19 de febrero de 2010 13:34 PM
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La apicultura, en su peor momento

Elio Cantarutti, reconocido apicultor riocuartense, dijo que la producción de miel pasa por un momento "demasiado crítico", debido fundamentalmente a la escasa floración que hay en la zona por haber desaparecido prácticamente la actividad ganadera. "Por la gran cantidad de soja que se ha sembrado", indicó.

Reconoció, en tal sentido, que la ganadería y la apicultura son las principales actividades que la soja "corrió" de la región, y en el caso de las colmenas también están siendo expulsadas de la zona serrana –su reducto natural- porque "se está sembrando prácticamente hasta la parte alta", por lo que los productores de miel se están retirando ahora hacia el norte del país, el noroeste. Santiago del Estero es una de las provincias hacia donde se están trasladando las colmenas en este momento.

En diálogo con FM Gospel de Río Cuarto, Cantarutti dijo que las colmenas están siendo muy afectadas también por la gran cantidad de agroquímicos que se están utilizando. "Esto es impresionante. Antes se fumigaba con cipermetrina, que es un insecticida relativamente leve, pero ahora se hacen cócteles con endosulfán más cipermetrina y otras cosas que a veces ni los que las preparan saben qué están tirando al campo ni los efectos que producen", afirmó, para agregar que hay días de humedad en los que las abejas ni salen de la colmena: "En los campos hay un olor que es casi irrespirable porque están fumigando cada quince días y a veces todas las semanas y esto hace que las abejas perciban ese olor mucho antes que nosotros".

Consultado sobre la manera en que fue involucionando la producción apícola en los 32 años que lleva de actividad, Cantarutti explicó que la caída fue progresiva y que se notó mucho más desde 1998. "En los ’90 sacar 80, 90 y hasta 100 kilos de mil por colmena era una cosa normal, y ahora sacamos de 5 a 8 kilos. Además ha aumentado muchísimo la cantidad de colmenas perdidas. Antes se perdía un 4% a 5%, pero ahora no baja del 20%, el 25% y hasta el 30% de las colmenas porque se pierden las reinas, se van desabejando: la abeja está huyendo de la zona", enfatizó.

En cuanto al apoyo oficial que los gobiernos brindan a esta producción amigable con el ambiente, que aumenta además el potencial de los cultivos con la polinización, el apicultor riocuartense la calificó como "muy poca, yo diría que la actividad está ignorada, porque acá no se le da importancia a la polinización de los cultivos. En Estados Unidos, en cambio, no se inicia un cultivo de girasol o una plantación de frutos de carozo si no se hace un apicultor para que lleve las colmenas. Acá te dicen que hicieron un girasol y te preguntan cuánto les das para te dejen poner las colmenas".

Explicó, en tal sentido, que sólo algunos semilleros tienen en cuenta la polinización para aumentar el potencial de rendimiento de sus cultivos.

Destacó además que la campaña que concluye estuvo signada por demasiados problemas para los apicultores. "No sabría decir qué fue lo más grave: si la sequía o los incendios, yo creo que fue la suma de factores, porque eso redujo aún más la floración. Hay colmenares que todavía no se han cosechado. Recién ahora estamos sacando lo que han hecho y dándoles de comer ya para prepararlas para el otoño y el invierno".

Dijo al respecto que muchas colmenas apenas han producido para alimentarse a sí mismas hasta esta época, pero que a partir de ahora hay que empezar a alimentarlas o llevarlas a otro lado, a algún monte, para ver si mejoran un poco consiguiendo algo de polen natural, algo más sano para alimentarse.

Sobre los precios que hoy reciben los productores, señaló que están entre $8,50 y $8,80 el kilo para exportación, pero destacó que hay muy poca miel. "La verdad es que el otro día hablaba con un comprador de miel y me decía que nunca había visto algo así. Y lo peor es que todo parece indicar que seguirá así, salvo que mejore un poco la ganadería y se vuelvan a ocupar campos con hacienda. Pero así vamos desapareciendo. No nos queda otra que irnos hacia donde no se siembre tanta soja, pero las distancias son muy grandes y los riesgos también porque hay que andar permanentemente en la ruta, con todo lo que eso conlleva".

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