18 de febrero de 2010 08:22 AM
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Comenzó el plan Moreno para controlar precios

Finalmente, ayer Guillermo Moreno recibió la venia de Olivos y fue liberado para que avance en la gran misión que todos los años le encomiendan los Kirchner: combatir con sus métodos la inflación. Para esto, el secretario de Comercio Interior, entusiasmado, volvió a los mecanismos (tan ruidosos como de dudosa efectividad) que lo hicieron famoso: los «diálogos directos» con los «formadores de precios» y los preparativos para la firma de nuevos acuerdos de precios, remasterizados.

El funcionario desembarcó ayer en el Mercado Central, llamó a los responsables de las empresas de medicina prepaga, a los fabricantes de productos escolares y a los supermercadistas. Para hoy se espera que reciban su visita, o su llamado, productores de frutas y verduras, bienes de consumo masivo, limpieza y tocador y alimentos en general. Todo esto mientras ayer avanzó a destajo contra uno de los sectores donde más tiempo invierte para controlar precios: la carne (ver aparte).

El avance a discreción de Moreno, tal como adelantó este diario, forma parte de la primera parte de la estrategia oficial para combatir la inflación: el control de los precios en la coyuntura. Mientras tanto, en el Ministerio de Economía, el equipo de Amado Boudou estudia a tiempo completo la segunda parte del plan: medidas que incrementen la inversión y aceleren la producción de bienes, de modo de abastecer el alza de la demanda. Para Olivos, ésta es la verdadera causa para la aceleración de precios, con lo que cualquier medida tendiente a ajustar el consumo privado o el gasto público es mala palabra para el matrimonio gobernante.

Moreno empezó temprano su embestida, desembarcando en la madrugada en el Mercado Central para intentar revertir subas en los precios de frutas y verduras. Marcador en mano, los inspectores llegaron en las primeras horas de la mañana al mercado, en Tapiales, donde verificaron los valores a los que están siendo comercializadas las frutas y verduras que más se consumen y que integran las mediciones de la canasta básica de alimentos (lo que toma en cuenta el INDEC para elaborar su polémico IPC), como manzanas, cítricos, lechuga, tomate, cebolla y papa. Ya en el lugar, y bajo el control morenista, los inspectores «obligaron a bajar» precios y labraron actas de infracción y multas a quienes no cumplían con la legislación vigente para participar en la comercialización de los vegetales.

En un primer momento, incluso, los comerciantes buscaron la forma de esquivar los ajustes oficiales y retrasaron la descarga de los camiones que habían arribado con la mercadería, vendiendo sólo el stock que había en cada local desde el día anterior. A la espera de la partida de los inspectores quedó la mercadería para la jornada, que teóricamente iba a ser desplegada en las góndolas cuando Moreno y sus hombres abandonen el lugar. «Cuando ellos se fueron, bajamos lo que estaba en los camiones y lo vendimos a los precios reales. Así no se controla la inflación. No podemos trabajar para perder», confesó un comerciante del mercado. Sin embargo, Moreno registró el mecanismo, y hoy promete volver por más y con un mayor grupo de inspectores y actas de infracción. En el lugar, el secretario tiene un ejército de leales e informantes (varios de ellos mediáticamente conocidos, especialmente en el caso de la carne), que permanentemente lo mantienen on line con lo que sucede con los precios y las remarcaciones en el Mercado Central.

Por la tarde, Moreno comenzó a preparar otro de los platos fuertes, y clásicos, de su embestida antiinflacionaria. Mañana firmará una nueva versión de los acuerdos de precios máximos con las principales cadenas de súper e hipermercados y con la cadena de supermercados chinos. En este caso se incluirán entre 20 o 30 productos que en teoría no aumentarán, serán encontrados fácilmente en las góndolas y los inspectores del INDEC podrán tomarlos en cuenta cuando midan la evolución de los alimentos, bebidas y artículos de limpieza para elaborar el IPC de febrero. Según fuentes de la secretaría, los precios serían incluso los mismos que en algún momento de 2007 fueron presentados por las partes.

Moreno buscará también esta semana un acuerdo con las empresas de medicina prepaga, productos avícolas, frigoríficos y aceiteros. Además negocia un acuerdo con los productores de lácteos, por el que se permitiría un leve ajuste a cambio de un congelamiento de precios por seis meses. El secretario les hizo una promesa a los Kirchner: en marzo bajarán los precios de la carne (canchereó con un asado a 14 pesos), verduras y frutas. Ante otros funcionarios del Ministerio de Economía incluso teorizó sobre los productores que «se guardan» las terneras para engordarlas y los castigos ejemplares que éstos debían sufrir.

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