30 de julio de 2012 17:42 PM
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La otra cara de la avicultura ! ! !

Productores denuncian abusos de posiciones dominantes de la industria. La escala mínima de subsistencia se duplicó en pocos años.
Filemón Torres y Jorge Laborde, son avicultores integrados que brindan servicio de hotelería para el engorde de pollos en la provincia de Buenos Aires. El primero oriundo de Carmen de Areco, con 30 años en la actividad, el segundo de San Andrés de Giles. Entre los dos distritos bonaerenses hay una producción del orden de los 5 a 6 millones de pollos anuales. 

Torres y Laborde dialogaron con El Enfiteuta este jueves en el predio ferial de Palermo y alertaron sobre el drama que vive ese segmento de la cadena avícola que asume todo el riesgo de las industrias frigoríficas concentrada en pocas manos.

Productores al fin, la primera queja que se escucha es la del precio. “Si hace tres años la industria pagaba 1,30 pesos por pollo, ahora está pagando 1,60”, dice Laborde y da a entender que un 23 por ciento de aumento en tres años, no compensa ni remotamente la suba de costos. Ahora, dicen, necesitarían un mínimo de 2 pesos por animal.

Además el pollo al público consumidor ronda los 14 pesos el kilo, cuando “a nosotros nos están pagando unos 50 centavos”, aclara Torres, una de las tantas muestras acerca de la enorme brecha existente entre el engordador y el consumidor. Pero eso no es todo. 

Las industrias en esta actividad proveen tanto el alimento como los pollos bebé al hotelero, una inversión que ronda los 900.000 pesos para un establecimiento de 100.000 animales de capacidad, como el de Laborde. Pero todas las condiciones de precio y plazos de pago al momento de retirar la producción “la manejan los frigoríficos”.

Las principales plantas son Tres Arroyos, Cresta Roja, y Soychú, empresas que dominan el mercado y tienen capacidad de presión tanto entre los productores como en la Cámara de los polleros (CEPA), según estiman los productores. Esa posición dominante hace que la cadena esté prácticamente digitada por esas empresas.

Ocurre que con las políticas del gobierno kirchnerista de incrementar la producción de pollos, las empresas facilitaron la apertura de galpones con financiamiento. Ello derivó en un aumento de la oferta con servicios de hotelería cada vez de mayor envergadura.

Se abren así establecimientos de 300.000 animales de capacidad de engorde, que con un precio deprimido por animal que fijan las empresas, torna la ecuación rentable únicamente sumando escala. 

Hace unos cinco o diez años “con 20.000 pollos vivías y con 40.000 eras un productor mediano, y ahora con 40.000 apenas podés vivir, por la enorme sobreoferta de hotelería propiedad de empresarios que nada tienen que ver con la actividad y vienen acá tentados con lo que creen que es un gran negocio”, sostienen los productores.

También afirman que “el famoso subsidio del maíz, del que tanto se habló, nunca llegó a nosotros. Todo ese dinero quedó en manos de las empresas”. Sin olvidar que ante la demora de los pagos de los subsidios la industria prolongaba los plazos de pago al hotelero, trasladándole de ese modo un costo financiero.

Todo ello es posible, dicen, porque en el sector no existe ninguna regulación. “Todo se trabaja de palabra”, y además de la mejora en el precio, reclaman por un trabajo bajo normas contractuales que especifique en blanco sobre negro obligaciones y deberes de las partes, para terminar con la posición dominante de las empresas frigoríficas.

“El supuesto boom avícola del que se habla no existe para los productores, que no tenemos poder alguno de decisión sobre la crianza, el peso o el precio de los pollos y mucho menos sobre los plazos de pago. Somos eternamente la variable de ajuste de la industria avícola”, resumieron Torres y Laborde.

Hace dos años los diputados entrerrianos Lisandro Viale (Socialista) –con mandato cumplido- y Jorge Chemes (Entre Ríos) presentaron proyectos de ley haciéndose eco de la problemática, que no es excluyente de la provincia de Buenos Aires. 

Pese al intenso trabajo de ambos legisladores que unificaron las iniciativas, el proyecto logró el dictamen de Agricultura, pero fue frenado en otras comisiones controladas por el oficialismo hasta perder estado parlamentario a fines del año pasado.

“Esta semana vamos a presentar por mesa de entradas nuevamente el proyecto”, indicó a El Enfiteuta, el diputado Chemes quien dialogó sobre la iniciativa con el presidente de la Comisión, Luis Bsaterra, que se mostró interesado en el proyecto. 

De hecho una ley de estas características cuenta con el respaldado de productores a nivel nacional, no solamente de Buenos Aires, como quedó demostrado hace menos de un año cuando varias delegaciones se hicieron presentes para ver a los diputados firmar el despacho del proyecto.

Chemes remarcó que con una ley se busca que las procesadoras sigan siendo rentables pero siempre y cuando “den condiciones de trabajo legales y buenas a los integrados, porque sino la fiesta avícola la viven cinco empresas y el resto se muere de hambre”.
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