1 de marzo de 2010 02:27 AM
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Mariano Bondone: ¿Quién se está comiendo el bife?

El dirigente de FAA dice que "la ganadería no va a desaparecer, pero sí los pequeños productores".

En julio del 2008, desde la asamblea ganadera realizada en Olavarría, los federados alertamos a la sociedad y responsabilizamos al gobierno acerca de lo que indefectiblemente sucedió: el aumento del consumo y la disminución de stocks ganaderos afectaría severamente la oferta de carne. La sequía que azotó al país y de la cual el gobierno pareció no enterarse, agravó más el panorama. Distintas medidas desacertadas, produjeron que los productores liquidaran sus stocks de vacas; muchas más murieron por la sequía y por la inacción del gobierno ante este suceso. La disminución del peso de faena, medida que benefició a los grupos concentrados en los feed lots, estimuló la liquidación de hembras. La matanza de terneras, fuente de reposición ya que se transformarán en vacas en el futuro, aumentó un 131%. Así, medio millón de terneritas se mataron por año desde 2006. Desde ese año en adelante se inicia un ciclo de liquidación de vientres en la ganadería que la compromete hacia el futuro y expresa el mal momento del presente. El porcentaje de liquidación de hembras refleja la descapitalización y la salida de los productores del negocio ganadero. Los productores se desprenden del negocio, pero quienes lo hacen son los que tienen menos de 500 animales en su rodeo, es decir, los pequeños y medianos; según el Senasa más del 90% de los ganaderos tiene menos de 500 vacas. En Argentina, faltan ganaderos y vacas. Miles de ganaderos han desaparecido y miles más seguirán ese camino si no se asegura un precio justo para que los pequeños y medianos productores puedan producir. Pero la ganadería argentina no va a desaparecer, si no que como producto de las desacertadas políticas del gobierno nacional desaparecerán los pequeños y medianos ganaderos ya que se generó (y se agravará) un proceso de concentración de la producción y así la ganadería quedará en manos de grupos económicos, fondos fiduciarios o inversores extranjeros. El panorama a futuro es desalentador. Se espera una zafra de menos de 11 millones de terneros. Durante el 2009, los argentinos consumimos 74 kilos de carne por habitante y por año ¿y en 2010 y 2011? Nuestras estimaciones determinan que, aún sin exportar un solo kilogramo de carne, la oferta apenas alcanzará para satisfacer una demanda de 60 kilos por habitante y seguirá decreciendo. Somos uno de los países que más carne consume en el mundo; el consumo de carne de vaca forma parte de nuestra idiosincrasia, de nuestras tradiciones, está incorporado a nuestra cultura culinaria. Situación que agrava más aún el panorama. En estos días el precio de la hacienda en pie empezó a recuperar los niveles de rentabilidad perdidos durante los últimos años. Ante esta recomposición, el gobierno nacional no respondió con un Plan Ganadero Integral, sino que sólo amenazó con intervenir en los mercados, reflotando el listado de precios máximos de la hacienda en Liniers y “sugiriendo” a los frigoríficos cuánto es lo que deben pagar por los novillos de exportación, so pena de no autorizar los ROE Rojo. Tal como ha venido sosteniendo la comisión de Ganadería de FAA, estas medidas sólo favorecen a la concentración en unos pocos frigoríficos, la mayoría de ellos de capital extranjero, perjudicando directamente a los productores argentinos e indirectamente al pueblo todo ya que, estas acciones agravarán la crisis de liquidación de los rodeos y producirán en el futuro un mayor aumento de precios que pagarán los consumidores. El precio, debido a la escasez, subió considerablemente al consumidor pero los productores no participan del mismo. Insistimos: los productores no participan del precio final y los consumidores ven cómo la carne sube día a día. Entonces, ¿quién se está comiendo el bife? La nefasta política pergeñada desde la Secretaría de Comercio (Interior), que elige beneficiar a los sectores más concentrados de la cadena de producción, so pretexto de “defender la mesa de los argentinos”, es la responsable de que hoy la ganadería argentina se encuentre en una de las peores crisis de la historia. Así el gobierno nacional ha generado un círculo vicioso: interviene en los mercados, baja el precio de la hacienda, los productores abandonan la producción ganadera, se produce liquidación de vacas, disminuye la oferta de carne en el mercado y aumentan los precios de la carne al consumidor. ¿Quiénes son los favorecidos con las medidas del gobierno?: ¿Los productores que somos 60.000 menos y hay 3 millones menos de vacas? ¿Los consumidores que pagan la carne un 60 % más? ¿Así se defiende “la mesa de los argentinos”? Una de las claves de la crisis de oferta y la consecuente suba de precios de carnes está en la caída del stock ganadero y en el record de consumo de carne (se prevé que para 2010 haya una caída entre 5 a 7 millones de cabezas de ganado). Este volumen retrae el stock a valores cercanos a los de 1998 y si se produce la caída total estimada, el stock total sería el más bajo de los últimos 45 años. La faena de hembras y especialmente de terneras compromete la recomposición, a corto plazo, del rodeo vacuno nacional. En Argentina faltan vacas y esto se ve reflejado en los mercados con el aumento del precio del ganado en pie, producto de la ineficiente política de precios internos y de exportación, de la crisis de rentabilidad por el aumento de los costos de producción (40 % 2008 y 20 % 2009). El factor estructural de la actual crisis ganadera es la ausencia de una política ganadera integral que contemple una visión *segmentada de los productores*, del negocio ganadero y del consumo. Desde FAA, en defensa de los pequeños y medianos productores ganaderos y de la mesa de los argentinos, reclamamos y exigimos un Plan Ganadero Integral para la cadena de ganados y carnes que contemple soluciones tanto para los pequeños y medianos productores como para el pueblo en su conjunto: – Recuperación del nivel histórico del rodeo vacuno. – Financiamiento para el incremento de los rodeos ganaderos de los pequeños y medianos productores. – Precios justos y rentables; precio mínimo y sostén para el ternero de cría. – Desarrollo de programas de incentivos para los pequeños y medianos productores ganaderos de cría, engorde e invernada, con una visión segmentada del sector, enfocando las políticas hacia el segmento de los productores ganaderos que tiene hasta 500 (de 1 a 500) vientres en una primera etapa y hasta 1.000 cabezas en una segunda etapa. – Implementación de líneas de créditos específicas, accesibles y flexibles para la compra o retención de vientres, de terneros, implantación de pasturas y forrajes o mejoras de infraestructura que contemple los tiempos ganaderos con años de gracia y a largo plazo. – Modificación de la tradicional modalidad de comercialización de carnes consistente en el traslado de las piezas enteras a cada boca de expendio por la venta en los grandes centros urbanos de medias reses trozadas en cuartos. – Eliminación de los registros de exportación (“ROE rojo”). – Plan integral de carnes sustitutas. – Tope de compensación en mil cabezas para los feed lots. – Aumentar gradualmente el peso de faena, de modo de llegar a un peso mínimo de 450 kilos para el macho y 300 kilos para la hembra. Mariano Bondone :  Integrante de la Comisión de Ganadería de la Federación Agraria Argentina (FAA).

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