28 de febrero de 2010 08:25 AM
Imprimir

Una cabaña con 1.300 vacas Limangus en el centro puntano

Una empresa familiar desarrolló ganadería eficiente en San Luis, con 90 por ciento de preñez. Daniel Bovetti es dueño de un establecimiento que produce hacienda con genética y rusticidad para consumo interno y exportación.

Producen un tipo de hacienda que sirve para consumo interno y exportación, con vacas que alcanzan los 450 kilos de peso en pie y toros no mayores a 650-700 kilos criados a pasto. Cabaña La Tregua es una empresa familiar que se radicó hace diez años en el corazón de la provincia, donde en 6.500 hectáreas mantienen un rodeo de 1.300 vacas madre de la raza Limangus, alimentadas con pasturas naturales y pasto llorón sembrado desde un avión.
La firma trabaja con un esquema de alta eficiencia en el manejo que le permite mantener un índice de preñez que supera el 90 por ciento y de destete con más del 80 por ciento, casi el doble del promedio provincial. Los productos que comercializa son terneros para frigoríficos con engorde propio y vaquillonas y toritos para clientes ganaderos de la región.
Vienen del sur de Córdoba, de la localidad de Alejandro Roca, en los alrededores de la ciudad de Río Cuarto, y llegaron con sus vacas a San Luis para destinar sus tierras a la agricultura.
La empresa familiar está integrada por tres hermanos, de los cuales la cabeza sigue siendo el padre. Dos son ingenieros agrónomos y uno veterinario, Daniel Bovetti, productor que recibió en su campo puntano a El Diario de la República junto con el ministro del Campo, Sebastián Lavandeira Muñoz y el responsable de los caminos rurales, Ricardo Fadón.
“En realidad a San Luis llegamos hace 16 años, primero alquilando para probar las distintas zonas y después afianzándonos más con el desarrollo de la ganadería de cría con genética y un proyecto en marcha para engordar novillos”, recordó Daniel cuando mostró una de las pintorescas lagunas de 17 metros de profundidad, cargada de pejerreyes y cisnes cuello negro, que integran uno de las parcelas con vacas preñadas.
Al campo está ubicado unos 45 kilómetros al sur de Villa Mercedes y se accede por la ruta 11, entre Las Isletas y Lavaisse y el proyecto productivo encarado incluye la producción de carne y genética.
El proyecto genético está basado en la producción de la raza Limangus, una cruza de Limousin y Aberdeen Angus que proporciona cantidad y calidad de carne.
“San Luis nos da condiciones que en otras provincias no están, como red de caminos, características climáticas y sanitarias para criar vacas y fácil llegada al Ministerio del Campo”, comparó Bovetti.
La alimentación está compuesta por pasto natural, pasto llorón y algún cultivo diferido como el maíz. En los campos de recría y algún porcentaje de toritos, también se utiliza pastura natural, llorón, maíz y centeno.
“Buscamos hacer una cría muy natural, muy a campo, porque la recría con genética debe adaptarse a campos y pastos muy duros y por eso no hacemos nada con alimento balanceado o en encierre”, aclaró.
La premisa de esta cabaña relativamente nueva en la provincia es no hacer ningún animal que salga para reproducción en encierre: “Estamos llevando de la mano un producto con excelente calidad acompañado de rusticidad, pero la rusticidad no significa que resignamos parte de la calidad”.
También trabajan con trasplante embrionario e inseminación artificial, pero basado en crianza natural y sin encierro, condiciones que les sirve a sus clientes, que les compran toros para campos exigentes, algunos de sierra, porque se llevan animales con elevado potencial reproductivo.
“El sistema de producción contempla también el cuidado del medio ambiente, por eso tenemos bastantes pasturas naturales y el manejo racional que, aunque intensivo, no se agrede a los animales, no hay perros ni picanas, entonces se creó un ambiente que acostumbró al animal al buen trato”, describió Bovetti

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *