1 de marzo de 2010 06:03 AM
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Menos vacas, menos trabajo

La merma en cabezas de ganado de los últimos cuatro años liquidó al menos 15.000 empleos directos, según cálculos privados

La crisis del sector ganadero se ve cada día en los precios de la carne, la pérdida de cantidad de cabezas, el cierre de establecimientos y el enfrentamiento de las cadenas cárnica y lechera con el Gobierno, pero tras ese conjunto de infortunios se esconde uno más: la pérdida de empleo. En los últimos cuatro años se redujeron las cabezas de ganado en 4.370.000, mientras que el total de cabezas en 2009 se estiman en 53.851.000, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), sobre la base de datos del Servicios Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Sin embargo, para el consultor ganadero internacional Víctor Tonelli, en los últimos cuatro años el stock nacional de cabezas de ganado se redujo en entre 7/ 8 millones, lo que trasladado a empleos significaría una pérdida de entre 15.000 y 20.000 puestos. El experto estima un stock ganadero actual de 52.000.000 de cabezas y alrededor de 105.000 empleos para su cuidado. "En ganadería de carne se estima un empleado de a caballo por cada 500 cabezas para extensiones cuyo rodeo alcance esta cifra, más adicionales de personal contratado por día, que podría estimarse en cuatro días por mes para esa cantidad de ganado", amplía Tonelli. Los datos oficiales indican que en el tercer trimestre de 2009 existían 92.314 trabajadores declarados en la actividad de cría de ganado, producción de leche y lana. En el mismo período del año anterior, el total ascendía a 96.450 personas, según la Dirección de Cuentas Nacionales, a partir de datos que provienen del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, es decir, empleo declarado. Para Ernesto O´Connor, director del Programa de Análisis de Coyuntura de la Universidad Católica Argentina (UCA), los tambos -sector muy golpeado durante los últimos años- fueron los que más bajas de empleo tuvieron. Según un cálculo grueso, hasta el año pasado se estimaba que en un lustro se habían cerrado 5000 establecimientos. "Por cada tambo que cierra, una o dos familias dejan de trabajar", advierte José Casado Ledo, de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). A nivel de cadena cárnica, en 2004 O´Connor, Juan José Llach y Marcela Harriague realizaron uno de los trabajos más abarcativos sobre el tema. En esa época la cadena cárnica generaba 543.200 puestos de trabajo de manera directa e indirecta y la cadena láctea, 230.000. "Ambas aportaban el 4,9 por ciento del empleo directo e indirecto de todo el país", señala O´Connor. El comportamiento de la demanda varía en diferentes sectores de la cadena. Fernando Canosa, técnico de la unidad de Investigación y Desarrollo de la Aacrea, indica que el año pasado hubo liquidación de vientres y, así, más actividad en la industria frigorífica. "Este año habrá menos faena y, por lo tanto, menos mano de obra en esa industria", pronostica. La menor cantidad de vacas se ve reflejada en las subas pronunciadas de la carne y en la necesidad de aumentar la importación, que según el Senasa pasó de 28 a 90 toneladas desde fines del año pasado. Mientras el Gobierno destaca el aumento de las exportaciones -casi 60% en 2009 en volumen-, el sector ganadero critica que fue posible por la liquidación de vientres a la que los productores se vieron obligados por la falta de rentabilidad en su actividad. "La Argentina puede tener un crecimiento de 1,5 millones de toneladas de carne sin hacer grandes revoluciones tecnológicas. En un escenario de crecimiento de 1,2 millones de toneladas la mano de obra podría aumentar 28 por ciento y si creciera 1,7 millones de toneladas, 37 por ciento", señala Canosa al citar el trabajo Impacto de las cadenas agroindustriales pecuarias en la Argentina , de Marcelo Regúnaga, Hugo Cetrángolo y Gustavo Mozeris. La clave es impulsar la productividad de los campos, que están por debajo de su capacidad productiva, y aumentar la previsibilidad. El pedido consensuado del sector ganadero es que lo dejen actuar y recuperarse. Mientras O´Connor aboga por la desregulación de mercados y precios, y el retiro de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) y de la Secretaría de Comercio Interior como entes controladores de la oferta y los precios, "pues esto perjudica el normal desarrollo de ambas cadenas y su generación de empleo", Tonelli pide que dejen sanar sus heridas. El consultor explica que, ante la liquidación de rodeos por "malas políticas públicas", el escenario que se presenta es de una oferta que ha quedado lejos de satisfacer la demanda nacional e internacional actual y en la que los precios del ganado crecieron 50% en los últimos tres meses. "Con ello -señala- han mejorado la rentabilidad de productores que volverán, al menos por los próximos tres años, a reinvertir en su producción. En este nuevo contexto lo mejor que podría hacer el Gobierno es no hacer nada, dejar que el productor se recupere y reinvierta, logrando de este modo el proceso inverso, de recuperación y crecimiento del stock, y por ende, de los empleos." El trabajo en el campo es netamente familiar, lo que implica un desarraigo nuclear ante la pérdida del trabajo. "El principal problema es que el personal de campo pasa a integrar el conurbano de los pueblos del interior y a ser parte del plan social, al que complementan con changas, y que alimenta un ambiente poco propicio a la autoestima y ejemplo para sus hijos", dice Tonelli. Varios expertos hablan de un corrimiento hacia la agricultura de estos trabajadores -en particular hacia la soja, que este año superará 18 millones de hectáreas sembradas-, pero es una actividad con "menos carga laboral", según Casado Ledo. El pasaje exige nuevos saberes. "Se trata de gente que conoce de producción animal, atención de un parto y sanidad del rodeo, pero no de pulverizar con un herbicida", ejemplifica Canosa. Agrega que el traspaso se facilita para quienes tienen más formación, como un ingeniero agrónomo preparado para trabajar en ambos sectores, y para los más jóvenes. Para Mitar Begenisic, director del Programa Conjunto de Administración Agropecuaria de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la necesidad de acompañar la evolución técnica en el agro requiere tener presente como política de Estado la necesidad de incrementar cantidad, calidad y eficiencia de centros educativos y de capacitación de pobladores rurales, especialmente "para la formación en oficios y capacitación de áreas del quehacer ganadero". 500
Cabezas de ganado por peón
Es el número de vacunos que cuida cada trabajador rural, según calcula el consultor Víctor Tonelli 4.370.000
Menos cabezas de ganado
Es la cantidad en que se redujo el rodeo argentino en los últimos cuatro años, según un informe del INTA y Aacrea 92.314
Empleados en la cría de ganado
Son los trabajadores en blanco en la actividad pecuaria, según datos oficiales de la Dirección de Cuentas Nacionales

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