24 de febrero de 2010 08:31 AM
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Los rumbos de Aguerre

Entrevista al futuro Ministro de Agricultura de Uruguay Tabaré Aguerre Lombardo

EN BASE A UNA ENTREVISTA DE JORGE CHOUY, NICOLÁS LUSSICH, JUAN PONCE DE LEÓN Y HÉCTOR LUNA TRANSCRIPCIÓN: GRACIELA GIRIBALDI –Justamente de sarna le quería hablar –anunció el presidente electo al otro lado de la línea telefónica. –¡No se va a entregar ahora! Luchó toda una vida. Ahora está ahí. Además… sarna con gusto no pica –le había dicho él segundos antes, cuando, tras felicitar a José Mujica por su victoria en la elección de noviembre, el veterano dirigente le manifestó que acceder a la Presidencia de la República era "un carro de arena gruesa". –¿Puedo manejar su nombre para ministro de Ganadería? –espetó Mujica como quien pone quinta sin apretar el embrague. Era el martes 1º de diciembre. Tabaré Aguerre estaba tranquilo en su casa de Salto. Llovía a cántaros y, por eso, no se había ido para el campo. –¿Usted está loco? –se animó a preguntar mientras intentaba tomar aire–. A mí no me da la nafta para eso. –¡Cómo no! Le da, sí. Es complicado, pero piénselo. Quiero saber si puedo contar con usted. –Bueno… déjeme pensarlo. No es salteño, como muchos creen. Tabaré Aguerre Lombardo nació en Montevideo, en Garibaldi y Montecaseros, en 1957. Fue a la Escuela 88, al Liceo 8 y al Instituto Preparatorio Universitario. El abuelo materno constituyó su vínculo con el mundo del campo: tenía un tambo de 100 hectáreas en la zona de Corralito, en Salto, departamento que estaba llamado a ser muy importante en la vida de su nieto. A la Facultad de Agronomía ingresó en 1975. Mientras cursaba la carrera trabajó, en períodos cortos, en el Banco de Previsión Social y, cuando terminó las clases, en la UTU de Fray Bentos. Se recibió en 1980 –año en el que se casó– y en marzo del 81 comenzó a trabajar en la cooperativa azucarera CALNU, en Bella Unión. En la ciudad de la Triple Frontera el Ing. Aguerre y su familia vivieron hasta 1998. En un hotel y en viviendas suministradas por la empresa. En 1987 decidió edificar su propia casa. Esto no era común en quienes venían de otros pagos. Se la jugó. "La caña de azúcar estaba alcanzando niveles de productividad similares a los que se obtenían en San Pablo", recordó. La quedó: "Empecé a hacer la casa y se empezó a desmantelar todo. Cuando la terminé, ya estaba buscando otros horizontes". El escenario de protección estatal al sector azucarero había sido eliminado. "Me quedó claro muy rápidamente que el último que iba a quedar en una empresa que cerrara en ese marco de desprotección no iba a ser el ingeniero agrónomo. Seguramente era el que manejaba la caldera o el portero. El agrónomo iba a ser de los primeros que se iba a ir", diagnosticó entonces. Pensó en volver a Montevideo. Pero a él le gustaba estar en contacto directo con la producción. Y estudió alternativas. Apareció la oportunidad que le dio Don "Toto" Mello (un hacendado de Tomás Gomensoro, la localidad en la que nació el padre de Aguerre). "Él no creía en el arroz. No le gustaban las huellas. Pero creyó en mi proyecto arroz-pasturas y quería tener agua en el campo. Entonces estaba fresca la mortandad de la sequía 89-90. Ahí nació el proyecto de la represa. El éxito es inspiración y trabajo, pero también hay que tener la oportunidad. Yo tuve la suerte de tenerla", rememoró el próximo ministro. Imaginaba cómo se lo explicaría al productor al que le arrendaría una parte de su tierra: "Yo entro, planto y, cuando me voy, te dejo, donde planté arroz, la pradera propia". Aguerre sabía que iba a ofrecer algo diferente a lo que era común en esos tiempos, porque impactaría en la fase de producción de forraje. Esto le da estabilidad a la producción y al productor arrocero (mayoritariamente medianero), vinculándolo al predio bajo contratos de largo plazo. El modelo funcionó. De aquel inicio con 60 hectáreas, un tractor y una represa pasó –muchos años después– a 2.500 hectáreas de ganadería, 200 de caña de azúcar, 700 de arroz y una empresa de transporte "cortita", como le gusta decir, de tres camiones. Algunos campos en propiedad y, la mayoría, arrendados o en acuerdo de partes; en todos los casos con el mismo sistema: rotación-pasturas y plazos largos. Allá por 1998 vino la militancia gremial en la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), a la que ingresó como suplente y terminó presidiendo. Su realidad actual es de consolidación como productor arrocero que, además de pasturas, planta caña, hace cría y recría, y hasta incursionó el año pasado en la modalidad de feedlot, en el campo plantado con caña, para aprovechar como fibra los residuos que deja la cosecha, cuando se despunta la planta. Subrayó que "todo el sistema productivo se sustenta en un excelente equipo de gente. El 70% de la plantilla tiene más de 10 años en la empresa. Y el encargado general –"El Tito" Morin– era el regador en los comienzos. Tiene mi misma edad. A esta altura ambos sabemos que, en la empresa, terminaremos juntos". Sentado a las 8.30 del jueves 11 a un costado de su futuro despacho dijo a El País agropecuario –cuando iba por el cuarto o quinto mate– que como productor y empresario rural empezó "de la nada" y con un crédito bancario, y disparó una autodefinición genealógica: "Soy hijo biológico y ético de mis padres, hijo cultural de la educación pública e hijo económico del Banco República". Agricultura empresarial –¿Cuáles serán los grandes objetivos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en el próximo período de gobierno? –preguntó El País Agropecuario. –Hay dos grandes objetivos, que surgen de la división, que siempre es más o menos arbitraria, entre agricultura familiar y agricultura empresarial o agroexportadora. El 70% de las exportaciones del Uruguay son agropecuarias y básicamente provienen de las cuatro o cinco cadenas donde el país fortaleció ventajas naturales y desarrolló ventajas competitivas. El mundo tiene a los agronegocios en los radares. No se precisa mucha imaginación para darse cuenta de que el crecimiento va a venir por este lado. En esa línea, dos o tres consideraciones. La primera: si el crecimiento es hacia afuera y con inserción internacional, el MGAP tiene que tener fortalecida a la Unidad de Asuntos Internacionales. El Ministerio –que está en contacto con los sectores productivos- tiene que tener una rápida respuesta frente a las demandas de los sectores que van a crecer. Más allá de lo que puedan hacer la Cancillería y el Instituto Uruguay XXI, el interlocutor con conocimiento de los procesos agrícolas tiene que estar en el MGAP. Además, el Ministerio es la autoridad sanitaria competente. Normalmente, es por ahí por donde arranca un negocio. (…) (La citada Unidad) es clave en dos planos. Uno es atender rápida, eficientemente, la demanda del hoy. El otro plano es el de la inteligencia comercial, el de vincularse con el sector privado, (…) En mi concepción, el crecimiento económico es liderado y llevado adelante por el empuje y la creatividad privada empresarial, que requiere del Estado los apoyos, las ayudas necesarias para concretar una actividad comercial. Hay demandas del hoy, pero también hay demandas del mañana. Es bien importante que esa Unidad interactúe con el sector empresarial, para que éste diga: "Para nosotros ‘está pintando’ tal rubro en tal mercado. Tenemos potencialidad de desarrollar tal producto en tal mercado". (…) ¿Qué es lo que uno hace en la actividad privada? Resuelve los problemas del hoy, pero, cuando tiene una empresa en crecimiento, está imaginando dónde va a estar dentro de dos años, y se traza una ruta. Y, si planifica bien, se traza una ruta alternativa para llegar a ese lugar. (…) Otro tema estratégico es el fortalecimiento y la modernización de los Servicios Agrícolas. La exportación de productos vegetales ya es más importante que la de productos animales. El MGAP tiene un potente y tecnificado departamento de Servicios Ganaderos, que cumple con las funciones que al Ministerio le caben como autoridad competente. Todo ese desarrollo se dio porque hubo demandas del sector externo. Fueron las condiciones con que se compran las carnes y la leche las que llevaron al desarrollo de esa infraestructura básica. Estamos en un mundo donde recibimos señales muy rápidas de que algunos parámetros de inocuidad alimentaria y de inocuidad de procesos de producción en el área vegetal están empezando a ser condición de algunos mercados para la concreción de negocios. Tenemos que prepararnos para esas circunstancias. Las buenas prácticas agrícolas, que en el caso del arroz surgieron desde el sector privado, aparecen en otras cadenas. Y, donde no se escuchan aún, esa oficina del MGAP se tiene que preparar para esa circunstancia. Otra área a fortalecer es la de suelos de la RENARE. (…) Es estratégico para el desarrollo sostenido y sustentable en el escenario de crecimiento. Serán necesarios planes que nos permitan evaluar si los modelos productivos que se van a llevar adelante en suelos que tienen una vulnerabilidad más alta que la de aquellos donde hoy se hace agricultura, se sostienen o no. Eso requiere un compromiso importante del sector privado de la profesión agronómica, pero también es necesario crear las capacidades institucionales para conducir y orientar ese proceso. No se trata de que el Ministerio tenga todas las capacidades. Se trata de identificar cuáles son las políticas y salir a sumar capacidades: INIA, Facultad de Agronomía, sector privado. (…) Otra línea importante es todo lo relativo al manejo de los riesgos climáticos. Queremos contribuir a políticas que apunten, de alguna manera, a amortiguar los riesgos, con el instrumento que sea más idóneo en cada caso. Manejo de los riesgos climáticos es seguros, promover –en los sectores donde sea posible– acciones vinculadas al riego suplementario, continuar con las iniciativas multidisciplinarias público-privadas que se iniciaron en el Grupo de Desarrollo del Riego, impulsar las políticas necesarias para el desarrollo del riego: represas, sistemas, manejo de cuencas, desarrollo de investigación en riego –tanto en cultivos como en forrajeras–, etc. (…) Pero… todo mirado independientemente de la perspectiva del cambio climático. Hoy todo el mundo habla del cambio climático y, el que no está metido en el tema de la agricultura, de Servicios Ganaderos, que cumple con las funciones que al Ministerio le caben como autoridad competente. Todo ese desarrollo se dio porque hubo demandas del sector externo. Fueron las condiciones con que se compran las carnes y la leche las que llevaron al desarrollo de esa infraestructura básica. Estamos en un mundo donde recibimos señales muy rápidas de que algunos parámetros de inocuidad alimentaria y de inocuidad de procesos de producción en el área vegetal están empezando a ser condición de algunos mercados para la concreción de negocios. Tenemos que prepararnos para esas circunstancias. Las buenas prácticas agrícolas, que en el caso del arroz surgieron desde el sector privado, aparecen en otras cadenas. Y, donde no se escuchan aún, esa oficina del MGAP se tiene que preparar para esa circunstancia. Otra área a fortalecer es la de suelos de la RENARE. (…) Es estratégico para el desarrollo sostenido y sustentable en el escenario de crecimiento. Serán necesarios planes que nos permitan evaluar si los modelos productivos que se van a llevar adelante en suelos que tienen una vulnerabilidad más alta que la de aquellos donde hoy se hace agricultura, se sostienen o no. Eso requiere un compromiso importante del sector privado de la profesión agronómica, pero también es necesario crear las capacidades institucionales para conducir y orientar ese proceso. No se trata de que el Ministerio tenga todas las capacidades. Se trata de identificar cuáles son las políticas y salir a sumar capacidades: INIA, Facultad de Agronomía, sector privado. (…) Otra línea importante es todo lo relativo al manejo de los riesgos climáticos. Queremos contribuir a políticas que apunten, de alguna manera, a amortiguar los riesgos, con el instrumento que sea más idóneo en cada caso. Manejo de los riesgos climáticos es seguros, promover –en los sectores donde sea posible– acciones vinculadas al riego suplementario, continuar con las iniciativas multidisciplinarias público-privadas que se iniciaron en el Grupo de Desarrollo del Riego, impulsar las políticas necesarias para el desarrollo del riego: represas, sistemas, manejo de cuencas, desarrollo de investigación en riego –tanto en cultivos como en forrajeras–, etc. (…) Pero… todo mirado independientemente de la perspectiva del cambio climático. Hoy todo el mundo habla del cambio climático y, el que no está metido en el tema de la agricultura, es universal y, los que se van, no vuelven. –Dentro de la agricultura familiar, ¿cuáles son los sectores más importantes? –Hay sectores estratégicos, sobre todo para posibilitar que se cumpla el objetivo de atender a lo que se conoce como agricultura familiar no con una lógica de transferencia de recursos, o de subsidio, sino con una lógica de brindarle oportunidades genuinas y competitivas. Y para mí hay un rubro clave en la agropecuaria nacional que es la lechería. Clave por varias cosas. Nos permite llevar adelante procesos de alta producción, o sea de alto ingreso por hectárea, sin ser del nivel de la agricultura, en suelos donde la agricultura pasa de luz amarilla a luz roja, o sea en suelos con aptitud forrajera pero con una cuestionable aptitud agrícola. En segundo lugar, prácticamente podemos hacer lechería en la mayor parte del país. Yo diría que, con alto potencial, en la mitad del país. Porque los niveles de producción que obtienen las empresas de punta, o los tamberos de punta, están muy despegados de lo que es la media nacional, lo que nos está diciendo que (…) la brecha entre los de punta y el promedio nos genera una posibilidad muy grande de aumentar la productividad. Además, es una cadena muy bien integrada verticalmente, porque genera muchísimo valor agregado industrial, porque genera servicios, porque en un tambo hay todos los días un camión que va a buscar la leche y lleva y trae, porque lleva la electrificación y la caminería como condición sine qua non para que la lechería se desarrolle, y eso tiene que ver con la calidad de vida de la gente vinculada a la lechería, y porque además genera algo así como 10 o 12 puestos de trabajo cada 1.000 hectáreas, y porque esos puestos de trabajo tienen una actividad permanente y no zafral. Desde el punto de vista del desarrollo –no del crecimiento, del desarrollo- es un rubro que ofrece muchas sinergias entre una concepción de crecimiento económico y una concepción de desarrollo económico y social sustentable. Y es una actividad que afinca a la gente en el medio rural. Sin duda, habrá que trabajar con todas las políticas que sean necesarias para tratar de "llegar ahí". El tema no está desvinculado del problema de la tierra. Va a requerir incidir en la política de tierras. La producción ovina es otro sector estratégico. La producción ovina es la lechería del Basalto, es la lechería del Cristalino superficial. (…) Tenemos que generar políticas de futuro articulando con el hoy. Uno de los problemas que tiene la actividad ovina es –claramente- el de mano de obra. El ganadero familiar es el que tiene la posibilidad, a través del trabajo con la oveja, de transformar en valor su fuerza laboral dentro del predio. Es decir, un ganadero de 400 há en el Basalto –agricultura familiar- tiene una problemática diferente a la del que tiene 3 há de manzana en Las Brujas. Porque el que tiene 3 há en Las Brujas, además de tener la manzana, se toma el ómnibus, va a Montevideo, trabaja en la actividad que sea, y vuelve y sigue siendo un agricultor familiar que tiene un rubro, pero tiene una posibilidad geográfica de complementar su ingreso. El que está en Guaviyú escucha la radio y no tiene más cosas… su vínculo con el mundo no es tan fluido. Por lo tanto, tenemos que encontrar alternativas que permitan transformar en valor su capacidad de trabajo. No alcanza con pensar solo en términos de productividad. Es productividad del predio, es productividad por hectárea pero es también productividad del trabajo. Cuando escuchamos que en Nueva Zelanda (en adelante, NZ) un productor de leche paga U$S 1.000 por mes o U$S 1.500 por mes a un individuo que ordeña –es cierto que trabaja 12 horas por día, es cierto que trabaja sin pausa, es cierto que tiene procesos que le pautan el trabajo–, eso indica que la productividad lechera de NZ y la productividad del trabajo del trabajador de NZ permiten pagar U$S 1.500 por mes a un operario. ¿Por qué razón? Porque la diferencia entre NZ y Uruguay, en términos de leche, no está en mercados diferentes. Los valores de la leche en NZ y en Uruguay tendrán alguna diferencia, pero son muy parecidos. Pensemos en ir hacia procesos de producción y organizaciones del trabajo que nos permitan levantar el nivel salarial. Probablemente, cuando logremos eso, sea más fácil conseguir a la gente. Pero no por decreto, no se trata de un decreto que reglamente que un ordeñador tiene que ganar tanto. Porque –lo ha dicho el presidente electo– no se puede generar riqueza con actividades legislativas. La riqueza es hija del trabajo. –¿Algún otro sector estratégico? –Tengo algunas limitaciones, porque conozco algunos rubros y otros no. No quisiera dejar afuera a algunos que tienen potencialidad. Una de las tareas, justamente, es generar ámbitos de discusión con inteligencia comercial para identificar actividades. Creo que hay actividades frutícolas que tienen potencialidad exportadora, donde necesariamente habrá que cambiar la organización, sea del tipo que sea. Es muy difícil generar una corriente exportadora con productos no homogéneos. Un ejemplo: en Uruguay, las agremiaciones que conozco de índole granjera son granjeras, globalmente. Y responden a una lógica de mercado interno. En NZ, espejo donde nos gusta mirarnos frecuentemente, los productores de la manzana tienen un gremio de productores de manzana, los de pera tienen un gremio de productores de pera y los de uva tienen un gremio de productores de uva, porque responden a una lógica por producto orientada hacia la especialización, a la escala y al mercado exterior. No digo que haya que cambiar por decreto, ni quiero criticar a las agremiaciones granjeras. La tierra –Se reglamentó en el período anterior de gobierno el tema de que los tenedores de tierra, si son sociedades anónimas, tienen que ser sociedades anónimas con acciones nominativas y no al portador –comenzó a responder el Ing. Aguerre cuando se le preguntó sobre políticas de tierras–. Hay una fundamentación de motivos en la ley, pero básicamente responde a saber quién tiene la tierra. Como hay un régimen de excepción, porque puede haber situaciones donde pueda no saberse, porque el que viene a invertir es el fondo de jubilaciones de los bomberos de Manchester, y uno no puede saber quiénes son, bueno, hay un régimen de excepcionalidad que se analiza, que se considera. En otros casos, la excepcionalidad puede transitar con la presentación de un proyecto de producción, es decir: "Yo no sé quién es, pero sé lo que va a hacer". En cuanto a lo que es la responsabilidad de un Estado en la gestión del territorio, (la mencionada ley) parece una cosa razonable. En lo que a mí respecta, y por lo que se observa, no parece haber sido un obstáculo para la inversión. La inversión seria, la inversión productiva, la inversión comprometida, la que viene a producir con objetivos claros, no ha tenido ningún problema en insertarse. La prueba está en que se ha vendido un porcentaje importante del país a extranjeros. –¿Y qué pasa con la venta de campos en la frontera, un proyecto que tuvo fuerte impulso desde el Ministerio? –Hay consideraciones que tienen que ver con la producción –por ejemplo, el control de nuestro estatus sanitario– y otras que tienen que ver con temas que no son agropecuarios. (…) Hubo consideraciones de otras áreas del gobierno, relativas al control del narcotráfico por ejemplo. A mí me gusta razonar por el absurdo a veces, porque es un cable a tierra interesante. Somos el único país de América que no tiene una franja territorial donde haya que ser ciudadano. No quiere decir que no puedan tenerla extranjeros, quiere decir que el que está ahí tiene que ser ciudadano, y, si no lo es, se tiene que nacionalizar. (…) Y diría que hasta por reciprocidad: si hay 50 km en Brasil, ¿por qué no acá? –¿Le parece importante establecer alguna limitación al área de propiedad de una empresa? –Es un tema para debatir en extenso. Tiene cosas positivas y cosas negativas. Está claro que el territorio debe tener algún tipo de gestión y de ordenamiento. La limitación al tamaño puede ser uno de los ángulos de donde se puede mirar el problema. A mí, más que el tamaño, me importa qué se hace. A mí no me preocupa la extranjerización. En primer lugar porque el planteo es "Vengan e inviertan" (…). Segundo, porque lo que uno ve es que todos los extranjeros que vinieron y se radicaron establecieron sistemas de producción competitivos, ocuparon mano de obra, generaron mejoras en las condiciones de vida de la gente que vive en el campo, ocuparon ingenieros agrónomos, veterinarios, contadores. Dinamizaron. Sí me preocupa la concentración, cuando la concentración compite con otras actividades que no tienen la capacidad de competencia, ni el capital de respaldo, para competir con ese fenómeno. Hablo de actividades que tienen un lugar importante en nuestra proyección de desarrollo agropecuario nacional y a las que un crecimiento acelerado les quita esa posibilidad. –Soja con lechería. –Ejemplo, soja con lechería. La pregunta es: ¿un Estado tiene que ser neutro frente a un crecimiento agrícola, cuando ese crecimiento genera problemas de sustentabilidad o de pérdida de suelo? Me parece que no. ¿Un Estado tiene que ser neutro cuando, por relaciones de precios, en el corto plazo, una actividad agrícola desplaza a una actividad, como por ejemplo la lechería? El Estado, ¿tiene que ser totalmente neutro cuando el nieto del tambero que empezó en Villa Rodríguez hace 80 años a producir leche comienza a tener problemas de acceso a la tierra porque no puede pagar la renta que paga una actividad agrícola que tiene al lado? ¿Qué es lo complejo acá? Lo complejo es intervenir, porque cuando uno interviene uno sabe cuándo empieza pero no cuándo termina. Hablar de políticas prioritarias de desarrollo tiene que ver, en algunos aspectos, con pensar en un ordenamiento territorial productivo. Alguien puede decir: "Eso atenta contra, o limita, la propiedad privada". Yo creo que no. Cuando alguien quiere hacer un edificio de 20 pisos en determinado lugar de Pocitos, y hay un ordenamiento territorial, se contesta: "No, acá no, acá son cuatro pisos como máximo". –¿Está pensando en cuencas lecheras prioritarias? –Sí, estoy pensando en que los rubros estratégicos tienen que tener al menos la garantía de que, durante determinado tiempo, tienen la posibilidad de desarrollarse. (…) Creo que en algunas áreas, en el ordenamiento territorial – además de la capacidad de uso de los suelos desde el punto de vista agrológico, como capacidad de sostén de un cultivo, o de un sistema cultivo-pastura-, debe existir un concepto territorial relativo a las capacidades ya desarrolladas. No nos olvidemos de que -atrás de una cuenca lechera ya constituida-, hay caminos, hay viviendas, hay electrificación, hay escuelas, hay industrias lácteas… Si se demuestra que en el largo plazo hay una actividad que es más competitiva que la otra perfecto, pero hoy estamos en un escenario de múltiples variaciones, que en pocos años cambió mucho. –¿Se puede afirmar que va a haber un ordenamiento territorial productivo con esa filosofía: no atentar contra la propiedad privada, pero sí atender estos aspectos? –Se tiende a que haya un ordenamiento territorial, eso ha sido públicamente anunciado. Yo aspiro a que ese ordenamiento territorial sea con la suficiente base de discusión con los actores económicos. –Pero, más allá del anuncio, ¿es un objetivo del próximo período de gobierno? –El objetivo es crecimiento económico con desarrollo social. Si para eso el ordenamiento territorial –en algunas regiones o para algunos rubros– es un instrumento idóneo… ¿cómo expresarlo?… no puedo decir que eso no lo voy a considerar o que no lo va a considerar el gobierno. Lo importante es que esas cosas sean suficientemente discutidas con los actores sociales y anunciadas con suficiente anticipación. Hay que ser coherentes con el planteo "Vengan e inviertan, que estas son las condiciones de juego". Si las condiciones de juego cambian, bueno, deberán cambiar con suficiente anticipación. La señal amarilla Tras ponderar y calificar de "revolución en términos de producción" el proceso que vive la agricultura nacional, advirtió sobre la existencia de una "luz amarilla": –El sistema tecnológico de siembra directa nos está llevando (…) a modelos de casi agricultura continua en algunos lugares. Ese paquete tecnológico, ¿permite realizar la agricultura continua en términos de sustentabilidad a largo plazo? Líneas para la investigación. (…) Con un recurso natural no renovable –y para mí el suelo es no renovable, porque formar 1 cm de suelo demora 100 o 150 años–, el Ministerio tiene que tener una actitud de medicina preventiva y no de autopsia. La solución no es, solamente, poner una multa grande. Es cierto que se aumentó la multa, es cierto que se instrumentó en el período de gobierno anterior la Ley de Conservación de Suelos y se sale a controlar, pero esto no deja de ser autopsia. Es una camioneta que lleva al técnico al lugar donde está la cárcava, una cámara de fotos que documenta la cárcava y una lapicera que pone la multa. Pero los problemas de capacidad productiva de un suelo no se resuelven con una multa. –¿Es optimista o es una grave preocupación? –Creo que hay un avance científico-tecnológico muy importante. Creo que los actores económicos que están en juego tienen un nivel de racionalidad importante. Creo que el Uruguay ha dado señales muy claras de seriedad institucional. Vale tanto decir "Vengan e inviertan, que acá se respetan los marcos normativos" como decir "Tenemos una actitud comprometida para discutir con los actores sociales la forma de hacer las cosas de manera sustentable". No se va a resolver nada desde atrás de un escritorio. (…) A mí me parece importante empezar a repensar y a recrear lo que yo llamo la Unidad de Uso y Manejo de Suelos, que va a usar toda la información científica o tecnológica para interactuar con el sector privado, sobre todo en las áreas donde sea más riesgoso el problema. (…) Todos los países desarrollados y ordenados del mundo tienen ordenamiento territorial. Ese ordenamiento territorial, entre otras cosas, tiene que considerar este tipo de temas. (…) Otro de los proyectos que tenemos en el Ministerio es crear una base única de información. Un sistema de información geográfica que arranque en el suelo, de Catastro, que tenga los mapas de Coneat, los mapas de capacidad de uso, las curvas, la historia (…), DICOSE, las caravanas, la trazabilidad, el SNIG y las Cajas Negras van a venir atrás, en una unidad de información centralizada, de la cual se van a nutrir los distintos servicios. Porque no hay forma de descentralizar los servicios de un Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en Minas de Corrales, por ejemplo, si no se tiene una forma on-line de acceder a la información que los interesados necesitan. Ministro por espejo Tres días pensó Aguerre la propuesta del presidente electo, formulada en aquella conversación telefónica reseñada al comienzo de esta nota. El primer acto fue consultar a la familia. El segundo, evaluar qué pasaría con su empresa. La respuesta que surgía –cabeza adentro– era "no". No daba. Cuatro hijos, tres grandes pero una de 13, a la que "no puedo trasplantar a Montevideo". Desatender el negocio, pese a que "tengo un formidable equipo de gente, muy comprometido con la empresa". No, no daba. Pero apareció un factor inesperado. Un elemento no demasiado grande, cuadrangular, formado por capas de vidrio y una aleación metálica, poblador habitual de los baños. Un prestador de servicios de visualización al que, en principio, no imaginó como el determinante de su respuesta. Se le reveló el día en que venía a Montevideo a comunicar personalmente su decisión. Aguerre se estaba lavando la cara en su hogar salteño. Se miró al espejo. "Lo que me vino a la cabeza fue: ¿Cómo me voy a mirar al espejo después? ¿Qué peso voy a sentir por haber dicho que no?". Supo que una persona puede decir "no" en un instante y después, "durante toda la vida, se pregunta qué hubiera podido hacer, o es perseguido por una sensación de haber faltado al deber y al compromiso". "Me jodió el espejo", le confió hace pocos días a Ernesto Agazzi –un ex titular del mismo cargo que él asumirá el mes próximo–, que se reía con ganas mientras Aguerre le narraba los detalles de su aceptación. Después de todo, no es tan inesperado que el cuadrilátero que devuelve la imagen resulte clave a la hora de tomar decisiones. Dicen que la diferencia entre el vidrio y el espejo es que el vidrio permite ver a los demás y el espejo solamente a uno mismo.

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