25 de julio de 2012 13:52 PM
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En campo arrendado: el maiz ofrece un margen bruto u$s 25/ha superior a la soja

Si bien todavía predominan los temores y las dudas, esto podría ser el indicio de un cambio de tendencia en la actitud del productor hacia el cultivo

Siguiendo la tendencia exhibida durante las últimas semanas, los precios del maíz en los mercados internacionales volvieron a subir fuertemente durante los últimos días. El temor de que la oferta resulte insuficiente para satisfacer el consumo generó la necesidad de destruir demanda por vía de la suba de precios. Esta circunstancia sirvió de apoyo para las subas locales, aunque la causa última fue el anuncio de liberación de saldo exportable de mercadería de la nueva campaña de principios de semana.

El mercado de Chicago finalizó la semana con subas del 9% para su contrato con vencimiento en diciembre, la posición más activamente negociada, alcanzando un máximo de u$s 306,5/ton en la rueda del jueves. Se trata de la
quinta suba semanal consecutiva, lapso durante el cual la escalada de los precios superó los u$s 110/ton. La suba tan acelerada del precio luce particularmente temeraria debido a la considerable especulación que subyace a la misma. El interés abierto de esta posición supera los 500.000 contratos, cifra equivalente nada menos que a 63,5 millones de toneladas.

El avance de las cotizaciones se recostó nuevamente sobre la desfavorable situación climática en Estados Unidos, en donde una alta proporción de los cultivos se encuentra en su etapa de polinización y el calor y la sequía no dan tregua. Sobre el final de esta semana algunas lluvias dispersas en las regiones productoras brindaron un alivio de cortísimo plazo, pero si las condiciones no mejoran sustancialmente en los próximos 10 días las pérdidas serán más significativas.

En los últimos días, la sequía comenzó a desplazarse hacia regiones que hasta el momento habían logrado eludir las peores condiciones climáticas, como los estados de Iowa, Nebraska, Minnesota y las Dakotas, grandes productores del cereal ubicados en la zona oeste y norte del núcleo maicero norteamericano.

En Illinois e Iowa, los principales distritos productores, la proporción de maíz en condición buena o excelente cayó 8 y 10 puntos porcentuales, para quedar en 11% y 36%, respectivamente. En el primero de ellos, además, la proporción de maíz en estado pobre o muy pobre se ubica en 56%, según datos del USDA.

En función de las evidencias recientes, la expectativa de rendimientos en el cinturón maicero ha caído notablemente, a lo que deberá sumarse una menor área cosechada como consecuencia de las pérdidas. Commodity Weather Group sostuvo el viernes que espera rindes en torno a 85,5 qq/ha. De concretarse este número o uno próximo a él, sería el más bajo de las últimas diez campañas.

La demanda, por su parte, comienza a dar indicios de agotamiento como consecuencia de la suba acelerada de los precios. La escalada del maíz en simultáneo con un leve descenso en los precios del petróleo impactó negativamente sobre la industria de etanol, un consumo que en Estados Unidos absorbe 125 millones de toneladas. Además, el mayor precio de los granos es probable que se traslade hacia otros productos de la canasta básica del consumidor norteamericano, algo que en un año de elecciones presidenciales con la economía deprimida es extremadamente impopular.

Asimismo, diversos países importadores están limitando sus adquisiciones al máximo posible. Japón, cuyas compras anuales rondan las 16 millones de toneladas, se encuentra reduciendo la proporción de maíz utilizada para alimentación animal.

Las exportaciones de Estados Unidos durante la última semana volvieron a encontrarse por debajo del rango esperado por los operadores, algo que sucedió en nueve de las últimas diez semanas. A lo largo de ese período, los embarques concertados promediaron 387.000 toneladas por semana, contra un promedio superior a 900.000 toneladas semanales en las últimas tres campañas.

La drástica caída en la oferta con una demanda en baja pero con cierta inelasticidad logrará equilibrar el mercado a precios bastante más elevados que los de principios de este año. Reflejando esta situación, Morgan Stanley elevó hasta u$s 7,85/ bushel -unos u$s 309/ton- su estimación de precio promedio del cereal para el ciclo 2012/13. Anteriormente, la firma estimaba un nivel promedio de u$s 5,75/bushel, equivalentes a u$s 226,4.

En cuanto al mercado local, el centro de gravedad de la semana estuvo dado por el anuncio de liberación de saldo exportable de 15 millones de toneladas de mercadería de la nueva campaña. Esta cifra se conoció el lunes por la tarde y en una reunión del miércoles entre los principales actores de la cadena se precisaron los detalles de la propuesta. De ese total, unas cuatro millones de toneladas serán distribuidas entre los integrantes de la Cámara Argentina de Productores y Exportadores de Cereales y Oleaginosas. La medida significó una señal positiva para el mercado, por llegar con tiempo suficiente para planificar la nueva campaña. Asimismo, abrió el paso para una considerable mejora de la relación entre los precios de mercado y los FAS teóricos de la cosecha nueva. Mientras el viernes pasado ese diferencial era de u$s 30/ton, al cerrar esta semana la brecha se había reducido a poco más de la mitad.

La necesidad de asegurar un fluido ingreso de divisas y detener la caída en la superficie motivó a las autoridades nacionales a redireccionar su política hacia este producto. En la rueda del viernes, la exportación ofreció pagar abiertamente u$s 195/ton por el cereal de la nueva campaña, a entregarse en los meses de abril y mayo en los puertos de la región. A lo largo de la última semana, el volumen negociado en el recinto de la Bolsa se estima en 90.000 toneladas.

Resultado de la mayor competencia que impera entre los compradores, la mejora en los precios y su leve acercamiento al nivel de paridad podrían despertar mayor entusiasmo por la siembra de este cultivo entre los productores. Posiblemente el maíz pierda superficie el próximo año, pero no en la magnitud que se pensaba hace cuatro o cinco semanas.

Un factor que limita sus posibilidades es el gran avance que ha mostrado el precio de la soja, lo que hace inviable el arriendo de campos para maíz en zonas muy alejadas a los puertos. Si la mejora en los precios se sostiene, quizás el maíz sea una opción más rentable que la soja, aunque requiere de una inversión inicial más importante.

En campos arrendados del sur de la provincia de Santa Fe, bajo la aplicación de tecnología de punta, a los precios actuales el maíz ofrece un margen bruto u$s 25/ha superior a la soja, proyectando rendimientos de 100 qq/ha para el cereal y 42 qq/ha para la oleaginosa, respectivamente.

Si bien todavía predominan los temores y las dudas, esto podría ser el indicio de un cambio de tendencia en la actitud del productor hacia el cultivo. En cambio, cuando la producción es en campo propio, el maíz luce como una alternativa mucho más atractiva.

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