19 de octubre de 2012 17:06 PM
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El campo habla . . .

 … que, sin duda, las copiosas lluvias caídas en buena parte de la Pampa Húmeda y los pronósticos que marcan más precipitaciones para este fin de semana, siguieron siendo el tema obligado en todos los encuentros de estas jornadas. Así, desde la conmemoración del Día de la Mujer Rural, en los actos por el Día […]

 … que, sin duda, las copiosas lluvias caídas en buena parte de la Pampa Húmeda y los pronósticos que marcan más precipitaciones para este fin de semana, siguieron siendo el tema obligado en todos los encuentros de estas jornadas. Así, desde la conmemoración del Día de la Mujer Rural, en los actos por el Día de la Alimentación en el Congreso, en el encuentro de AgroTendencias 12 organizado por los acopiadores en el Hotel Emperador, en el partido de «descarte» en la emblemática cancha de polo de Palermo (también jugado tardíamente por las lluvias), hasta en el desayuno de La Segunda en el Hotel Continental en plena City, todos los comentarios apuntaron al clima. Es que mientras en el noroeste del país las precipitaciones siguen siendo esquivas y algunos ya cuentan que «llevamos 16 meses sin ingresos» debido a la sequía que ya frustró la última cosecha (lo que se podría extender ahora a 24 si no hay lluvias muy pronto), en el centro del país y en el Litoral la cantidad de agua comienza a ser excesiva en varios lugares. Así, mientras algunos no pueden sembrar por falta de piso, otros que llegaron a hacerlo tienen los cultivos bajo agua, especialmente el trigo y los maíces sembrados temprano que ya acusan pérdidas importantes.

… que, mientras el mercado internacional muestra signos de «aflojamiento», en parte porque ya se descartaron las pérdidas de cosecha del Hemisferio norte y en parte porque está lloviendo en Sudamérica -Brasil y Argentina- y para los analistas internacionales los niveles aún no son de «riesgo», sobre todo para la soja, los productores siguen acumulando preocupaciones ya que al clima y al mercado internacional se les suman el incremento de enfermedades y plagas en los cultivos por la humedad y el aumento de la temperatura y los pronósticos que sostienen que primaveras lluviosas (como esta) se correlacionan con otoños similares, lo que puede implicar riesgos ciertos de cosecha. En ese caso, además, los caminos que mayoritariamente son de tierra y ya muestran deterioros importantes pues casi desapareció el mantenimiento de los municipios (lo que se agudizaría en los próximos meses, a medida que se acerque el tiempo de elecciones y se disparen las campañas políticas que «insumen dineros extra»), directamente se volverían intransitables para sacar la cosecha de los campos, en los casos que las cosechadoras tengan suficiente piso como para entrar a los potreros.

… que varios de estos temas se conversaron, obviamente, en el desayuno de La Segunda, ya que allí se destacó que en Argentina «sólo» el 5 por ciento del área está cubierta con seguros multirriesgo, mientras que más del 50 por ciento cuenta con coberturas tradicionales (granizo, helada, viento, etc.). El tema es el costo de la prima que, según el sector oficial, ronda el 3,5 por ciento, mientras que los privados lo ubican mucho más arriba, lo que justifica la necesidad de subsidiarla, al menos parcialmente. En Brasil, donde el crecimiento de los seguros es notable, la ayuda del Gobierno nacional asciende al 50 por ciento, mientras que algunos gobiernos estaduales, como el de San Pablo, aportan otro 25 por ciento, por lo que los productores deben afrontar sólo el 25 por ciento restante. Los que abonan esta línea la justifican por el lado del «costo» que tiene para el Gobierno, tanto nacional como para las provincias, cualquier situación de pérdida de cosecha, con declaración de Emergencia Agropecuaria (que pospone pagos de impuestos y créditos oficiales) y, peor aún, si se llega al grado de Desastre, cuando se conmutan directamente las deudas. En estos casos, dicen, es mucho más económico y mejor para el sistema que el Gobierno se haga cargo directamente de parte de la prima ya que no sólo se abaratan también otros costos (como el de los créditos por el menor riesgo), sino también porque los productores quedan «líquidos» como para poder encarar el nuevo ciclo, lo que ahora no ocurre. Por caso, es lo que le está sucediendo al gobernador Daniel Scioli en Buenos Aires, donde muchos productores perdieron por la sequía de la última campaña y ahora tampoco pueden sembrar por el exceso de agua.

… que, entre medialuna y medialuna, allí se comentaba que «este va a ser un año difícil respecto de la siniestralidad». De hecho ya hubo bastante granizo, falta de piso y «planchado». Aún así siguen apareciendo nuevos «productos» y así como en 2011 surgieron los seguros contra incendio de rastrojos y para cubrirse del planchado de los suelos, en esta campaña apostaron a la «tasación on line», directamente con los teléfonos celulares. Más rápido, imposible.

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