24 de octubre de 2012 13:39 PM
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Llaman a productores y exportadores a trabajar para prevenir y contener la Psa en los cultivos de kiwi

CHILE : Representantes de Asoex, el Comité del Kiwi y Fedefruta, solicitaron asumir este tema de manera responsable adoptando e implementando las medidas para evitar que el avance de la bacteria.

Inquietud existe en la industria de fruta fresca por el número de casos confirmados con la bacteria Pseudomonas syringae pv actinidiae (Psa). Hasta la fecha, ya hay 30 huertos afectados de los cuales, 28 se ubican en la provincia de Linares, en la región del Maule, además de un caso en Curicó y otro en la comuna de Bulnes, región del Bío Bío.

Por ello el Comité del Kiwi junto a la Asociación de Exportadores de Fruta (Asoex) y la Federación Nacional de Productores de Fruta (Fedefruta) llamaron a los productores y empresas exportadoras a trabajar en conjunto para prevenir la enfermedad y evitar su propagación.

El presidente de Asoex, Ronald Bown precisó que la bacteria se detectó en la VII región hace un año y que la preocupación radica no sólo en la forma en que ingresó al país sino también, en la velocidad con la que ha avanzado. En el Maule –que concentra el 45% de la superficie plantada de kiwi en el país– inicialmente había seis focos pero ahora, suman 40. Por ello, Bown insistió en la importancia de que todos los actores involucrados se unan para elaborar una estrategia de trabajo que les permita, a cinco años, contener la enfermedad y prevenir su propagación. “Queremos que, tanto productores y exportadores chilenos, trabajemos juntos con el objeto de poder superar esta situación, de la mejor manera posible y evitar las consecuencias que, eventualmente, puede tener, no sólo en ellos sino también en la generación de empleo que es tremendamente importante”, dijo.

Origen y características disímiles

La Psa se originó en China en 1994 y en 2008 se detectó en Italia. Pese a que se sabe que puede afectar a todo tipo de especie, en esta nación fue más agresiva en los cultivos de kiwi dorado y amarillo e incluso en Hayward, que significó pérdidas por 40 millones de euros. Dos años después (2010), Francia y Nueva Zelanda confirmaron su presencia. En ésta última, más del 50% de los huertos están contagiados y se han destruido, causando perjuicios directos por US$ 410 millones en cinco años, debido al arranque de plantas y el cultivo de otras sanas; la pérdida de puestos de trabajo así como el desarrollo de investigaciones y planes para detener su avance. El año pasado, España y Australia informaron los primeros casos de Psa que comprometió de manera importante la producción en ese país.

Situación en Chile

Desde el año 2010, el Comité del Kiwi junto al SAG vigilan el comportamiento de los huertos chilenos, fruto de lo cual, se identificaron los casos en Linares.  Pese a que se desconoce cómo ingresó la enfermedad, se están estudiando las condiciones que favorecen su desarrollo y propagación así como también de qué manera puede afectar a los árboles. Considerando la velocidad con la que ha avanzado, también se evalúa la forma en que se manifiesta en Chile y el porqué se ha focalizado en la VII región. “Existiría, al menos, una condición climática para el desarrollo de la enfermedad por lo tanto, tenemos que focalizar nuestra atención en un trabajo con el SAG para coordinar medidas de contención, sobre todo con los agricultores para sensibilizarlos”, explicó el gerente general del Comité del Kiwi, Carlos Cruzat.

En total, son 200 hectáreas físicas con Psa positivo pero hay otras 800 en condición de riesgo las que podrían aumentar considerando los factores de propagación: material vegetal infectado; herramientas o maquinaria contaminada, bajas temperaturas y viento. Así, la zona bajo riesgo en la provincia de Linares, suma cerca de  3.000 hectáreas.

Dado que el problema todavía es acotado en el país, y pese a que aún no existen herramientas para controlarlo y erradicarlo, para la industria, la prioridad es contener y prevenir la aparición de nuevos focos, especialmente en el norte del país, donde también hay cultivos de kiwi. El trabajo no es sencillo pues la bacteria “se manifiesta, posiblemente, una o dos temporadas después que la planta está infectada, por lo tanto es difícil cuantificar su magnitud en este minuto”, advirtió Juan Carolus, vicepresidente de Fedefruta, agregando que por los daños vistos en otros países, la industria está preocupada y de ahí la importancia del trabajo y compromiso de todos los autores para contener su avance.  

Y es que los riesgos son altísimos: en total hay cerca de 12.000 hectáreas plantadas de kiwi entre la V y IX regiones que representan ingresos anuales de US$ 200 millones en exportaciones. Además, se necesitan cerca de US$ 1.000 millones por hectárea para el desarrollo de los predios, la industrialización de la fruta y logística a lo que se suman US$ 50 millones en mano de obra. El costo para iniciar una plantación de kiwi es de US$ 30.000 por hectárea y para alcanzar niveles productivos, durante los primeros cinco años, son otros US$ 30.000 más. Así, con la superficie cultivada ya hay en riesgo US$ 400 millones en inversiones.

Como se trata de una bacteria, las opciones para abordarla y tratarla son distintas a las que se usan para otro tipo de enfermedades, sin embargo, el presidente de Asoex aclaró que la posibilidad de usar antibióticos está descartada.

Prevención y control

El Comité del Kiwi junto al SAG trabajan en distintos frentes: apoyando financieramente al servicio para realizar los análisis de laboratorio; recabando información respecto de las plantaciones de menos de 6 años de todas las variedades cultivadas en el país. A esto, se suma la creación de un Plan de Manejo para huertos positivos a la enfermedad y la realización de un estudio para definir áreas reglamentadas o de confinamiento de la plaga, para lo cual se requiere la aplicación de decretos específicos para cada región. Adicionalmente, se ha gestionado con el ministerio de Agricultura, la posibilidad de reforzar el Programa de Control Oficial de Psa por dos vías: asignar más recursos al SAG y modificar las normas que le permitan tener mayor control sobre las áreas de producción amagadas.

Para contener la enfermedad, el trabajo tiene una orientación teórica, en base a la entrega de información de las características de la Psa y cómo se podría manifestar en los huertos. Pero también práctica, instruyendo a las empresas y sus trabajadores –mediante la entrega de carteles, folletos y manuales– que explican el cumplimiento de protocolos de higiene en los predios e instalaciones, así como la desinfección de maquinarias y vehículos, herramientas y vestuario, antes y después de entrar al huerto. “Hay muchos agricultores que no están suficientemente informados. Hay mucha gente que aún piensa que ésta es una enfermedad que no va a ser tan importante; que no hay que hacer una gran inversión y creemos que ese es un error garrafal”, enfatizó Carlos Cruzat.

Si bien la bacteria no es perjudicial para la salud de las personas ni tampoco afecta al fruto en sí, puede causar la muerte de la planta y con ello frenar la producción. En Nueva Zelanda, se desarrolló un programa de cultivo de Kiwi amarillo, de alta rentabilidad con buenos resultados. Una opción que también podría desarrollarse en Chile y que permitiría proyectar el negocio a futuro, resguardando el patrimonio fitosanitario que lo ha caracterizado. “Si Chile se mantiene libre de esta plaga o confinada en alguna zona geográfica nos permite mantener una oportunidad de negocio para los años que vienen”, indicó Cruzat.

Percepción de los mercados

El gerente general de Fedefruta, Juan Carlos Sepúlveda, indicó que el sector ha mantenido una actitud de completa transparencia, informando a todos los mercados de destino de la situación que se está dando. Aseguró que en todos ellos, están confiados en el trabajo que están realizando tanto las autoridades como las empresas. Dado que aún no se conoce con certeza el origen y forma en que se propagó la plaga en nuestro país, señaló que existe un contacto permanente con las asociaciones público-privadas de Nueva Zelanda, Italia y Asutralia para conocer el trabajo realizado y los avances que han logrado en las investigaciones.

En este sentido, el gerente general del Comité del Kiwi, dijo que la visión que tienen dichas naciones es que “Chile tiene una oportunidad de reaccionar antes que el resto y, por lo  tanto, no debemos desperdiciarla, para prevenir desde muy temprano y actuar muy coordinadamente entre productores, exportadores y el Gobierno”.

El ejecutivo insistió en que, ante cualquier sospecha o duda, los productores deben informar a las autoridades, incluso si se tratara de sus propios huertos, porque es la única manera de detectar a tiempo un nuevo caso y, a la vez, evitar que surja otro. “Lo único que se sabe hoy día es que toda la prevención es la mejor arma de defensa”, insistió Cruzat.

Conoce más detalles sobre la PSA y el trabajo que realiza el Comité del Kiwi y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

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