9 de noviembre de 2009 14:08 PM
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Para tener posibilidades en 2011, Kirchner debería modificar su política agropecuaria

Así lo consideró el periodista Carlos Pagni, quien afirmó que el ex presidente también debería neutralizar la fuerte imagen negativa que percibe la sociedad y superar la crisis fiscal

Carlos Pagni, columnista del diario La Nación, consideró que hay por lo menos tres factores que afectarán la política argentina en los próximos meses: la pulverización de los partidos políticos, la indefinición de los líderes de la oposición y el carácter rudimentario de nuestro sistema electoral. El analista habló  hoy en el Seminario de Comercialización de Granos organizado por el Movimiento CREA en Pergamino.  Sistema político arcaico“En los últimos años se asistió a la pulverización de los partidos políticos”, apuntó el orador, y dio ejemplos concretos: “El radicalismo desapareció como fuerza de alcance nacional y el peronismo fue sometido a un proceso de implosión deliberada al suprimir las elecciones internas en 2003″.”Además, los nuevos partidos creados para reemplazarlos no corrieron mejor suerte: Recrear, por ejemplo, ideado por Ricardo López Murphy, desapareció y sus militantes se integraron al PRO, que tiene sólo 5000 afiliados y carece de sede propia”, señaló. “Quiere decir que la política argentina funciona sin organización: no tiene instituciones que la respalden en la toma de decisiones, en la elaboración de programas ni en la formulación de planes estratégicos”, criticó Pagni. A juicio del orador, en vez de partidos hay una colección de líderes de opinión, surgidos de una cantidad de gente que los admira.  El segundo factor que condicionará la política argentina próximamente es la indefinición de los líderes de la oposición, que se refleja en afirmaciones del tipo: “Todavía es temprano para definir candidaturas”. Según Pagni, esos políticos representan pretensiones de liderazgo de carácter individual y no arrastran suficiente masa de votantes, lo que otorga ventajas al gobierno kirchnerista. El tercer factor por considerar es el carácter rudimentario y arcaico del nuestro sistema electoral. “Los representantes del pueblo llegan al poder a partir de decisiones que se toman en un escritorio, en vez de ser ungidos por un congreso nacional partidario, por ejemplo. Además, en el  proceso interviene el Ministerio del Interior, que es juez y parte”,  alertó Pagni. “Con este sistema electoral de baja calidad, los políticos que surgen también son de baja calidad”, completó el orador. La política que se desarrolla en estas condiciones tiene características particulares: al no haber organización política, lo que divide o aglutina a los grupos son los temas. “Según el proyecto, se alcanza o no el consenso”, consideró Pagni. Como consecuencia de este comportamiento, el 10 de diciembre el kirchnerismo perderá la mayoría en el Parlamento, pero nadie la asumirá, ya que los opositores se reunirán por tema. “Según cuál sea el viento, se moverán las arenas”, graficó Pagni, para quien no habrá un derrotero parlamentario nítido.Esta realidad repercutirá negativamente en la posibilidad de atraer inversiones al país. “Es difícil orientar recursos hacia una nación donde las cosas cambian día a día, donde el Vicepresidente critica a la Presidenta”, alertó el orador. Probablemente, un tema que aglutinará a la oposición será la investigación de la corrupción oficial porque “si me peleo con Satanás, me convierto en ángel”, ilustró Pagni. Dificultades en el futuroDe cara a los próximos meses, el analista planteó tres problemas que enfrentará el país. El primero se vincula con la mala imagen del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La Presidenta es percibida con un 60% de negatividad y se les reprocha a los políticos de la oposición no ser capaces de frenar el poder kirchnerista. Frente a ello reaparece el sentimiento Que se vayan todos.El segundo problema es el conflicto campo – Gobierno, considerado en términos electorales. “Nunca un sector de la economía tuvo la capacidad de condicionar la política que tuvo el campo últimamente”, comparó el orador.”La resolución 125 fue una norma antiperonista”, señaló el periodista, y explicó: “Néstor Kirchner desconocía lo que ocurre electoralmente en la región pampeana. En esa macroregión, históricamente, en las capitales de las provincias ganaron partidos no justicialistas, mientras que el peronismo se alimentó del voto del interior de aquéllas. Así ocurrió en las elecciones presidenciales de 2007, que ganó CFK”.”Luego de la resolución 125, con la guerra declarada al campo, Néstor Kirchner cometió el mayor error de su carrera política: no entender que esa política agropecuaria lo introducía en una crisis por la que la gran mayoría de los ciudadanos de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires se pondría en contra de su gobierno, aún antes de expresarse en la última elección”.”Entonces, va a ser muy difícil que el kirchnerismo mantenga el poder en 2011 si no modifica su política agropecuaria, porque intendentes y gobernadores buscarán acercarse al político que colabore con la gestión local”, conjeturó.La crisis fiscal que sufre el Estado actualmente es el tercer factor por considerar. Genera tensiones entre la Nación y las provincias e impide atender los problemas derivados de la pobreza en el país. Esto también genera malestar en las clases más desprotegidas y aparecen las manifestaciones de los que no son atendidos por el matrimonial presidencial. La crisis fiscal también impide alcanzar un acuerdo con el sector agropecuario por la reducción de las retenciones. Toda esta agenda se desarrolla en un ámbito de gran anormalidad política, donde el único actor que está de pie es el Estado. “Aparentemente habría una situación de perplejidad porque Néstor Kirchner perdió la elección del 28 de junio pero recupera poder. Sin embargo, esa impresión es un espejismo: Néstor Kirchner perdió el poder el 28 de junio y volverá a perderlo en 2011”, aclaró el analista. Sucede que la sociedad no encuentra mecanismos para arrebatárselo antes porque el ex presidente tiene el poder del Estado entre elección y elección, confundido con el poder del Gobierno. “Entonces, en la rudimentaria política argentina, no hay puentes que puedan trasladar el actual malestar privado a la esfera pública”, concluyó.

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