20 de febrero de 2010 13:28 PM
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Agro : Ante una nueva oportunidad de corregir el rumbo

Nuevamente el Gobierno está ante una oportunidad inmejorable para que el campo sea una solución y no un problema, aún con las diferencias viscerales que lo separan de la mayoría de los productores.

Si el clima acompaña (en algunos lugares debería dejar de llover), la cosecha de granos gruesos será buena. Además, la recomposición de los precios de la hacienda, permite suponer que los márgenes de la ganadería serán mejores que en los dos últimos años. El humor está empezando a ser otro. Claro, no hay que cantar victoria antes de tiempo. Hace dos años con buenos precios y un clima favorable, el campo se preparaba para arañar las 100 millones toneladas. El Gobierno, por su voracidad fiscal, no tuvo mejor idea que inventar la resolución 125 que imponía las retenciones móviles. Y por ceguera política creó un conflicto del que salió derrotado. Ahora no parece tener un margen tan amplio como para cometer errores tan groseros. El humor social ha cambiado y el agro, con su protesta, demostró que no tenía la voluntad de continuar siendo el sector preferido como fuente permanente de extracción de recursos para el Estado. Pero la tentación de hacerlo está presente. De otra forma no se entienden las amenazas de prohibir las exportaciones de carne. Una medida de este tipo no provocaría un aluvión de cortes en el mercado interno como imaginó el Gobierno en marzo de 2006 cuando decidió cerrar las ventas externas de carnes. Sólo se transformaría en una señal negativa para los productores que quieren permanecer en la ganadería. Una dirección distinta parece tener el anuncio del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, de liberar las exportaciones de maíz por diez millones de toneladas cuando la cosecha podría superar las expectativas iniciales y alcanzar entre 18 y 19 millones de toneladas. "Todavía se ve con escepticismo en el mercado", opinó el consultor Sebastián Olivero, de Agro Tecei. Hasta el momento se otorgaron ROE Verde por unos 5,7 millones de toneladas de maíz y desde fines de enero hasta la fecha el promedio es de 500.000 semanales. La situación es diferente con el trigo. Pese a los acuerdos firmados en la provincia de Buenos Aires entre el gobierno de Daniel Scioli y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), avalados por el Ministerio de Agricultura, la producción triguera del sudoeste bonaerense sigue sin tener salida. "Sobra mucho trigo allí", dicen los operadores. La industria molinera sigue sin expresar interés comprador en el mercado, pese a que firmó un acuerdo con el Gobierno por el cual se comprometía a adquirir 1,5 millón de toneladas del cereal. De cara a la campaña 2010/2011, cuando en apenas dos meses se decida sobre la intención de siembra del trigo, es una pésima señal. Se está poniendo en riesgo el abastecimiento interno para el año próximo y, si eso llegara a suceder, no se le podrá echar la culpa a los productores como hizo la Presidenta cuando aumentó el precio de la carne. Esos son algunos de los motivos por los cuales permanece el malestar entre las entidades rurales. Las protestas, según explicó el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, estarán localizadas regionalmente y no se espera una movilización de carácter nacional como sucedió en 2008. El dirigente opina que no es oportuno echar más nafta al fuego por el clima de tensión social que persiste en el país. En su reunión de anteayer, la Comisión de Enlace no lanzó un plan de lucha sino que se encamina a que cada entidad vaya decidiendo su propia acción gremial. El martes próximo dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) hablarán en el Congreso sobre la situación del trigo y la Federación Agraria Argentina (FAA) impulsará el viernes próximo una protesta en Quequén por el mercado del trigo. Biolcati, por su parte, cree que este año el agro deberá impulsar un enorme trabajo legislativo para intentar corregir algunos de los gruesos errores que el Gobierno ha cometido en materia de política agropecuaria en los últimos años. Algunos legisladores van tomando los reclamos del agro. "Los principales temas sobre los que tenemos que ocuparnos son la Oncca, las retenciones a la soja y los pedidos de los sectores tamberos, ganaderos y cerealeros para crear programas de incentivo que mejoren las condiciones de los pequeños productores", opina la diputada Gladys González (PRO-provincia de Buenos Aires). En vez de imaginar al campo como su principal enemigo político, el Gobierno tiene, otra vez, ante sí la ocasión de impulsar la reactivación de la economía en el interior. Ha tenido oportunidades parecidas y las ha desaprovechado. Quizás, esta vez, pueda aprender de sus propios errores

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