15 de febrero de 2010 23:15 PM
Imprimir

Alertan que el “asadito” del domingo tiene cada vez más olorcito uruguayo

Se encendió la polémica: aseguran que, por el fuerte aumento del precio de la carne y la escasez de oferta, en la Argentina cada vez se demanda más carne del Uruguay, dado su menor valor. Además, estiman un desplome del consumo interno, que llegará a su nivel más bajo de los últimos años .

La Argentina dispone de numerosos emblemas. Se trata de productos o manifestaciones culturales y deportivas que conforman aquello bautizado como el “ser nacional”, es decir, que cuentan con una fuerte carga de identidad.  
En este conjunto de símbolos figuran el fútbol, el polo, el tango y… el típico asado argentino, entre otros.

Sin embargo, en momentos en los que arrecia la inflación y el debate sobre los continuos golpes al bolsillo de los consumidores está en el centro de la escena, el presente y futuro del bife con sello nacional se convirtió en eje de las más acaloradas discusiones, debido a la disparada que experimentaron los precios en góndolas y los mostradores de las carnicerías.

Y esto generará consecuencias con fuerte impacto social. Por un lado, los expertos ya prevén un fuerte desplome del consumo per cápita en uno de los países donde la carne domina las tendencias de consumo.

A esto se sumaría, según alertan desde las principales entidades rurales, un efecto que ya inquieta a aquellos que, justamente, ven en el bife un símbolo de identidad nacional: una parte del típico “asadito” del domingo tendrá cada vez más “olor” a importado.

En concreto, dado que el negocio de la carne es sensible a la oferta y el nivel de precios, desde Federación Agraria aseguraron que cada vez son más los contenedores con carne refrigerada que cruzan el charco para hacer frente a la falta de hacienda y a los precios que tornan prohibitivos ciertos cortes a un segmento determinado de la sociedad.

Por ahora, según FAA, se trata de envíos limitados a ciertas provincias del Litoral, pero aseguran que esta tendencia podría agravarse de continuar la crisis actual que vive el negocio.
En Entre Ríos ya está entrando carne uruguaya“, disparó recientemente el presidente de la delegación entrerriana de esa entidad, Alfredo De Angeli, quien agregó que “la escasez de carne es consecuencia de la política kirchnerista”.

“Se vendió la hacienda para sembrar los campos con soja. Ahora hay menos vacas”, recalcó.

En la misma línea, el titular de la entidad, Eduardo Buzzi, semanas atrás también había alertado que la Argentina entró “al Bicentenario con carne de Uruguay”.

Por su parte, desde frigoríficos de Misiones también destacaron que, dado que el precio de los cortes “no tiene techo” se amplió la oferta de asado de novillo uruguayo a “bajo costo”.

En efecto, según el sitio Misiones OnLine, directivos de una compañía aseguraron que se está abriendo para esa provincia "el mercado ganadero uruguayo", que ofrece "un asado de novillo similar al argentino, pero a más bajo costo".  Sobre la calidad del producto aseguró que "aunque son cortes que sobran de las exportaciones, son buenos".

En el país de la carne, lo que falta es carne
La Argentina hace cuarenta años atrás supo tener un muy alto nivel de consumo per cápita –superior al de hoy en día- y llegó a dominar el 20% del mercado mundial de carnes.

Hoy, la situación es absolutamente opuesta: su market share a nivel global apenas supera el 5% y la escasez de hacienda y la consecuente suba de precios provocará este año que se vendan miles de toneladas menos en carnicerías y supermercados.

En este contexto de acusaciones cruzadas, la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner se sumó a la polémica: días atrás reconoció que los valores “han aumentado mucho”, pero culpó de esta situación a la especulación de los ganaderos.

"Es cierto que el precio de la carne ha aumentado mucho, como también el precio que perciben los productores, que están cobrando precios en sus campos como nunca", dijo.

La mandataria preguntó: “¿Saben por qué ha aumentado la carne?”, para luego responderse a sí misma: “Porque ha llovido mucho y entonces se mantiene toda la hacienda para engordarla y alimentarla más“.

Sin embargo, según destacan los expertos, esta es sólo una parte de la historia. Desde Abeceb.com explicaron que en la Argentina hace cinco años comenzó un proceso de liquidación de hembras “tras un continuo avance regulatorio sobre la cadena de valor que se inició a comienzos de 2005 y que en marzo de 2006 llegó al límite de suspender transitoriamente las exportaciones”.

Esto provocó, según la consultora, una caída fuerte del precio en el mercado interno, que quedó inundado con cortes baratos de buena calidad

Así, de los 63 kilos per cápita por año que se consumía en el país en 2006, se pasó a unos 70 kilos en 2009, el nivel más alto de los últimos 15 años.

Sin embargo, esto se logró a costa de destruir parte de las “fábricas de carne”, es decir, enviar al matadero a hembras con capacidad reproductiva, que son las únicas que pueden sostener la viabilidad de un negocio que participa en alrededor del 20% del PBI agropecuario y en un 3% del PBI total.

A este fenómeno, según Abeceb.com, hay que sumar los efectos negativos sobre el stock ganadero provocados por la intensa sequía registrada en las principales zonas productoras desde 2008, que recién en los últimos meses comenzó a revertirse.

Las lluvias trajeron alivio, pero también dolores de cabeza
En este contexto, en cuanto mejoró el clima, los ganaderos optaron por la lógica. Tal como destacó el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, “ha llovido, hay pasto en los campos y el productor no quiere vender".

“Es de manual. Si yo puedo tener más kilos en el campo, ¿por qué voy a vender ahora, y voy a regalar más kilos de carne, cuando yo necesito financiamiento?”, sostuvo.

Sin embargo, que los productores decidan retener ganado –hay que pensar que, según datos de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital Federal, de 40.000 cabezas semanales que entraban a Liniers se pasó a un número que no supera las 6.000- fue lo que terminó repercutiendo en el bolsillo de los argentinos.

El asado argentino, el más caro de la región
Esto provocó que el precio de la hacienda argentina, tras cinco años con precios deprimidos, esté nuevamente por encima de la de sus competidores.

En efecto, mientras que el kilo de novillo en gancho hoy tiene un valor mínimo de u$s3 en la Argentina –un nivel similar al de los Estados Unidos-, en Brasil una calidad equivalente cotiza a u$s2,60, mientras que en Uruguay se consigue a un precio más bajo: u$s2,40.

Es decir, después de cinco años, el precio de la hacienda en la Argentina es, al menos, un 20% más alto que la uruguaya.

¿Esto puede convertirse en un factor que incentive la llegada masiva de toneladas procedente del país vecino?

Los rumores se esparcieron como reguero de pólvora y el propio Domínguez tuvo que salir al cruce hace pocos días, cuando afirmó que “de ninguna manera la Argentina va a tener que importar carne”.

En la vereda de enfrente, tal como se señaló anteriormente, De Angeli fue uno de los primeros en tirar la piedra al asegurar que “no hay dudas” de que el país tendría que importar algunos cortes.

Como contrapartida, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carne y Derivados (CICCRA), consideró que habrá un gran faltante pero que es difícil que Uruguay se convierta en un proveedor de peso de la Argentina.

El dirigente explicó que, en el país vecino “el 15% de la producción la consumen y el 85% restante lo exportan. A veces, suele pasar que sobran asados que originalmente estaban destinados a otros mercados y esa carne termina colocándose en algunas provincias del Litoral”.

Es algo que está sucediendo, es cierto, pero no creemos que tengan el volumen suficiente como para que comencemos a importar grandes cantidades”, agregó.

En este contexto, para el titular de CICCRA, lo que terminará sucediendo es que se retraerá la demanda. Es decir, la variable de ajuste se verá en carnicerías y supermercados.

Cabe destacar que, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante 2009 cada argentino consumió, en promedio, 70 kilos de carne.

Este número se ubica muy por encima de los países desarrollados, donde se registra un nivel de 50 kilos. 

Sin embargo, Schiariti alertó que este nivel bajará unos 10 kilos a lo largo de 2010″.

En caso de que se concrete este pronóstico, la Argentina registraría el nivel más bajo de los últimos siete años.

La visión oriental
Desde la otra orilla, Pablo Caputi, director de Información y Análisis Económico del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay (INAC), en diálogo con iProfesional.com, destacó que “en la Argentina el debate por el futuro de este negocio está muy exacerbado. Todos están un poco desquiciados”.

“Nosotros exportamos unas 400.000 toneladas por año y la Argentina hasta ahora siempre representó menos del 1%. Sin embargo, que esto no haya pasado en los últimos años, no quiere decir que no pueda suceder en el futuro“, destacó.

Caputi explicó que, en la teoría, venderle a la Argentina podría ser un negocio muy interesante, "porque hay bajos costos de transporte y refrigeración. Además, nosotros tenemos cada vez más animales sin hormonas, criados a pasto, es decir, el mismo producto”. Es decir, "ganas" no faltan.

Sin embargo, aseguró que “por ahora es complicado pensar en un gran negocio. La Argentina acaba de producir más de 3 millones de toneladas y nosotros, en comparación, todavía somos muy pequeños. Tal vez se terminen enviando 20.000 toneladas anuales, que para nuestros frigoríficos es un número interesante, pero para el tamaño del mercado argentino es una porción chica”.

Sí, en cambio, vislumbró que podría haber mejores oportunidades en la exportación de ganado en pie.

“Uruguay hace más de diez años le vendió a la Argentina unas 100.000 cabezas. Ese flujo se podría volver a dar", aseguró, aunque advirtió que esto derivaría en un aumento de los precios y habría una pelea interna por el ganado. 

De este modo, según los expertos, que llegue ganado uruguayo no es descabellado, teniendo en cuenta que en los últimos cinco años en el país se perdieron 4 millones de animales por el desincentivo a la producción y ahora son reticentes a largar hacienda a Liniers.

En este contexto, el especialista del INAC “sugirió”, además, observar qué pasa con Brasil.

“Teniendo en cuenta que las compañías Marfrig y JBS-Friboi poseen plantas en la Argentina, podría haber un mayor comercio intraindustrial. Con el tamaño del mercado de Brasil ahí sí puede haber otras perspectivas”, destacó.

En otras palabras, no descartó que en un futuro, ese "olorcito" típico del asado argentino tenga, además, un condimento brasileño.

Juan Diego Wasilevsky

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *