20 de febrero de 2010 07:16 AM
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EL SECTOR AVICOLA: TRAS LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL, MAS DESARROLLO, INVERSIONES Y NUEVAS TECNOLOGIAS.

Consumo doméstico y demanda externa son la locomotora que tracciona a la producción local.

Luego de una crisis financiera mundial que parece en buena parte superada y con una mirada de faros largos que lleva a sus actores a delinear un proyecto hasta el 2017, el sector avícola argentino sigue adelante en crecimiento, desarrollo e inversiones.

¿El motivo? El consumo interno les sonríe, con un 2009 que cerró con 34,3 kilos de pollo por habitante por año. Si se tiene en cuenta que según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) el argentino come 68 kilos anuales de carne vacuna, puede decirse que, cada 2 kilos de "bife", la dieta criolla le destina 1 kilo al pollito preparado de variadas formas. Consumo doméstico y demanda externa son la locomotora que tracciona al sector local a dimensiones que hace 10 años nadie imaginaba.

"Empezamos el 2009 con una gran incertidumbre por la crisis desatada en octubre del 2008, con exportaciones que habían caído en un 30%. Inclusive, pensamos en reprogramar la producción para finalmente decidir pensar de cara al 2010. Terminamos el 2009 con un crecimiento del 2% en volumen en las exportaciones, aunque un 10% menos en facturación. La producción creció el 6,2% y pasó a 1,57 millón de toneladas al cierre del año (sobrecumpliendo las metas fijadas en el 2002 para el 2009). Y el consumo trepó a 34,3 kilos/hab/año", explicó a Clarín Rural Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA). Para 2010, "esperamos un crecimiento del 8 al 9%, aunque se observan algunos atrasos en el desarrollo de la infraestructura de producción", dijo.

Otras de las cifras del 2009 no dejan de ser elocuentes: el sector consumió 4,2 millones de toneladas de maíz (3 millones para alimentar a los pollos y 1,2 para la industria del huevo) y 1,2 millón de toneladas de pellets de soja. Es un gran transformador de granos (que se producen en el país) en proteína a alta calidad.

"Seguimos con la filosofía de hace varios años: no somos carne sustituta, sí somos una carne alternativa. El bajo precio del pollo, frente al de la carne vacuna, es lo que marcó el crecimiento del consumo, no hay duda. Con o sin la intervención oficial, la carne vacuna va a hacer una curva, y estamos listos para dar el abastecimiento necesario", explicó. Es así, como delinearon un plan 2010-2017 "que tendrá dos hitos: de 1 a 1,2 kilo de aumento por habitante por año en el consumo de pollo, llegando a 39 kilos en el 2013 (lo que hoy consume Brasil) y 44 kilos en el 2017 (lo que hoy consume Estados Unidos). Además, estamos trabajando desde ahora para llegar a la meta de 2,5 millones de toneladas de exportación para el 2017", detalló verborrágico Domenech.

Para lograr todo esto, las inversiones deben encararse sin bajar los brazos un solo año. "Tienen que rondar en la construcción de 3 galpones por día hábil, para lo cual se están consiguiendo buenos créditos para los integrados", destacó el titular de CEPA. En el sector, también se está utilizando un mecanismo de financiación -Sociedad de Garantías Recíprocas (SGR)-, que aplican firmas como Las Camelias y Granja Tres Arroyos. El sector aún no accedió al modelo de fideicomiso, pero lo está pensando.
En números, las inversiones para sostener el proyecto 2010-2017 no son moco de pavo. "Para hacer frente al 8 a 9% de crecimiento anual, hoy arrancan inversiones por 110 millones de dólares por año", indicó.
En tanto, las novedades tecnológicas y los adelantos primermundistas avanzan: subas en el porcentaje de nacimiento (hace 10 años era del 82% y hoy llega hasta el 92%), biodiésel, máquinas que se fabrican en la Argentina cuando antes se importaban, etc. etc. etc. "Dos empresas, una en Villaguay y otra en Santa Fe (Sánchez y Sánchez SRL) ya han desarrollado instalaciones de procesado de soja para hacer expeller que es utilizado en el alimento balanceado", indicó. Además, con el aceite de soja remanente, más lo que queda descartado en las lagunas, estas dos firmas están llegando a elaborar 7.000 litros de biodiésel por día.
En otra de las líderes, Tres Arroyos, con bonos verdes, ya se utiliza el barro de las lagunas como combustible para la generación de vapor mediante un tratamiento especial. En tanto, el 50% de los frigoríficos (70% de los pollos) ya tienen túneles de frío en funcionamiento o en plena construcción, que ya se fabrican en la Argentina con metalúrgica básica, siendo que antes venían de Brasil o Europa, y encima con otra ventaja: ahora se hacen a medida y de acuerdo a la necesidad de la empresa.

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