25 de febrero de 2010 05:04 AM
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Advierten que no hay relación entre el valor del ganado en pie y lo que cobran frigoríficos

Los nuevos precios de la carne afectaron no sólo a los consumidores, que tuvieron que hacer ajustes en sus presupuestos para poder llevar este alimento a la mesa, también ocasionan problemas en los comercios que la venden. Comerciantes del sector aseguraron que están "pasando por una etapa crítica" y que si bien se trata de un fenómeno pasajero, pudieron saber que los precios de la carne denominada "Premium" no bajarán y hasta habría nuevos aumentos.

Carlos Manuel Barbieri, propietario de una carnicería especializada en carne de novillo y ternera, explicó a La Mañana que lo que se está queriendo lograr es estabilizar los precios de los cortes de carne de menor calidad “para darle la posibilidad a la gente de tener en la canasta familiar un producto cárnico”. En tanto, los precios de la carne denominada “especial”, ya sea de producción local o del sur del país, “serán importantes y elevados para nuestro estándar de vida”.

El comerciante informó que desde que se implementaron los nuevos precios “se sintió una baja importante en las ventas” y que la gente está “realmente preocupada” y busca opciones y que difícilmente se pueda afirmar que en la Argentina “se comen 70 kilos de carne por habitante en el año”. Según Barbieri, no habría que “alarmarse ni desesperarse”, pero dentro de poco la pulpa “podrá llegar a costar entre 30 y 35 pesos”.

Para los que pensaban que la opción para enfrentar este despunte en los precios era comer carne local, estaban equivocados. La diferencia de precios entre la carne que se produce en el sur del país y la formoseña no sería sustancial. Terneras y novillitos de excelente calidad y criados en Formosa se pueden conseguir en casi todos los negocios de la ciudad. “Lógicamente, a un precio menor porque acá no hay que pagar flete y un montón de cosas. Pero si hablamos de que una pulpa del sur puede valer 30 pesos, una pulpa de ternera o de novillito local, seguramente valdrá entre 25 y 27 pesos. Va a haber una disminución en el precio por una cuestión operativa de los frigoríficos, pero realmente es preocupante”, aseguró.

Fuga de precios

Según Barbieri, lo que estaría ocurriendo y que ocasionaría los constantes incrementos en el valor de la carne es “una fuga de precios desde que el animal sale del campo y el corte llega al mostrador”. El comerciante aseguró que las subas “no llegan a los productores” y en algún eslabón de la cadena productiva “alguien se está quedando con una parte, porque el productor se queja”. La relación entre el precio pagado por los comerciantes a los frigoríficos y el valor del animal en pie, sería por lo menos dudosa.

El entrevistado advirtió que actualmente se tiende a una nivelación del precio del animal vivo en todos los países del cono sur. “Se globalizó el precio de la carne”, expresó. “Si uno analiza en el mundo, la carne argentina todavía es barata. O sea que lo que tendríamos que hacer es un programa a largo plazo e incrementar el rodeo para que haya mucha oferta y generar demanda. Eso haría estabilizar los precios para volver a la normalidad”, dijo.

Algunos ya aseguran que comer carne en un futuro cercano será “un lujo” que sólo algunos podrían darse, pero para Barbieri “todavía no habría que preocuparse”, porque así como hay pecetos de ternera o novillo que cuestan alrededor de siete dólares el kilo (aproximadamente el mismo precio que se paga en la actualidad por el mismo corte en Japón), también se puede conseguir el mismo corte, pero de vaca adulta, a dos. “Lo que sí es que vamos a llegar a un momento en el que el que quiera comer de primera, va a tener que empezar a pagar y gastar mucha plata para comer. Un lomo de una vaquillita o ternera, eso va a salir mucha plata. Pero también va a estar el mismo corte de vaca, que será un poco más duro, pero más barato. Hay alternativas”.

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