto en el mercado interno, donde ya es demandada por restaurantes, hoteles y heladerías premium, como en el exterior, donde Inglaterra, Alemania, Holanda, Francia, Suiza, Japón y China son importantes importadores. También es poco dependiente de la cadena de frío ya que se cosecha en mayo y hasta diciembre puede ser guardado en un lugar seco y fresco. El arranque Fue así como después de haber asistido a un seminario sobre la nuez pecan en abril de 2005 (organizado por el INTA) y de consultar con el Consorcio Argentino de Productores de Pecan (Cappecan), tomé la decisión de plantar los primeros 170 pecanes de las variedades mejoradas e injertadas Stuart, Forkert, Harris Super y Mahan como productoras y Dessirable y Success como polinizadoras. Se resolvió plantar con distancias de 15 x 15 metros para no tener que podar los arboles en un futuro y también para poder aprovechar mejor el espacio entre las líneas de pecan con la hacienda. Esto nos evita el costo de tener que desmalezar las calles y seguir aprovechando la pastura existente con el rodeo de cría, utilizando alambrado eléctrico. Hoy tenemos 14 hectáreas con 760 árboles en tres lotes, plantados a distancias de 15 x 15, 15 x 10 y 15 x 7,50 metros en donde mantenemos 60 vacas con sus crías y toros desde octubre hasta la cosecha, a fines de mayo, donde ya queda poco pasto. En todos los lotes se utilizan las calles de 15 metros de ancho por el largo del lote. El alambrado eléctrico, respetado por las vacas, se pone a unos 50 cm de las plantas evitando así que las vacas o los terneros las coman o lastimen. La idea es que la carga animal sea suficiente como para que no dejen nada de pasto y estén un día por calle. Esto trae como consecuencia la fertilización natural que produce la ganadería y el importante ahorro de mano de obra, maquinaria y combustible. Las plantas se fertilizan con lombricompuesto en primavera y otoño. Después de haber tenido una noche varias roturas de plantas producto de una fuerte tormenta que asusto a la hacienda, efectuamos siempre el encierre nocturno. El año pasado tuvimos las primeras plantas con frutos en el monte viejo, plantado en 2005, e incorporamos las variedades Starking y Pawnee, posiblemente mejor adaptadas al clima local. El monte de pecan entra en plena producción a los 20 años dando unos 2 a 3 mil kilos de nuez por hectárea. A medida que los arboles crezcan y entren en plena producción cerrando las calles e irán reemplazando paulatinamente a la ganadería. Esta es una inversión a largo plazo, que conviene planificar bien. Seguramente es algo que nos va a trascender e involucrara a nuestros hijos, nietos y a futuras generaciones. Por Ricardo Siegrist
El autor es ingeniero en producción agropecuaria (ricardosiegrist@gmail.com)

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