17 de febrero de 2010 08:53 AM
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Exportación de carne, la más baja desde el paro del campo

En 2009, de la mano de la liquidación de stocks, el volumen de carne enviado al exterior fue el mayor de la década, y un 54% superior al de 2008. Ahora, Gobierno y escasez lo frenaron

Aunque todavía no están cerradas las estadísticas oficiales, las exportaciones de carne vacuna en enero habrían tenido el nivel más bajo desde el estallido del conflicto entre el sector agropecuario y el Gobierno de 2008, desencadenado por el aumento de gravámenes que suponía entonces el frustrado sistema de retenciones móviles a los granos.

Según datos extraoficiales, en enero se habrían despachado 28.000 toneladas equivalentes res con hueso (el modo en que se traduce el volumen neto exportado para poder equiparar los cortes frescos y congelados con las carnes procesadas). Si esa cifra es correcta, implica una caída intermensual de 40% respecto de las 47.830 toneladas res con hueso despachadas en diciembre del año pasado, y de 53% frente a las 61.393 de noviembre.

En rigor, se trataría del menor volumen exportado desde el período abril-junio de 2008, cuando, en plena crisis con el campo, el Gobierno prohibió las exportaciones alegando súbitas sospechas sanitarias, lo que, según frigoríficos, implicó incluso las descarga de contenedores embarcados.

El año pasado, por el contrario, y particularmente a partir de julio, las exportaciones de carne tomaron un ritmo vigoroso, el mayor de la década, de la mano tanto de la abundante oferta de hacienda por la liquidación de stocks provocada por el deterioro de las expectativas de los ganaderos y la sequía, como de la demanda externa sostenida.

En tanto, el Gobierno se hizo el distraído con las múltiples advertencias que hubo en los dos últimos años acerca de la magnitud con que el país estaba extinguiendo sus reservas, de la mano de la altísima faena de hembras y de animales jóvenes.

Según la cámara de frigoríficos Ciccra, el año pasado la matanza de vacunos estuvo al nivel del récord de 1978, con 16,23 millones de cabezas liquidadas, cerca del récord de 1978, y con casi un 10% más que los cerca de 15 millones faenados el año previo.

Pero sólo cuando ese desguace imprimió un lógico impacto en los precios de la carne, a partir de diciembre pasado, el Gobierno tomó cartas en el asunto. Así, con el agua al cuello, restringió los permisos para exportar carne, limitándolos prácticamente a los escasos cortes Hilton que habilitó despachar y a las menudencias, de casi nulo consumo en el país.

A la vez, la escasez de animales provocó un fuerte aumento en el precio, al punto que el kilo de novillo de exportación tocó los $ 12, casi al nivel del de Estados Unidos y por encima de todos los de la región.

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