18 de febrero de 2010 21:30 PM
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Brucelosis bovina

Uno de los problemas que enfrenta la ganadería nacional sigue siendo la alta mortandad de animales, entre cuyas causas se encuentra la brucelosis, que es una enfermedad contagiosa que afecta principalmente al ganado vacuno y se caracteriza por abortos producidos en las hembras; ocasiona afecciones genitales en los machos e infertilidad en ambos sexos. Puede también afectar al hombre. La aplicación de la vacuna en tiempo y forma ofrece un margen de protección del 75% para el ganado vacuno.

Con solo vacunar no se sanea totalmente un rodeo, si no se suma a esto la práctica, el diagnóstico y descarte de los animales reaccionantes positivos. Aún haciendo esto último y sin una buena cobertura vacunal, tampoco se puede lograr una vacunación completa con el agravante del costo económico que esto provocaría.
Las vacunas aprobadas en el país son la Brucella abortus Cepa 19 y la RB 51, ambas liofilizadas. Son elaboradas por laboratorios habilitados, y controladas en un 100% de las series por el Senacsa, que las identifica con la estampilla oficial, con un número que individualiza frasco por frasco, con su serie y vencimiento.

EDAD Y SEXO DE VACUNACIÓN

La legislación establece que se vacunarán solamente las hembras de 3 a 8 meses de edad. Si bien a la edad mencionada, los títulos posvacunales no interfieren el diagnóstico serológico, es aconsejable realizarlos a una edad más temprana, porque los títulos residuales bajarán rápido. Pero con la concentración bacteriana actualmente utilizada en nuestro país, que es de 15 x 109 a 30 x 109 por dosis de 2 miligramos, este problema casi ha desaparecido permitiendo su uso hasta los 8 meses de edad, lo que facilita desde el punto de vista práctico el acto vacunal.
No se deben vacunar los machos a ninguna edad. Se ha comprobado que en algunos animales la cepa vacunal puede localizarse en sus órganos genitales reduciendo o anulando su eficiencia sexual y por la persistencia de los títulos serológicos.

CONTROLES DE VACUNACIÓN

Un método sencillo y posible de realizar por el productor o médico veterinario, para controlar si fue correcta la aplicación de la vacuna, es efectuar un sangrado de las terneras, en un lapso entre 15 y 30 días posinoculación y
determinar los niveles de anticuerpos generados por la vacuna. Pasado ese tiempo, los mismos decrecen teniendo en cuenta la dosis actual. Pasados los 20 meses de edad, los títulos serológicos posvacunales desaparecen o permanecen a niveles mínimos.

Para la correcta aplicación deberán tenerse en cuenta los siguientes puntos

a) Disponer de una jeringa y agujas especialmente para la vacunación de la Cepa 19 y RB 51, y no utilizarlas para otras vacunaciones o inyecciones. Se ha comprobado que, a pesar de varios lavados, las jeringas y agujas pueden contener residuos de la cepa vacunal, y pueden dar origen a anticuerpos en un animal inyectado posteriormente con otros fines.
b) Desechar todo frasco de vacuna cuya fecha de vencimiento haya expirado.
c) Mantener la vacuna refrigerada y en la sombra durante toda la operación.
d) Con una aguja y jeringa estériles, rehidratar la vacuna liofilizada; transferir el contenido del frasco del diluyente al frasco de la vacuna. La transferencia se hace perforando el tapón del frasco del diluyente, absorbiendo el total del líquido y luego perforando con la misma aguja el tapón de la vacuna; para esto es útil la aguja del sangrador americano (de doble punta).
e) Al perforar el tapón del frasco de la vacuna, la totalidad del diluyente debe ser absorbida sin necesidad de hacer presión sobre el émbolo de la jeringa.
De no ocurrir lo anterior, indicaría falta o deficiencia de vacío en el frasco, caso en el cual se recomienda descartar el frasco.
f) Agitar suavemente el frasco de la vacuna hasta obtener una suspensión uniforme.
g) El operador debe controlar la buena inmovilización de la ternera a vacunar, para prevenirse de posibles inoculaciones accidentales.
h) Inyectar 2 miligramos de vacuna a la ternera, por vía subcutánea, detrás o delante de la escápula del animal. Estos lugares permiten una rápida dispersión de la vacuna, por los movimientos del animal.
i) Si el operador observa en el punto de inoculación reflujo de la vacuna, o cualquier otra pérdida en la maniobra, se recomienda repetir la inoculación.
j) Si después de haber completado la vacunación queda un sobrante de vacuna en el frasco, este no debe usarse en otra ocasión aun dejándola en refrigeración.
k) Todo material a descartar, frascos vacíos o sobrantes, debe ser incinerado, hervido durante 5 minutos o enterrado.

Prof. Dr. Antonio Rodríguez S.

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