1 de marzo de 2010 19:56 PM
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La odisea de producir y luego tratar de vender

Lo que vamos a desarrollar parece un cuento pero es la pura verdad.... No hace mucho tiempo en la Argentina producir grano y luego venderlo era verdaderamente sencillo, pero luego de la Resolución 125 del poder K se desarrolló una serie de escollos para hacerlo todo más difícil y de esa manera entramos en una maraña de reglamentaciones y resoluciones que entorpecen el negocio agropecuario desde el comienzo hasta el final del ciclo, a veces con la imposibilidad de vender y hacerse del dinero por el solo capricho de un funcionario que en los medios suele aparecer con nombre y apellido, como uno de los tantos causantes de esta escabrosa política hacia nuestro sector.

Si bien el partido gobernante tiene una larga historia de regulaciones, vale aclarar que la primera junta reguladora del comercio de granos aparece en la década del 30 con el propósito de defender al productor, pero en la década del 40 apareció el IAPI como un monopolio exportador que habría sido ejemplo de corrupción, según los historiadores que se han ocupado del tema.
En la década siguiente (1950) se disuelve este ente poderoso y se crea la JNG con un espíritu parecido a la junta reguladora del 30, pero nuevamente y después de algunas décadas se transformó en una máquina de impedir y habría sido un nuevo nicho de corrupción en donde de la noche a la mañana inescrupulosos se hacían millonarios en dólares, según publicaciones de la época. Este ente luego se disuelve y el país pasa a producir de manera exponencial sin ninguna traba, nada más que la de producir y vender de manera liberal hasta que se crea la ONCCA, que a esta altura nada tiene que envidiarle al famoso IAPI de la década del 30, en cuanto a regular, impedir y poner todo tipo de palos en la rueda de modo de hacer más difícil la operación en granos. Mientras tanto nuestros legisladores, ausentes ante tanta ignominia.
El lector podrá pensar que se está exagerando, pero veamos un ejemplo de un productor que cosecha granos y que quiere vender hoy día: antes del año 2008, o sea antes de la Resolución 125, sólo hacía falta la carta de porte (incluso manuscrita) con los mínimos datos que requería el negocio y de quien remitía la mercadería, cobrando normalmente en tiempo y forma, a lo sumo a las 72 hs.
Pero veamos ahora cómo es el trámite: el productor, luego de sembrar y pasar bastantes nervios y preocupaciones, y si tiene suerte y el clima está a su favor, finalmente cosecha, pero cuando debe remitir su grano desde la chacra ahí comienza el vía crucis, a saber: necesita datos del camionero; datos del dueño del camión; cantidad de kilómetros que recorre, domicilio fiscal del camionero etc., etc., o sea lo obliga a tener una carpeta por cada camionero que contrate. Una vez el camión en el campo y con los datos recabados, tiene que gestionar por internet (si hay servicio, ya que no está disponible en todas las zonas del interior profundo del país) la carta de porte que es gratuita (nobleza obliga, antes tenía un costo de $ 2,5). Pero una vez cargado el camión debe gestionar el CTG y esto se puede hacer por SMS si tiene señal y celular, pero es tan engorroso que es casi imposible realizarlo, entonces debe concurrir al pueblo o a una oficina donde haya internet y gestionar el mencionado código para colocarlo en la carta de porte.
En ese momento, el camión puede salir del campo. Una vez que llega al lugar de destino de los granos deberá primero prenderle una vela a San Expedito para que no le rechacen la mercadería, porque si no son dos los que están en problemas, el productor y el camionero, ya que quedan entrampados en una parafernalia de trámites burocráticos que obligan a comenzar todo de nuevo para el regreso.
Siendo optimista y pensando que la mercadería se descarga, ahí comienza otra historia que será dar de baja el CTG para liberar el camión y comenzar desde el acopio el mismo procedimiento comentado anteriormente, pero más complicado por las demoras en las páginas de la AFIP, amén de los cortes de luz, mal servicio de internet y el famoso colgado del sistema. Entonces ocurre que son tres los entes complicados:

1.    El acopiador.
2.    El camionero.
3.    Nuevamente el productor, que toda demora siempre le es costosa.

Amigo lector, así son las cosas. Quien escribe esto lo hace desde una ignorancia supina pero con el sano propósito de alertar a los funcionarios de nuestra provincia que puedan aportar alguna luz sobre semejante REGULACIÓN A UN NEGOCIO HONESTO Y VERAZ. No creo que el juego (casino – quiniela – kermeses – turf) tenga semejantes trabas para ejercerlo por lo que volvemos a reclamarle a nuestros gobernantes firmeza de una vez por todas, plantarse ante el Gobierno central y reclamar por la única industria mayor de edad que tenemos los pampeanos, y que es el agro.Ing. Agrónomo Mariano Fava
Postgrado en Agronegocios y Alimentos
MP: 607 CIALP
mfava@cpenet.com.ar

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