20 de julio de 2012 16:58 PM
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¿Granos o carne? (Susana Merlo)

Los actuales extraordinarios precios récord de los granos en Chicago dispararon nuevamente un fuerte movimiento en el tablero internacional, poniendo sobre el tapete el difícil tema de la seguridad alimentaria. Pero también la suba, que arrastró lógicamente tras de si a alimentos tan esenciales como las carnes o los lácteos (que en buena parte del […]

Los actuales extraordinarios precios récord de los granos en Chicago dispararon nuevamente un fuerte movimiento en el tablero internacional, poniendo sobre el tapete el difícil tema de la seguridad alimentaria.
Pero también la suba, que arrastró lógicamente tras de si a alimentos tan esenciales como las carnes o los lácteos (que en buena parte del mundo se producen casi prácticamente a grano), acentuó rápidamente la tendencia que ya se venía perfilando en muchos países productores. Por un lado, desplazar a la ganadería de los lugares donde se puede hacer agricultura, pero también, a buscar nuevas formas que sustituyan, aunque sea en parte, los actuales esquemas de producción ganadera intensiva, más conocidos como feed lot o de encierro/confinamiento, ya que los actuales precios de los granos no les dejan casi rentabilidad.
Así, la gran disyuntiva, y hasta la contradicción, es que los precios agrícolas suben debido a la mayor demanda de alimentos proteínicos (carnes, leche, huevos) que se producen con granos, y que se disparó en muchas regiones del mundo a partir del fuerte crecimiento económico registrado en los últimos años. Básicamente se habla de China, India y América Latina, es decir, los países o regiones “emergentes”.
La ironía es que, justamente para producir esos granos (de tan alto valor ahora), se está desplazando a la ganadería vacuna de muchas áreas. Mientras que por otro lado, los costos de alimentación impiden mantener los sistemas de producción más intensivos, los feed lot, que deberán ser replanteados.
Difícil decisión teniendo en cuenta que, por otro lado, los esquemas más pastoriles, como el de Argentina, Uruguay o Paraguay requieren de más tiempo para completar el engorde de la hacienda, lo que estrecha la oferta y fortalece adicionalmente los precios.
El planteo que se desmenuzó esta semana en el Seminario que anualmente organiza el Centro de Consignatarios junto al Mercado de Liniers y a la UCA dejó, sin embargo, algunas cosas en claro.
1- A pesar del “enfriamiento” relativo de la economía mundial, se prevé el mantenimiento de la demanda de alimentos proteicos, lo que asegura la firmeza en los precios de los mismos. Según OCDE y FAO, en los próximos 10 años los precios reales de los granos, ajustados por inflación, serán 20% superiores al promedio 98/07, mientras que en oleaginosas y aceites se espera un incremento de 30%.
2- La mayoría de los países productores de carne mantendrán los feed lots para terminar la hacienda, pero volverán a porcentajes variables de producción “a pasto”, a fin de poder abaratarla y ser consistentes con los temas ambientales. Esto fue confirmado tanto por los EE.UU. como por Brasil.
3- En general, los rodeos (varios de los cuales se achicaron relativamente en los últimos años) se mantendrían entre estables o con una ligera disminución adicional; pero se prevé una mejora sustantiva de los índices de productividad vía avances genéticos en materia de pasturas y ajustes de manejo.
4- En Argentina se estima factible un crecimiento de 30%, en tanto y en cuanto se corrijan una serie de ítems de política económica e intervención de mercados. En Paraguay hablan de un potencial de avance de 50% y en Uruguay de hasta 70%.
Claro que el caso local merece algún análisis extra pues claramente Argentina fue el país que, a pesar de los muy altos precios de la carne en el mundo, registró el mayor retroceso en su volumen de producción de carne y en el tamaño de su rodeo.
Ahora, si bien la tendencia a la liquidación (que duró casi 5 años) se revirtió, los niveles de recuperación siguen siendo muy lentos, entre otras causas, por falta de capital por parte de los productores tanto para renovar infraestructura como para repoblar los campos con los altos precios que llegó a tener la hacienda.
A su vez, las sucesivas intervenciones en los distintos mercados, especialmente el ganadero donde se llegó directamente a cerrar la exportación, determinaron una pérdida de rentabilidad tal que, incluso, en los países vecinos donde no se aplican quitas por retenciones, etc. la producción agropecuaria logra más rentabilidad, obviamente, no solo en la agricultura, sino también en la ganadería.
Evidentemente, entonces, Argentina está en condiciones excelentes para recuperar el terreno perdido en materia ganadera, siempre y cuando no se confirmen algunos rumores que indicaban que algún funcionario de Comercio ahora habría solicitado a los hipermercados que “suban” el precio de la carne vacuna a fin de que no caiga la rentabilidad del pollo, muy afectado ahora, entre otras cosas, por el precio del maíz, y que no se desplace la demanda de nuevo hacia la carne roja.
Si esto es cierto, lejos de solucionar los problemas de fondo, se seguiría apelando al “manoseo” de los mercados, lo que genera gran incertidumbre, el mayor enemigo de una actividad de mediano y largo plazo como es la ganadería.

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