14 de febrero de 2010 00:59 AM
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La vaca doma a Moreno, todavía

El secretario de Comercio espera que el precio baje en sesenta días. Sospechas sobre embarques de cortes kosher

El Gobierno seguirá frenando las exportaciones de carne hasta que se reviertan al menos parcialmente los aumentos del ganado en pie. Pese a que el propio Guillermo Moreno lo confirmó en una reunión cerrada que mantuvo ayer con dueños de frigoríficos y supermercadistas, el ministro de Agricultura salió a negarlo en público para evitar otro enfrentamiento con los ruralistas. La estrategia cuenta con el aval de la mayoría de los empresarios que abastecen la demanda local, pero por ahora no funciona. En el mercado de Liniers volvió a subir el kilo vivo de ganado y en las carnicerías los precios amenazan con seguir subiendo. Moreno había dicho la semana pasada que los valores bajarían en un mes, pero ayer deslizó que “si no es en treinta días, será en sesenta”.

Tal como reveló ayer este diario, la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) interrumpió quince días atrás la entrega de registros de operaciones de exportación (ROE), un permiso oficial que se exige a quienes exportan carne. La orden partió del despacho de Moreno. Sin embargo, luego de conocerse la noticia, y pese a que ellos mismos la admitían en privado, los funcionarios hicieron fila para relativizarla.

El titular de la ONCCA, Juan Manuel Campillo, dijo a través de un comunicado que las exportaciones de carne arrancaron 2010 “con buen ritmo”. Y aseguró que en lo que va del año se autorizaron ventas por 125.193 toneladas, una cantidad “casi idéntica a la registrada en el mismo período de 2009”. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, aseguró por su parte que los embarques “de ninguna manera se cerrarán”.

Los dueños de los frigoríficos, en cambio, sostienen que enero había arrancado sin novedades, pero que las restricciones llegaron cuando la disparada de los precios en las carnicerías saltó a la primera plana de los diarios. Desde entonces sólo se permitió la exportación de cortes de carne de lujo y algunas partidas especiales, como la carne kosher y la halal, su equivalente musulmán.

Moreno no sólo admitió haber bajado la barrera a los exportadores, sino que además ratificó que seguirá cerrada. “Es más –dijo el secretario de Comercio ante empresarios del sector–. Acá alguien me está metiendo el perro. Yo los habilité para que exporten 1.932 toneladas de carne kosher en las últimas semanas, pero me parece que ni en todo el mundo hay tantos judíos como para comerla”.

El guardián oficial de los precios apuesta a que la gente compre menos carne por los aumentos y a que los animales engorden rápido con los pastos crecidos por las últimas lluvias. Así, oferta y demanda mediante, el valor al público bajaría. Pero ayer el índice Novillo de Liniers volvió a subir, de $ 5,33 a $ 5,35 por kilo vivo. Sólo en enero el indicador había trepado el 29,6%, lo cual terminó de trasladarse a los consumidores con el arranque de febrero.

Mientras llegan esas rebajas, el Gobierno volverá a impulsar las “baratas” de carne en los súper y los hipermercados. También busca pactarlas con las carnicerías de los autoservicios chinos.

El mediático matarife Alberto Samid, dueño de una cadena de carnicerías, sumó también su voz a la de Moreno en la reunión para atender la crisis cárnica. “Yo vendo el asado a $ 8 el kilo”, dijo desafiante, consciente de que nadie lo consigue a menos del doble. “Lo que pasa es que la mitad de lo que vendés vos es robado y la otra mitad es de vacas viejas”, lo cruzó otro.

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