18 de febrero de 2010 15:11 PM
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Las restricciones a las exportaciones están terminando de destruir la imagen de la carne argentina en Europa

Importadores y distribuidores del producto emblema argentino están comenzando a perder la paciencia y analizan reemplazar la carne local con la proveniente de Brasil o Uruguay.

Las fuertes restricciones a las exportaciones de carne bovina que viene aplicando el gobierno nacional desde diciembre pasado no sólo están generando problemas en el sector frigorífico local: muchos importadores y distribuidores de cortes vacunos argentinos en Europa están comenzando a padecer serios inconvenientes comerciales por la falta de disponibilidad del producto.

“La Pampa” es un restaurante y distribuidora mayorista y minorista de carne argentina. La empresa –localizada en el municipio de Castelldefels (Barcelona)– tiene la representación en España de la carne argentina marca “Maredo”, que es una importante cadena de restaurantes en Alemania (cuenta con más de 80 establecimientos) que gestiona sus propias importaciones del producto.

“La importación desde la Argentina no la hacemos directamente nosotros, sino que la hacen en Alemania y después nos la reenvían a España”, explicó Jordi Romero de “La Pampa” a Infocampo.com.ar vía correo electrónico. “De dos meses a esta parte ya ha habido una pequeña subida de los precios y nos han avisado que nos preparemos, ya que escasea el género y que va a haber una fuerte subida a partir de este mes y se va a poner carísimo”, añadió.

“Realmente están asustados por cómo ven como se está poniendo el mercado en Argentina y, aunque la calidad no sea la misma, ya están pensando en buscar otras alternativas en otros países productores”, apuntó Romero.

“Es una lástima que los que hemos abanderado y luchado para dar a este excepcional producto el nombre que se merece como la mejor carne del mundo, por temas políticos de su país tendremos que acabar diciendo que ya no podemos disponer de él, perdiendo todo el mercado que empresas como la nuestra hemos abierto en España”, añadió.

El comercio minorista de “La Pampa” tiene un toldo amarillo que dice “Carne argentina fresca 100% natural”. Probablemente en poco tiempo más sea cambiado por otro que diga “carne sudamericana”.

Por su parte, Marcelo Rodríguez de la distribuidora de productos argentinos “Rincón Gaucho”, localizada en Torremolinos (Málaga), indicó a Infocampo.com.ar que las restricciones a las exportaciones de carnes aplicadas por el gobierno argentino “nos perjudican y no solamente en la importación, sino también en la comercialización al tener tantas variantes en los precios”.

“De todas formas, estamos acostumbrados a trabajar con un país como Argentina  y sabemos que estas cosas ocurren a menudo, motivo por el cual llevamos una rueda de auxilio llamada Uruguay , Brasil o Irlanda, que al tener una política de exportación seria nos hace superar estos momentos que Argentina nos propone”, apunta Rodríguez.

En la página Web de la empresa se solicita a los clientes que “debido a la variación constante de precios de la carne argentina, recomendamos consultar los precios”. La disponibilidad de cortes argentinos, por el momento, es nula.

Los problemas para importar carne bovina argentina comenzaron en 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner decidió interrumpir sin previo aviso los envíos de productos cárnicos en pleno Mundial de Fútbol Alemania 2006 (muchos pedidos especiales realizados para cubrir la demanda turística generada por el Mundial llegaron tarde o jamás arribaron; un papelón internacional).

Las empresas europeas más comprometidas con las medidas del gobierno kirchnerista son aquellas que armaron su estructura de negocios a partir del producto “carne argentina”. Esas firmas, justamente, son las que –por iniciativa propia– promocionan la imagen argentina a través de uno de sus productos emblemáticos. Por ese motivo son las que más tardan en desarmar estructuras comerciales cuando experimentan inconvenientes para gestionar importaciones. Aunque con las recientes medidas oficiales estamos poniendo a prueba su paciencia. 

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