22 de febrero de 2010 12:15 PM
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Precio de la carne: más dudas acerca del control de Moreno

Cifras oficiales que se mantienen ocultas dan cuenta de que la faena de vacunos de 2009 llegó a 16,5 millones de cabezas, un nivel altísimo que no se registraba desde 1979.

La diferencia es que, treinta años atrás, los argentinos eran 26 millones y poseían un stock de 60 millones de animales. Es decir, había 2,3 vacas por habitante. Ahora, con 51 millones de bovinos y 44 millones de personas, la situación es muy distinta: esa relación no llega a 1,2 vacas por habitante. Esta, más que ninguna otra, es la razón de la explosión de los precios de la carne.

El viernes, reunido con buena parte de la industria frigorífica, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, dio muestras de haber comenzado a entender el complejo panorama actual. Fiel a su estilo, bravuconeó con inspecciones, anunció la continuidad de las "baratas" en los supermercados y amagó con aplicar nuevas listas de precios, según la categoría de la hacienda (popular o premiun). Pero al menos dos fuentes presentes esa reunión lo vieron resignado frente a los aumentos y sin nuevas herramientas para enfrentarlos.

La lectura de la industria frigorífica fue que el funcionario, más allá de los anuncios que puedan lanzar a los medios, no moverá las piezas al menos hasta mediados de marzo. Moreno confía ciegamente que entonces habrá un repunte de la oferta de ganado que permitirá cierta estabilización de los precios al público.

Según su hipótesis, la Argentina cuenta con 70 millones de bovinos que los ganaderos esconden en los campos. Enceguecido, no cree ni en las cifras de vacunación contra la aftosa que dan cuenta de que se aplicaron 58 millones de dosis en 2009, y que eso equivale a un stock de, a lo sumo, 51,5 millones de animales.

Todos los especialistas niegan las teorías de Moreno. Los empresarios de la carne le dicen a todo que sí, pero después hacen otra cosa.

"Ya no tiene más argumentos. No hay hacienda y por eso su precio subió 100%. Es imposible en este contexto que los precios de la carne bajen", señaló uno de ellos. Otra fuente, sin embargo, consideró que podría haber un leve reacomodamiento a la baja porque "eran insostenibles" los valores pagados dos semanas atrás por la carne en gancho, que llegaron a 3 dólares por kilo.

En lo que todos coinciden es que, esta vez, el freno a nuevos aumentos no lo pondrá Moreno sino la gente, achicando su consumo como resistencia a los mayores precios. Los más pesimistas estiman que la ingesta de carne promedio deberá caer de los más de 70 kilos de 2009 a unos 55 kilos este año. Este proceso, dicen los empresarios, ya es visible y provocó que la faena cayera en el primer bimestre retrocediera un 30%. Con todo, los argentinos seguirán siendo los mayores consumidores de carne vacuna del mundo.

El virtual cierre de las exportaciones (la ONCCA sólo está autorizando los cortes Hilton y carnes cocidas) que impuso Moreno desde fines del año pasado no parece actuar como atenuante en una coyuntura donde muchos otros elementos están jugando en contra. La gran sequía provocará un faltante de 3 millones de terneros este año, un 25% de la oferta normal. En este contexto, los feed lots operan a la mitad de su capacidad y los ganaderos tradicionales retienen sus animales en el campo para echarles más kilos.

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