9 de noviembre de 2009 09:36 AM
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Las abejas necesitan que se respete su forma de vida

Ana Amiguete cambió la falda y los zapatos de tacón por las botas y el traje de apicultor hace dos años, cuando dejó su trabajo en una oficina de Venta de Baños por un asentamiento de colmenas en Villalaco.

Ahora es uno de los cinco apicultores profesionales de la provincia de Palencia, y fue la encargada de inaugurar el jueves las jornadas de divulgación sobre apicultura, organizadas por el Aula de Medio Ambiente de Caja de Burgos. Durante su intervención, se centró en la morfología, el comportamiento de las abejas y las propiedades de los productos de la colmena: la miel, el polen y la jalea real.
-¿Qué le llevó a introducirse en la apicultura?
-Mi tío ha tenido siempre abejas y cuando estaba en el pueblo me gustaba acompañarle. Es un mundo tan bonito que a todos nos interesa. No me arrepiento de haber dejado un trabajo cómodo por otro en el que hay que cuidar a las abejas durante todo el año y extraer la miel, que es lo más duro.
-¿Cómo son las abejas?
-Se dividen en obreras, reinas y zánganos. Las funciones de las obreras son muy numerosas y mueren por agotamiento porque su trabajo es un desgaste terrible.
-¿Qué tal ha ido la producción de miel?
-La miel de mil flores se recoge una vez al año, entre finales de agosto y septiembre, y la verdad es que me ha ido muy bien, con una producción de 6.000 kilos, lo que supone mucho para no tener aún la comercialización hecha. Pero el año ha sido malo por la sequía y, para la cantidad de colmenas que tengo, es poco.
-¿Cómo quiere comercializarla?
-Tengo 400 colmenas y estoy haciendo una nave en Santoyo para poder comercializar miel antes de que finalice el año bajo la marca Nuestra miel.
-¿Es necesaria la conservación y protección de las abejas?
-España es el primer país de cultivos transgénicos de Europa, y muchas colmenas se mueren por el despoblamiento ocasionado por un conjunto de factores entre los que está el uso de insecticidas, herbicidas y transgénicos. El hombre, en su afán de lucro, se olvida de que las cosas en la naturaleza no están hechas por azar. Las abejas necesitan que se respete su forma de vida porque de lo contrario sería un desastre medioambiental de consecuencias incalculables para el futuro.
-¿La apicultura es un arte?
-Los apicultores saben tanto de floraciones y medicamentos que sí se puede considerar un arte. Al apicultor le hacen los años y en la región los hay muy buenos.

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