9 de noviembre de 2009 14:17 PM
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Las tareas para consolidar el carmenere

A 15 años de su redescubrimiento en Chile, se requiere mejorar la calidad de los vinos masivos y potenciar el marketing de esa cepa.

La relación de Jacques Begarie con el carmenere no fue amor a primera vista. Había conocido la cepa en un jardín de variedades en su natal Burdeos, Francia, y en unos campos de Friuli, Italia. Sus notas herbáceas le molestaban.Cuando Begarie desembarcó en Chile en 2004, venía  como enólogo de Casa Lapostolle, buena parte de los críticos internacionales de vinos compartía su opinión sobre el carmenere. Se argumentaba que, en el mejor de los casos, era una variedad secundaria. Otros eran más drásticos y despotricaban contra el carácter excesivamente vegetal y a pimentones que tenían los vinos de esa cepa. Sin embargo, Begarie se encontró con una realidad muy distinta en los campos de Casa Lapostolle en Apalta, Sexta Región."Acá la carmenere tiene una densidad, un carácter de fruta elegante y una sedosidad que me enamoró", explica el enólogo galo.
Ese amor pronto sería correspondido.
En 2005, Begarie dirigió su primera vendimia en Lapostolle. Junto a Michel Rolland, el enólogo jefe de esa viña y connotado asesor internacional, realizaron las mezclas del ícono de la compañía, el Clos Apalta. La principal cepa usada fue el carmenere. En 2008, la influyente revista Wine Spectator elegiría al Clos Apalta 2005 como el mejor vino del mundo de ese año.Nunca un vino chileno o sudamericano había logrado esa posición. Fue la guinda de la torta de un fenómeno que ha surgido con fuerza en el último par de años: la crítica se dio cuenta de que el carmenere era una variedad que no sólo podía pelear en la primera división mundial, sino que daba vinos excepcionales."En Chile hay un número creciente de viñas que están sacando muy buenos carmeneres. Por ejemplo, el Carmín de Peumo también ha sido importante en cambiar la mirada que se tenía sobre esa cepa", afirma Begarie.Si bien en el último tiempo se ha avanzado a pasos agigantados, todavía quedan varias tareas urgentes para consolidar el avance del carmenere.
Cuando se cumplen quince años de su redescrubrimiento en Chile, todavía queda por mejorar la parte productiva, especialmente en la calidad de los vinos más baratos. Sin embargo, también hay necesidad de darle más fuerza a la estrategia de marketing de esa cepa, tanto a nivel de viñas como de la industria en conjunto.Más y mejorMuchos litros tuvieron que correr para que el carmenere llegara al reconocimiento que logran sus versiones premium.Hace 15 años, Álvaro Espinoza embotelló por primera vez esa cepa, individualizándola en la etiqueta, en viña Carmen. La decisión generó resquemor en el resto de la industria, pues muchos vinos de esa cepa se vendían como merlot.Sin embargo, el éxito inicial del carmenere motivó a una gran cantidad de viñas a sacar sus propias versiones al mercado."Esa salida masiva generó un problema. Muchas parras no estaban ubicadas en los lugares correctos, ni se manejaban en la forma adecuada. Así se creó la percepción negativa de que el carmenere era herbáceo y pirazínico", recuerda Andrés Ilabaca, enólogo de viña Santa Rita.La industria viñatera chilena tuvo que pagar varios años esa partida en falso. Es por eso que este segundo aire del carmenere, producto de los recientes reconocimientos internacionales, requiere un esfuerzo adicional para aprovecharlo.En primer lugar, se requiere de un up grade del manejo productivo, especialmente a niveles de precios de botellas reserva y varietales (entre los US$ 5 y US$ 15).Hasta ahora las grandes calidades se ven en el nivel de altos precios. Un Clos Apalta o un Carmín de Peumo cuestan sobre los 80 mil pesos.El desafío es permear hacia abajo los hallazgos de esos vinos premium. Hay que entender que los requerimientos del carmenere son más estrictos que los del cabernet sauvignon y, ni que hablar, del moldeable syrah.El carmenere es exigente. En suelos requiere de buen drenaje. La clave está en que permitan una buena irrigación  de la parra en el período de crecimiento, pero que en la pinta, a mediados de enero, baje sensiblemente su aporte de agua para frenar el vigor.  En términos climáticos, se da bien en climas soleados y calurosos. "Arrancaría todos los carmenere que hay en Casablanca", sentencia Francisco Baettig, enólogo de viña Errázuriz.El objetivo final tiene que ser generar una oferta masiva, y con precios ídem, de buenos carmenere. No basta con tener super premium. Si eso no sucede vamos a perder una oportunidad de oro", afirma Mario Pablo Silva, socio de Casa Silva.La idea es lograr la consistencia del cabernet sauvignon y el sauvignon blanc chilenos, que en todos los segmentos tiene una muy buena relación precio/calidad.Para dar ese paso se requiere saltar las murallas del individualismo en la industria viñatera. Varias viñas han hecho y están haciendo estudios en diferentes variables productivas. Una expedita circulación y discusión de esa información es clave para generar una masa crítica de carmenere de buena calidad y precios accesibles.Apoyo comercialLas tareas del carmenere también están en el área comercial. Aquí se requiere que las viñas se decidan a jugársela en promover el carmenere."El problema es que muchas viñas tienen posicionado al cabernet sauvignon en sus vinos más ambiciosos. Por eso, les cuesta jugárselas por el carmenere", explica Ignacio Recabarren, enólogo del Carmín de Peumo de  Concha y Toro.A partir del boom exportador de inicios de los 90, Chile se posicionó como un proveedor de buenos y, relativamente, baratos cabernet sauvignon."Hay que apostar más por el carmenere, cabernet sauvignon hay en todo el mundo. Competimos contra Australia, Argentina o Francia. Como país no nos aporta un elemento diferenciador, a diferencia del carmenere. Esa cepa tiene que convertirse en nuestra bandera como país, tal como los argentinos lo hicieron con el malbec o los australianos con el shiraz", explica René Merino, presidente de Vinos de Chile.De hecho, Merino explica que en el proyecto de desarrollo de la industria viñatera para 2020, que el gremio está elaborando, el carmenere es una de las vigas maestras.   Tres miradas  Opción purista100% carmenere. Nada de aportes de cabernet sauvignon ni petit verdot. La viña llegó a esta propuesta luego de estudiar el efecto de diferentes exposiciónes de su campo en Los Lingues, VI Región, en la cepa.En la cumbreEn noviembre de 2008 Wine Spectator nombró a Clos Apalta 2005 como el mejor vino del año. La mezcla El duo enológico de Rolland y Begarie llevó al carmenere a su nivel más alto de figuración internacional.Peumo y Maipo AltoIgnacio Recabarren, el padre de este vino, plasma acá su visión de que los caberbet sauvignon del Maipo Alto son los mejores complementos para el carmenere que Concha y Toro tiene en Peumo, VI Región. ¿Cómo llamarla?  Puede llevar dos acentos, también uno y otros prefieren quitárselos del todo. Todavía no está claro cómo llamar al carmenere."Soy de la idea de darle un carácter más local a la cepa, tal como lo hicieron los argentinos con el malbec. Le quitaría los dos acentos y la última ‘e’, lo dejaría como ‘carmener’, tal como la pronunciamos los chilenos. Quizás soy extremista.Pero lo importante es que la industria decida una forma única de llamarla, estoy abierto a apoyar la palabra de consenso. Tenemos que llegar con un mensaje consistente, partiendo por el nombre", afirma René Merino, presidente de Vinos de Chile.

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