9 de noviembre de 2009 14:35 PM
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El despertar de las hortalizas procesadas

Hoy ocupan cerca de cien mil hectáreas y son cultivadas como materia prima para la industria en casi 85 mil campos de pequeños productores. El pronóstico es que podrían alcanzar al millón de hectáreas, pues existe un mercado que las demanda cada vez más. Si se hacen las cosas bien, se convertirían en la nueva niña bonita de las exportaciones.

El vino y las frutas frescas son los principales embajadores de la agricultura chilena en el mundo. Son dos de los motores que ha tenido la actividad agropecuaria en las últimas décadas, lo que los ha puesto a la vanguardia en el desarrollo de productos, investigación y adelantos tecnológicos. Cuando en el mundo alguien descorcha una botella de cabernet sauvignon, o abre un clamshell con coloridas uvas que compró en el supermercado demuestra la altura que han alcanzado estas producciones chilenas. Tal es su posicionamiento que juntos superan los 4 mil millones de dólares en ventas.Pero no son lo único que produce Chile. Hay un rubro que hasta ahora ha permanecido dormido, a pesar de tener un mercado atractivo, que involucra ya más de cien mil hectáreas en el país y a gran número de pequeños agricultores: las hortalizas. Hasta ahora han sido el pariente pobre de la agricultura, miradas en menos porque no han tenido el desarrollo exportador de otros sectores, ni siquiera ha cambiado su panorama a nivel doméstico. Pero están a punto de sacudirse la modorra y salir de su letargo. Su suerte podría cambiar en forma violenta si se concreta el desarrollo que pretende la industria elaboradora que las usa como materia prima para congelados, conservas, pastas y jugos. Justo productos cuya demanda crece fuerte a nivel mundial.Y, por donde se las mire, las hortalizas tienen un potencial notable: no sólo por su calidad nutritiva -tan acorde con las tendencias alimentarias actuales- , sino por el impacto que podrían tener entre los pequeños productores
En el país se siembran anualmente alrededor de 102 mil hectáreas, correspondientes al trabajo de cerca de 95 mil predios. Lo interesante es que un tercio de esa superficie, unas 49 mil hectáreas, está en manos de 85 mil campos pertenecientes a la pequeña agricultura. En valor representan US$ 1.812 millones, nada más ni nada menos que el 22% del PIB agrícola y agroindustrial. De ese total, el 80% se queda en el mercado interno, mientras que el 20% restante corresponde a exportaciones por US$ 250 millones de hortalizas procesadas y US$ 49 millones en estado fresco.Además, globalmente las hortalizas procesadas se han transformado en el alimento ideal y con ello crece la posibilidad de que el sector productor logre consolidar un rubro postergado, gracias a la demanda por materia prima de alta calidad.Las perspectivas saltan a la vista, además, porque el negocio de las hortalizas procesadas está creciendo 6,7 por ciento al año en la última década a nivel nacional. El potencial hortícola chileno es inmenso, señala Crispi. Sólo en la VII Región, y según un estudio de la Universidad de Talca, la producción de vegetales podría crecer 11 veces. Similar piensa Rodrigo Vega, director de FIA, para quien el panorama para las hortalizas es aún más promisorio y desafiante, si se piensa que se podría llegar al millón de hectáreas en producción porque hay espacio para crecer.Y el mercado para absorber ese crecimiento existe."Chile exporta US$ 250 millones, que corresponden al 1% del comercio internacional de productos hortícolas procesados. Hay oportunidades para crecer, por las tendencias a una vida más saludable, la preocupación por la nutrición, la conveniencia y el placer en una complacencia sin culpa", señala Jaime Crispi, director de ChileAlimentos y gerente general de Surfrut.En un reciente seminario organizado por ChileAlimentos, Crispi enumeró algunos factores que impulsan las buenas nuevas para las hortalizas procesadas. Entre ellas, mencionó el aumento de las expectativas de vida de la población y de la preocupación por adoptar la dieta mediterránea en las costumbres cotidianas. La falta de tiempo en las personas es otro factor favorable, ya que hace crecer al sector elaborador que genera productos listos para consumir y que no dejan residuos. También adquiere un peso específico para este momento el significativo aumento de la población humana y su preferencia por las comidas preparadas.Sabor, precio y salud son los atributos en que se fija el consumidor, entre muchos otros. Y en los países de mayor ingreso piden que les facilite la vida. Son muy conscientes de la salud y procuran productos más orgánicos. "Hoy el consumidor es mucho más educado de lo que fue hace 5 años", señala Mario Patrick García, de Datamonitor.A ello se agrega la creciente tendencia de sumar hortalizas a la dieta, pero que son difíciles de incorporar frescas, pues la falta de tiempo no permite adquirirlas cada vez que se requiera, no duran lo suficiente en el refrigerador o toman demasiado rato para lavarlas y picarlas, por ejemplo. Ello se resuelve con una bolsa de producto congelado que está siempre disponible en el freezer y que en cosa de minutos puede incorporarse a una comida o transformarse en un plato listo para comer.El tercer momento está por llegarHasta ahora las exportaciones de hortalizas procesadas han pasado por dos períodos. El primero, entre 1981 y 1996, fue de expansión, con un crecimiento anual de 26% en valor, y el segundo, entre 1997 y 2008, de estabilidad,  en que se creció a 4%. Ahora se está a punto de iniciar una tercera etapa, esperan todos. Y podría darse con un programa nacional de desarrollo hortalicero, aunque esto ya estaría quedando para el próximo año."Tenemos un entorno favorable, competitividad, clima y suelos apropiados entre la IV y la VII Región, contamos con los agricultores y especialmente con la agricultura familiar campesina y la industria. Están todas las partes y piezas, sólo se requiere armar un programa madre común, ordenar y trabajar hacia adelante en una estrategia que defina variables para enfocar el esfuerzo público y privado, donde sólo se ve ganancia para el agricultor, la industria y el país", señala Vega.Hay algunas iniciativas. Recientemente el consejo de Fondef aprobó las bases para una convocatoria para el desarrollo de alimentos funcionales. Asimismo, a mediados de octubre, la Agencia Regional de Desarrollo Productivo de la Región Metropolitana lanzó AgroCapital, una iniciativa de mejoramiento de la competitividad de la cadena de valor de las hortalizas.Es decir, están las condiciones. Entonces, ¿qué falta?Hoy la agroindustria chilena se ha puesto como meta ratificar la importancia de las hortalizas. Por eso lo confirmó como uno de los temas prioritarios dentro de la agenda de los alimentos elaborados, junto con la inteligencia competitiva y el manejo de biosólidos.Según el director de ChileAlimentos, Jaime Crispi, las tareas pendientes son buscar nichos para productos con valor agregado, desarrollar materia prima para alimentos de volumen y calidad, buscar nuevas zonas de cultivo e introducir nuevas variedades y mayor mecanización en las labores. Si se logra dar el salto en estas materias, entonces las hortalizas podrían convertirse en una nueva niña bonita de las exportaciones nacionales.   Amplio mercado mundial  Las hortalizas congeladas, enlatadas, convertidas en jugos o en alimentos para guaguas representan un mercado de 33 mil millones de dólares a nivel mundial. Este es un negocio que viene creciendo a tasas de 2,8% anuales en los últimos cinco años y continuará igual al menos hasta 2014, según Mario Patrick García, director para Latinoamérica de Datamonitor, la empresa mundial inglesa de estudios de mercado.La razón del crecimiento es que el producto industrializado plantea grandes ventajas para el consumidor moderno. Facilidad para usar los productos, a lo que se agrega seguridad e inocuidad. Además, en algunos formatos, como los enlatados, son una alternativa para consumir vegetales en países donde la cadena de frío y las características productivas no permiten una oferta apropiada.Según Datamonitor, de los US$ 33 mil millones vendidos, el 79,3% se lo llevan las hortalizas enlatadas y congeladas, el 15,6% es de los jugos de verduras y el 5,1% de los alimentos infantiles. El primer lugar como consumidor lo ocupa Europa con casi la mitad del mercado, seguida por EE.UU. con el 27%. Japón es importante también porque importa el 75% de lo que consume.En los últimos estudios desarrollados por la empresa, Latinoamérica emerge como un gran mercado de la mano del desarrollado hermano mayor, Brasil.El punto principal de compra de hortalizas procesadas es en los supermercados, que acaparan el 90% del comercio de enlatados y congelados. El 30% de las ventas de jugos se realizan en bares, restaurantes y hoteles. Claro que las cosas están cambiando porque hay restaurantes, incluso empresas de comida rápida, que están ampliando la oferta a comidas más sanas que incorporan más hortalizas, que por seguridad las compran procesadas. En Chile: crecimiento sectorizado  En el mercado interno chileno la categoría hortalizas congeladas se está viendo afectada por el nuevo escenario económico en el que los sectores medio y bajo son los que están ajustando el consumo. No obstante, muestra un pequeño crecimiento impulsado por el grupo ABC1, que aumentó su consumo por un crecimiento en la frecuencia e intensidad de compra, plantea Jorge Carniglia, gerente de retail de la consultora Nielsen.El consumo per cápita estimado de hortalizas procesadas para Chile es de 2 kilos, contra 15 de Europa y 9 de Estados Unidos. A junio de 2009, según la canasta de productos con que trabaja Nielsen, el sector ABC1 es el único que crece en compras."Las hortalizas son el producto más perfilado en los hogares de mayores recursos. La tarea que se planea es cómo incorporar el consumo a otros sectores, mediante información que derribe mitos como que los productos procesados pierden sus características nutricionales por la industrialización, insistiendo en que es bueno para la salud y dura más.Las conservas: representan 15 millones de dólares y están creciendo 14,6% en precio. Otros productos de los más vendidos son arvejas, choclos, champignon, tomate, espárragos y pimentón. Los jugos, la novedad  Los jugos de vegetales, pulpas y purés tienen enormes posibilidades. Es una categoría de productos muy nuevos, plantea Carlos Correa, de Invertec.Es un sector que continuará creciendo gracias a la preocupación de los consumidores por su salud. Son productos que han tenido éxito en Japón, Europa y Estados Unidos y cuentan con buen potencial tanto en esos mercados como en el resto de Asia, añade Correa.Y lo mejor es que Chile tiene condiciones ideales para el cultivo seguro de vegetales de contraestación que podrían abastecer, y de hecho lo están haciendo, a esta categoría en expansión.Japón es líder en el consumo de purés y jugos. Y también adquieren fuerza las mezclas de frutas y vegetales o mezclas de hortalizas usadas en jugos o alimentos para bebés, como mix de zanahoria, tomate, donde lo que se busca es unir elementos nutracéuticos valiosos como carotenoides, antioxidantes o betacorotenos."El consumidor japonés se preocupa de la cantidad de antioxidantes que contiene el producto, lo mismo que de los aditivos químicos. La leche es el alimento número uno, después está el té verde y en seguida el café. El cuarto lugar lo ocupan los jugos vegetales. Ellos tienen un consumo per cápita de 35 litros por persona, de los cuales 15 son jugos. En 1978 consumían sólo 2 litros".Chile es el principal origen de las importaciones japonesas de jugo de tomate y zanahoria las que representan 35 millones de dólares.Entre las tendencias que se aprecian en el mercado se están agrupando los jugos según los colores de la materia prima.Así, Campbells desarrolló V8, una mezcla de ocho vegetales en la que la pasta de tomate es el principal, a lo que se añade zanahoria, perejil, lechuga, apio, berro, betarraga y espinaca.En Estados Unidos se sigue la tendencia con V7 Mix, que contiene una base de pasta de tomates, más zanahoria, apio, betarraga, lechuga, perejil, espinaca y berro. También hay ejemplos en compañías como Bolthouse, con jugo de zanahoria y mezcla de vegetales; u Odwalla, con smoothies premium de purés de vegetales y frutas.En Europa, las principales compañías de bebestibles también exploran esta categoría de productos. Es el caso de Minute Maid Vergelia (naranja-zanahoria-zapallo o manzana-frambuesa, zanahoria, plátano, uva); Knorr Vie Shot (manzana, zanahoria, frutilla, zapallo kiwi, naranja, plátano, zanahoria, piña, fruta de la pasión y maíz dulce); todas mezclas de frutas y vegetales sin aditivos y preservantes, sin azúcar, buscando incentivar la ingesta diaria de frutas y vegetales. El avance de los funcionales  El concepto de alimentos funcionales nació en Japón en la década de los 80 y rápidamente se extendió por el mundo.La idea básica es consumir alimentos que tienen compuestos que mejoran la salud y reducen el riesgo de enfermedades. Actualmente en Japón viven 36.276 personas que tienen más de cien años de edad. Esta población se incrementará en más de 1.000.000 en el año 2.050, señala David Carré, gerente general de Diana Naturals.Los últimos descubrimientos de poderosas sustancias antioxidantes presentes en los alimentos han ayudado a desarrollar este mercado de productos hortícolas con valor agregado. Pero no hay jugos de vegetales en el mercado chileno y eso que aportan más. Ahí hay trabajo por desarrollar, señala Carré. "Faltan profesionales para imaginar escenarios y tecnología en envases, preservación, marketing y etiquetado", indica.

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