14 de febrero de 2010 00:53 AM
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La amenaza oculta en el suelo

Los nematodos son parásitos que viven en las raíces de los cultivos. Asociados con virus, bacterias y hongos pueden generar complejas enfermedades que dañan los cultivos y provocan pérdidas de rindes de más de un 10%.

 Notable diferencia. La planta de la izquierda sufrió un severo ataque de nematodos.¿Nunca se preguntó por qué no logra alcanzar todo el potencial de la semilla que compra a pesar de realizar una nutrición adecuada y combatir plagas e insectos con éxito? La respuesta a esta pregunta puede estar bajo el suelo, o dentro de las plantas que tanto cuida.Según un informe del Dr. Eliseo Jorge Chaves, responsable del Laboratorio de Nematología del INTA-EEA Balcarce, los nematodos que se encuentran en los suelos cultivados de nuestro país pueden provocar diferentes grados de daño en plantaciones de soja, maíz, trigo, girasol, papa y hortalizas.Los nematodos son habitantes comunes de los suelos. Viven a expensas de la raíz, tallo, yemas, hojas y semillas de la planta, provocando daños mecánicos o induciendo alteraciones en la actividad celular. Estos cambios traen como consecuencia una disminución del crecimiento, y la muerte de las plantas en ataques severos. Asociados con otros patógenos del suelo (virus, bacterias, hongos) dan origen a enfermedades complejas de difícil control.Como no generan síntomas específicos en la parte aérea de la planta, la mayoría de los productores ignoran su presencia.El nivel de daño depende de la susceptibilidad de la planta hospedante y de las condiciones de temperatura y humedad del suelo, entre otros factores. Incluso algunas especies están capacitadas para sobrevivir a la falta de alimento o a las condiciones adversas del medio durante varios meses y aún años, y vuelven a desarrollarse tan pronto como estas condiciones se normalizan.Las pérdidas causadas por el ataque de nematodos en distintos cultivos permiten conocer la importancia de estos parásitos desde el punto de vista económico. Estos parásitos generan pérdidas que han comenzado a evaluarse con la utilización de nematicidas, que permitieron realizar ensayos de comparación entre plantas sanas y enfermas.Durante la última reunión técnica Syngenta/Aapresid/Aacrea, desarrollada en Paraná hace pocos meses, el Ing. Eleodoro Del Valle, especialista en el tema, señaló que en Argentina, durante la campaña 2008/09, los nematodos generaron pérdidas del 10% del rendimiento en maíz y del 10,6% en soja.Los productores pueden enviar al INTA o a las universidades especializadas muestras de suelo o raíces para determinar la situación en su lote.En esta última campaña, los especialistas de Syngenta recorrieron lotes de soja y maíz en Santa Fe y Buenos Aires, y en Córdoba, hasta la localidad de Alta Gracia. En todos los campos donde monitorearon plantas se encontraron nematodos. La principal especie detectada fue el nematodo espiral presente en el 94% de las 300 muestras tomadas.Para combatir el daño que generan los nematodos en cultivos de soja, maíz, trigo, girasol o papa, Syngenta está trabajando en un nuevo producto que saldrá al mercado este año.¿Cómo se clasifican?En general, se reconocen cinco grupos de nematodos: bacteriófagos, fungívoros, omnívoros, predadores y fitófagos. Los nematodos fitófagos se alimentan de tejidos vegetales: raíz, tallo, hoja y semilla. De acuerdo con la forma de alimentarse, los fitófagos se diferencian en tres grandes grupos: ectoparásitos, porque se alimentan de las células epidérmicas de la raíz, eventualmente de la corteza, sin penetrar en los tejidos; semiendoparásitos, porque penetran en las células de la corteza, de donde se alimentan; y endoparásitos, capaces de ingresar en la raíz para alimentarse de las células del periciclo, induciendo la formación de células gigantes o sincitios (Globodera, Meloidogyne) y agallas radicales en el caso de Meloidogyne. ¡Están ahí! Una grupo de investigadores detectó la presencia del parásito en el 94% de los lotes muestreados en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.Según señala el informe del Dr. Chaves, en los suelos cultivados de nuestro país se han encontrado diferentes géneros de nematodos fitófagos de importancia agrícola. Ente ellos, el género Globodera, reúne las especies que forman quistes redondos; en este grupo se encuentra el nematodo quiste de la papa, Globodera rostochiensis. El género Heterodera presenta quistes en forma de pera y en forma de limón; en este grupo se encuentra el nematodo quiste de la soja, Heterodera glycines.Otro habitante común en nuestros suelos es el nematodo espiral, Helicotylenchus. Las especies de este género habitan en suelos pesados y en suelos arenosos, y son moderadamente perjudiciales. Algunas variedades comerciales de maíz y soja son muy buenos anfitriones, y si bien no existen hoy variedades resistentes, sí puede haber diferencias en la susceptibilidad.El otro género característico es el Meloidogyne, que reúne a las especies que viven en zonas de altura, en climas tropicales y en regiones de climas templados. La temperatura óptima del suelo para el desarrollo de Meloidogyne se encuentra alrededor de los 25 º C. La eclosión de los huevos de esta especie, el escape de los juveniles y la infestación de las raíces depende de las condiciones ambientales y no de sustancias químicas secretadas por la raíz, como es el caso de los nematodos quiste.Formas de resistencia:Los nematodos del suelo, y entre ellos los fitófagos, han desarrollado mecanismos de resistencia que les permiten sobrevivir en condiciones ambientales adversas. En Meloidogyne este mecanismo se observa en la protección de los huevos de la desecación por medio de una matriz gelatinosa que los envuelve y que es secretada por la hembra. Esta matriz es de color amarillo y puede verse en los tubérculos de papa muy infestados. En Globodera y Heterodera los huevos larvados quedan protegidos dentro del quiste, que es el cuerpo endurecido de la hembra muerta.Los nematodos fitófagos se alimentan introduciendo el estilete en los tejidos de la planta. El estilete es una formación dura, en forma de aguja hipodérmica, que sirve para romper la pared celular. El esófago de estos parásitos actúa como bomba aspirante y permite el paso del jugo celular hacia el intestino.Algunos nematodos causan un daño mecánico leve en las células de las que se alimentan, sin que en éstas se operen cambios visibles; otros, por el contrario, provocan lesiones importantes.Además, algunos estimulan cambios en las células que parasitan por medio de sustancias que ellos segregan o por medio de sustancias que produce la planta en base a la presencia del parásito. El ejemplo más conocido es la formación de agallas en las raíces atacadas por Meloidogyne sp, las cuales se forman por hipertrofia (aumento del tamaño celular) e hiperplasia (aumento del número celular) de las células de la corteza y el periciclo. El nivel de daño depende de la susceptibilidad de la planta hospedante y de las condiciones de temperatura y humedad del suelo, entre otros factores.

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