26 de febrero de 2010 08:14 AM
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Disparidad con el IVA en carnes

Siempre que aflora un pico de inflación, varios actores económicos piden una reconsideración del Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre los alimentos, para mitigar el peso de los aumentos de precios sobre los consumidores.

La Argentina es uno de los orígenes donde más se grava con IVA a los alimentos. En los países del "primer mundo" han venido tributando en un rango de cero a siete por ciento. El año pasado, Uruguay suspendió el IVA a las carnes ovina, de pollo y de cerdo para amortiguar la suba de la carne vacuna. Durante la semana pasada, en la asamblea de productores que organizó Carbap en Buenos Aires, uno de los reclamos fue la eliminación del IVA para los alimentos de la canasta básica. A su vez, el titular de CRA, Mario Llambías, propuso quitar este tributo al precio de la carne como forma de atenuar el impacto de los aumentos en los hogares. También en 2009, cuando se hacían notar los coletazos de la crisis internacional y el frenazo de la economía local, una propuesta de este tipo provino del gobernador de Santa Fe, Hermes Binner. Fue a través de una carta a la presidenta Cristina Kirchner, con un objetivo ambicioso: sellar un "pacto federal fiscal contra la pobreza, en defensa del trabajo y de la producción nacional". Binner proponía suspender las retenciones al agro por seis meses y eliminar el IVA de los alimentos básicos, junto con el financiamiento para la compra de insumos y maquinarias en el agro. También han corrido sucesivas opiniones de economistas, que cuestionan por regresiva a la estructura impositiva, al estar basada fundamentalmente en impuestos sobre el consumo y una reducida participación de los impuestos a la renta. Discriminación. En Córdoba, un reciente informe del Ieral de la Fundación Mediterránea sobre la cadena de la carne porcina hizo notar la discriminación impositiva vigente en contra de este rubro, cuyo consumo el Gobierno pretende instalar. La carne de cerdo y de pollo tributan 21 por ciento de IVA, en tanto que la vacuna tiene el 10,5 por ciento. Tal diferenciación, según los economistas del Ieral, penaliza el consumo de carne de cerdo, y proponen uniformar el tratamiento para las distintas carnes. La piedra en el zapato, según los productores, está en el IVA diferencial entre insumos utilizados en las granjas y el producto final, el cerdo con destino a faena. Porque luego no pueden recuperarse los saldos técnicos, como le ocurre a otras ramas (fabricantes de maquinaria, productores agrícolas). En los tiempos que corren, incluso, ha aumentado el riesgo de que el Gobierno acentúe su fama de mal pagador. Pasa, por caso, con los atrasos en la liquidación de compensaciones y con los créditos no recuperados por diferentes empresas, justamente por los saldos de IVA. Los productores de cerdos prefieren no hacer olas con la rebaja del IVA, porque temen después figurar en la lista de quienes "financian" a la Afip con los saldos no recuperados. En el sector, el panorama de alícuotas es dispar: si bien la mano de obra no tributa IVA y el maíz tiene el 10,5 por ciento, el expeller y pellet de soja tienen el 21 y la energía el 27 por ciento.

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