22 de febrero de 2010 12:18 PM
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Crece el alerta por los efectos negativos de las fumigaciones con agroquímicos

En poco más de un año, se multiplicaron los casos de problemas agudos en personas y animales como consecuencia del uso de insecticidas y plaguicidas.

Las consecuencias del uso de agroquímicos peligrosos para la salud de personas y animales se están intensificando en Mar del Plata. En poco más de un año, se han multiplicado los casos de problemas agudos en la población de distintas zonas, coincidentes con momentos de fumigación de cultivos extensivos, tanto con aviones como con los denominados "mosquitos" -equipos terrestres- y, en menor grado con las "mochilas". Asimismo, los vecinos de emprendimientos productivos se quejan por las consecuencias del uso de agroquímicos en cultivos intensivos, sean a cielo abierto o bajo invernáculos.
El caso más reciente es el de un grupo de vecinos del barrio San Jorge que comenzó a movilizarse y terminó haciendo una denuncia en Fiscalía General, en la que expusieron su alerta porque comenzaron a morirse perros y gran cantidad de vecinos está manifestando problemas de salud -dermatitis, sequedad y molestia en los ojos, problemas respiratorios, diarreas- desde que observaron fumigación con mosquitos en un campo que se encuentra frente al barrio -Colón y 252, a metros del cruce del Hipódromo-.
Ese campo, por primera vez a fines de 2009 fue sembrado con soja y los vecinos temen que los productores estén aplicando glifosato o endosulfan -para evitar las plagas que afectan al cultivo-. Lo grave es que sobre el límite de ese campo hay paradas de colectivo y, cruzando la avenida, a menos de 20 metros, se alza el límite del populoso barrio.
Pero el alerta comenzó en Mar del Plata a fines de 2008, cuando un 21 de noviembre un avión fumigador pasó y hubo personas descompuestas, con dolor en la vista, tres alumnos afectados con dermatitis y una de ellas -que era alérgica- debió ser internada y tuvo implicaciones neurológicas, por lo que tuvo que realizar varios tratamientos. Por este caso también hay una causa judicial en trámite.
Cerca, en Santa Isabel, el ingeniero agrónomo Marcos Yedaide vio morir a su perro y con su familia sufre los efectos agudos de la fumigación. "Llego a mi casa y si están fumigando y me tengo que ir porque no se puede respirar, sentimos la violencia de algo que está atentando contra el estilo de vida que buscamos" comentó.
En el caso de Marcela Lupini y Jorge Picorelli, de La Peregrina, están muy cerca de invernáculos, cultivos de frutillas en una época y ahora soja. En todos los casos son afectados por la permanente aplicación de agrotóxicos.
"Nosotros tenemos una huerta orgánica medicinal y cuando estaba el frutillar nos la inundó el agua de riego, que viene con bromuro de metilo, considerado a nivel internacional uno de los 12 agroquímicos más peligrosos del mundo, prohibido en varios países".
Luego, ya con la soja, sufren, como los vecinos de San Jorge, las consecuencias de las fumigaciones con mosquitos. "El 10 y el 17 de febrero fumigaron, es impresionante, automáticamente viene un olor que no se puede respirar, da sequedad de garganta, dolor en la vista", señaló la mujer.
Alertados por las implicancias, no sólo de la salud, sino también para el medio ambiente de estos agroquímicos, Yedaide -quien estaba dando clases en la Escuela Agropecuaria aquel 21 de noviembre de 2008 y fue uno de los que impulsó la causa judicial-, Lupini, Picorelli, Ricardo Trovato y otros marplatenses preocupados formaron la asamblea "Paren de fumigarnos", a través de la que comenzaron a trabajar, primero, en conocer más en profundidad la problemática y luego en difundirla y promover mecanismos de control para evitar que se siga extendiendo.

El caso San Jorge

Los vecinos de San Jorge están muy preocupados. No sólo están intentando que la Justicia investigue, sino que un grupo de mujeres trabaja para concientizar al resto de los pobladores e la zona de la importancia del problema.
Es que desde principios de este año han observado que "hay casos de diarrea en todo el barrio y el agua que tenemos es potable", según contaron a LA CAPITAL Fernanda Génova, Patricia Lugones, Valeria Toledo y Verónica Lugones.
"Algunos vecinos cuentan que de repente vieron un cultivo distinto. Antes sembraban zapallo, después hubo maíz. Se dieron cuenta que era soja. Y empezaron a ver algunos días el mosquito, que pasaba fumigando, un día a las 11 de la mañana y, después, a la madrugada" contaron las mujeres.
En ese contexto "algunos perros que iban a los campos comenzaron a aparecer muertos". Para las vecinas "eso es un indicador bastante importante, porque los animales en general son bastante sensibles a estas cosas, los primeros que se afectan". Además, "hay casos de gente con problemas en las vías respiratorias, gente a la que le salen manchas en la piel", aseguraron.
"Nos dimos cuenta que lo que tiran -en la fumigación- es lo que nos está afectando. Y hay una chica en tratamiento por mal de Hawking, uno de los tipos de cáncer que se vinculan a las fumigaciones", alertaron.
Asimismo hicieron hincapié en la necesidad de controlarlo, a sabiendas de que "es muy difícil probar que los problemas de salud son consecuencia de las fumigaciones", aunque gran cantidad de personas lo estén experimentando en carne propia. Además, alertaron que "en general los médicos no relacionan el problema, lo desconocen o no ven cuál es el vínculo entre los síntomas y la causa".
De todas formas hicieron el intento con la denuncia -de la que tomó vista este medio- en la que detallan que observaron las fumigaciones "el 16 de enero a las 11 de la mañana y 27 de enero a las 4 de la mañana, que hay vecinos con sequedad de garganta, manchas en la piel, problemas respiratorios, problemas en la vista, diarreas".
"Nosotros planteamos gran cantidad de testigos que son los que vieron las fumigaciones o tuvieron problemas de salud, para que luego la fiscal pueda ver qué se hace" señalaron.
Y dispararon "el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia tiene que controlar que cada campo que se fumigue sea de acuerdo a una receta agronómica emitida por un ingeniero agrónomo a cargo, que la aplicación se haga como corresponde y en general no pasa. De todas maneras entendemos que -más allá que sean productos permitidos, o que no esté correctamente hecho el trazado urbano- no hay una correcta distribución territorial de las zonas productivas, es irracional que haya un campo de soja o que se fumigue frente a un barrio. Está más que comprobado que donde hay fumigación la gente a través del tiempo se termina enfermando con problemas graves", aseveraron.

Mil metros

Desde la asamblea "Paren de Fumigarnos" fueron más allá. Piden la reglamentación, aplicación y control del cumplimiento de la ordenanza 18.740 y sus modificatorias, que establecen que no pueden realizarse fumigaciones a menos de 1000 metros de distancia de un grupo poblacional -sea una vivienda o un barrio-. "Se prohíbe el uso de agrotóxicos biológicos no compatibles con producciones orgánicas o agroecológicas" apuntaron.
"La ordenanza fue sancionada en octubre de 2008, todavía no está reglamentada y se ha visto aviones fumigadores que han cruzado de la zona de Colón a Luro" indicaron los referentes de la entidad.
"En realidad es una migaja lo que estamos pidiendo, si pensamos que en realidad se trata de que esto está comprometiendo nuestros recursos naturales" consideraron.
En ese marco, los miembros de la asamblea están analizando la presentación de un recurso por inacción, para instar a la aplicación de la ordenanza.
La preocupación de los asambleístas consiste en que no sólo se trata de un grave problema para la salud, sino que también "atenta contra el estilo de vida de personas que hemos elegido producir nuestra huerta orgánica y comer sano", indicó Yedaide. En ese marco hizo hincapié "no sólo en los problemas agudos, visibles rápidamente del uso de agrotóxicos, sino los problemas crónicos" señaló recordando que "está probada la amplia incidencia de cáncer" que los pesticidas, herbicidas, insecticidas y otros agroquímicos generan en el hombre. "Son productos que producen cáncer, malformación genética, problemas en la descendencia", alertaron.
"No es sólo la fumigación de cultivos extensivos, en el caso de los invernáculos o cultivos intensivos en los que se usan pesticidas con el agua, con el viento, se van trasladando, contaminando el ambiente y enfermando", señalaron.
En el caso de las fumigaciones, existe una ley nacional difusa, una provincial que sólo hace referencia a las fumigaciones aéreas, legislación local que no se aplica, un escaso control del cumplimiento de las recetas agronómicas a utilizar para la aplicación de plaguicidas, herbicidas o cualquier tipo de "remedio" contra las plagas que afectan a los cultivos, una preocupación cada vez mayor por los rindes y cada vez menor por el cuidado del ecosistema y por la salud de la población. El problema ya está en casa y hay que resolverlo antes de que sea demasiado tarde.

Asamblea de autoconvocados

La asamblea de vecinos autoconvocados "Paren de fumigarnos" está integrada por vecinos de varios sectores de la ciudad -El Boquerón, La Peregrina, Santa Isabel e incluso zonas urbanas- preocupados y/o afectados por el uso de agrotóxicos.
Una de las actividades en la que se centran, además de la investigación continua de la problemática, es la difusión, realizando charlas en colegios o cualquier tipo de institución. Lo hacen a través de exposición de los casos y difusión de documentales nacionales e internacionales al respecto. "Hay un gran nivel de desconocimiento de lo que se está utilizando" señalaron los voceros del grupo, quienes informaron que "en el caso del glifosato, cuando surgió, se utilizaba al 36% del principio activo. Hoy el que se está usando, tiene el 74% del principio activo y se mezcla con otros productos. Eso es porque la planta se hace cada vez más resistente, por eso se habla de los súper yuyos".
Además alertaron que esta situación "pone en peligro el abastecimiento de alimento sano para la población".
"Vamos por mal camino, estamos destruyendo nuestro equilibrio en nuestra propia ciudad" apuntaron.
Las reuniones de la asamblea se realizan los martes a las 19 en el Centro Cultural América Libre -San Martín y 20 de Septiembre-. Los interesados en ponerse en contacto con este grupo pueden escribir a parendefumigarnos@hotmail.com  

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