22 de febrero de 2010 07:30 AM
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El conflicto del agro sigue latente

E l conflicto agropecuario sigue en estado de latencia, como la semilla que espera el momento óptimo para nacer y surgir con toda su fuerza, pero la siembra de realidades adversas para el campo continúa.

La Mesa de Enlace insistió esta semana con su posición conservadora de avanzar sobre el Congreso de la Nación, pero esta vez con la intensidad de que productores y dirigentes trabajen a través de sus legisladores desde las provincias para llegar a marzo con oxígeno legislativo.
En sus planes está que el campo se siente en primera fila en las Cámaras con sus proyectos entre los cuales se reflotará la consensuada iniciativa (entre las cuatro entidades) para que las retenciones disminuyan, estén segmentadas, hasta lograr la eliminación de algunos gravámenes que pesan sobre los commodities.
El discurso de que el 35% de retenciones agropecuarias sobre la soja es confiscatorio volvió al tapete. Con un elevado porcentaje de la cosecha de trigo sin exportar, la incertidumbre sobre el futuro del maíz que podría alcanzar los casi 20 millones de toneladas, al productor le queda el horizonte sojero que paga un alto tributo.
La situación conflictiva pasa inclusive para la interrupción de la cadena de pagos en varias zonas del área agrícola nacional y exige señales claras por parte del Gobierno.
Desde el sector oficial se volvió a insistir con los anuncios de que se liberarán 10 millones de toneladas para exportar maíz y un millón de trigo para que salgan por el puerto del sudeste bonaerense de Quequén.
Algunos conceptos vertidos en los últimos días sirven para aclarar el panorama.
Guillermo Desiervi, presidente del Mercado a Término de Buenos, MATba, opinó que si no se liberan los 10 millones de una sola vez y dan aire a las operaciones se producirá un cuello de botella en la cosecha. Comparó la situación con el tristemente conocido efecto “de la puerta 12” donde fallecieron por aplastamiento 71 personas en un Boca-River del pasado.
Si bien, la posición de Federación Agraria Argentina era la de realizar un cese de comercialización, los pares de su presidente, Eduardo Buzzi, titulares de CRA, Coninagro y Sociedad Rural Argentina fueron de la opinión de guardar esa carta para tiempos más propicios.
Es interesante conocer el diagnóstico que realizó Dardo Chiessa, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna: “la crisis de la carne es por una oferta muy baja”, les dijo a los integrantes de la Mesa de Enlace el último jueves. Sostuvo que en promedio el habitante argentino consumía 70 kilos de carne por año, pero ahora hay disponibilidad para 50 kilos, la diferencia faltante de 20 kilos puede ser suplantada con la decisión de no consumir cortes bovinos o preferir carnes sustitutas.
“Si no hacemos nada -o seguimos en el camino que vamos actualmente- la peor noticia no van a ser los 50 kilogramos de este año, sino los 46 kilogramos para el 2011. Y todos sabemos que barranca abajo se va solo”, expresó.
Que las medidas de fuerza están latentes en el estado de conflicto que comenzó en marzo de 2008 lo demostró la calurosa asamblea triguera que tuvo lugar en Necochea a unos kilómetros del puerto de Quequén por donde debería salir el trigo al exterior.
Carlos Garetto, titular de Coninagro, advirtió que a este paso el 90 por ciento de la cosecha de trigo quedará en el país y que “la política comercial tiene una pata muy fuerte centrada en las decisiones de Comercio Interior”.

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