21 de febrero de 2010 00:10 AM
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Un abanico lleno de nutrientes : el manejo de los efluentes del tambo

Los residuos líquidos de la sala de ordeñe son una fuente de nitrógeno, fósforo y materia orgánica. Las claves para que la fosa del tambo se transforme en un eficiente sistema de fertilización

La bosta era un problema y ahora es una solución”, aseguran Remigio y Danilo Nagel, quienes administran un tambo de 150 vacas en ordeñe (3.500 litros diarios), unos 10 kilómetros al sureste de Humboldt. En el establecimiento “El Lirio”, Remigio y Danilo Nagel hace seis años que usan todos los efluentes de la sala y los corrales de ordeñe -una mezcla de bosta, orina, barro y agua- para fertilizar los lotes en los que luego sembrarán los maíces, las alfalfas y los verdeos.Los resultados son sorprendentes. En un campo que se “regó” con 71.428 litros de efluentes por hectárea (en dos aplicaciones) se triplicó la cantidad de fósforo y alcanzó las 33.9 partes por millón. También creció la cantidad de nitrógeno (de 0,114 a 0,147), de carbono (de 1,32 a 1,71%) y el porcentaje de materia orgánica (el testigo tenía 2,27 y el lote tratado 2,94). “Para nosotros lo más importante es que sabemos qué hacer con los efluentes”, reconoce Danilo.En la mayor parte de los tambos, los residuos líquidos son un tema incómodo. Sin una alternativa de manejo viable desde lo económico, los efluentes suelen terminar en una cava (con el riesgo de contaminar las napas), en la zanja de un camino rural y hasta en algunos arroyos.”Este paradigma propone reciclarlos dentro del mismo sistema productivo”, explica Hugo Fontanetto (INTA Rafaela). Los ingenieros Sebastián Gambaudo y Nicolás Sosa (también del INTA Rafaela), que acompañaron a Campolitoral en la recorrida por el campo de los Nagel, agregan que la reutilización de los efluentes es una solución para evitar contaminaciones, recuperar la fertilidad de los suelos y aumentar la producción de las pasturas y verdeos (la oferta forrajera).El tambo de los Nagel -un establecimiento de escala mediana- es un ejemplo interesante. Es que estos productores no necesitaron hacer inversiones millonarias para hacer de la estercolera una sistema de fertilización. Remigio cuenta que compraron el tanque casi como chatarra (cotizada por kilo de hierro). Lo pagaron 4.000 pesos en Esperanza y lo llenan con cuatro ordeñes (en dos días).Los efluentes se “tiran” en los lotes que están en barbecho, en los meses y semanas previas a la siembra. Un 10% de los residuos líquidos también se aprovechan para nutrir y recuperar las alfalfas que ya comieron los vacas. ¿Cómo funciona el sistema?El tanque se arrastra con un tractor por los lotes. La restos de bosta, orina y sobre todo agua (más de la mitad) salen a presión por el caño trasero y golpean contra una pequeña chapa (que colocaron ellos mismos) para caer en abanico sobre el sector a fertilizar (tiene un alcance de siete metros, cuando el tanque está lleno). La zanja en la que antes tiraban los efluentes ahora es una zona que se siembra, “y no un posible foco de contaminación”, plantea Sosa.Los ensayosDesde hace algunos años, en el INTA Rafaela, el equipo de Fontanetto y Gambaudo está investigando la cantidad de nutrientes que hay en los residuos líquidos de los establecimientos lecheros. Los dos especialistas hacen una cuenta sencilla. Un tambo de 100 vacas genera 5.600 litros de efluentes por día (un sólo litro tiene 0,15 gramos de nitrógeno y 0,014 gramos de fósforo).Esto significa que en todo un año, el nitrógeno que escurre de los corrales y la sala de ordeñe es equivalente a 667 kg de urea (con un valor comercial de 267 U$S) y el fósforo a 143 kg de superfosfato (U$S 70). “La primera consideración que puede efectuarse -dicen Fontanetto y Gambaudo en su artículo- es que se están tirando a una fosa o a un canal 337 dólares por año”.La materia orgánica también se incrementó en los lotes “tratados” con efluentes. En un tambo de Eusebia se analizó el suelo luego de tres años de aplicar estos residuos. La materia se estiró hasta 4.6% contra 3.8% en lote que se dejó como testigo.En la zona de Pilar se realizó un ensayo interesante con una serie de lotes de alfalfa. Se aplicaron dosis variables de efluentes. La mayor cantidad de materia seca por hectárea se logró (13.225 kg/ha) en las hectáreas que más litros de residuos recibieron (32.000 litros/ha). Hay más de 4.000 kilos de diferencia con el testigo (que obtuvo 9.232 kg/ha).”Si se asume que 1 kg de materia seca de alfalfa produce 1 litro de leche, entonces se puede cuantificar el impacto de los efluentes sobre el aumento de la producción de leche. Si el precio de la leche fluida se establece en 0,90$/litro, los ingresos extras del lote más fertilizado son de 3.594 pesos.Un punto que genera algunas dudas es la posibilidad de que la distribución de efluentes aumente la salinidad de los suelos. Esta probabilidad se relaciona con la mala calidad de los recursos hídricos que hay en la cuenca lechera (son aguas con alto contenido de sales).”Lo hemos estudiado y no es un riesgo -dice Gambaudo-, en el lote de los Nagel las conductividad eléctrica (es el método para medir la cantidad de sales) llegó a 1,92 y el límite complicado está en los 4 puntos; además esa lectura se tomó justo después de aplicar los efluentes, con el tiempo las lluvias van diluyendo este porcentaje”, agrega.La nutrición y los cultivos forrajerosEn el trabajo “Manejo y utilización de los efluentes de sistemas ganaderos”, Fontanetto y Gambaudo recuerdan que la aplicación de fertilizantes en los cultivos forrajeros es muy baja en relación consumo total de estos insumos (8% del total). “Esta cifra no cubre el 5% de las cantidades de nutrientes exportados por los productos animales y además no logra abastecer las necesidades nutricionales de las pasturas”, dicen los especialistas del INTA Rafaela.Las plantas forrajeras y los cultivos son eficientes en la absorción e incorporación de nutrientes minerales, pero el ganado sólo utiliza y retiene una pequeña porción de estas sustancias. “La mayor proporción de los nutrientes consumidos por el ganado son devueltos al suelo a través de las heces y la orina”, explican Fontanetto y Gambaudo.Una vez más, la conclusión que sacan estos dos expertos es que la producción de forrajes con la utilización estratégica de los residuos del tambo es una buena opción para mejorar la eficiencia del reciclado de nutrientes, aumentar la oferta forrajera y evitar una fuente de contaminación. Los efluentes suelen terminar en una cava (con el riesgo de contaminar las napas), en la zanja de un camino rural y hasta en algunos arroyos.  Los costos de infraestructuraEn la Argentina se fabrican equipos específicos para distribuir efluentes. Hay una empresa que hace estercoleras en Firmat. La diferencia con el tanque que adaptaron los Nagel es que vienen con un sistema de bombeo que estira el abanico de salida hasta superar los 12 metros. En el mercado, estos equipos cuestan más de 40.000 pesos (4.500 litros de capacidad) y 60.000 pesos (10.000 litros). “Pero hay que tener en cuenta que son costos que se pueden compartir entre varios productores”, plantea Fontanetto. El caso de los Nagel demuestra que con ingenio se pueden bajar la inversión inicial a sólo 4.000 pesos.  /// el dato  Los efluentes. Son una mezcla de bosta, orina, agua y barro. Un tambo de 100 vacas genera 5.600 litros por día. La cámara. Apenas termina el ordeñe, los residuos se acumulan en esta cámara hasta que los “chupa” el tanque. ”Made in” Danilo. Los Nagel compraron este tanque como chatarra por 4.000 pesos. La adaptaron para desparramar los residuos del tambo.  /// en relación Una familia con 140 años en el tambo ”Los Nagel son productores con mucha iniciativa y siempre están dispuestos a probar cosas nuevas”, perfila Guillermo Gianinetto asesor de AFA Humboldt.Esta familia trabaja estos campos desde los inicios de la colonización agrícola a finales del siglo XIX. “Mi abuelo hizo esta vieja casona hace 140 años.Él fue tambero, mi padre también y nosotros seguimos produciendo leche”, recuerda Remigio Nagel.Este año tienen proyectado reformar las instalaciones del tambo.”La idea es duplicar el tamaño de la cámara (que contiene los efluentes hasta que van al tanque) y modernizar las bajadas”, adelanta Danilo.Los Nagel participan activamente de los ensayos que hacen los técnicos de AFA Humboldt y del INTA Rafaela.En promedio sus vacas están produciendo unos 22 litros de leche por día, “pero cuando no llueve tanto llegan a 25/6 litros diarios”, precisa Danilo.

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