2 de marzo de 2010 07:14 AM
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Un discurso que mantiene la apuesta

El 24 de febrero, Néstor Kirchner reapareció en un acto público en La Plata, siendo el primero desde el accidente cardiovascular.

Eligió el lugar, como respuesta a que el intendente local (Bruera) había desafiado públicamente al kirchnerismo, anunciando su intención de ser candidato a gobernador. En su discurso, el ex presidente planteó tres ejes, en el marco de su intención de retomar la iniciativa política: criticó a los medios de comunicación por su presentación de la realidad adversa al oficialismo; a la oposición, acusándola de obstruir a la gestión de su esposa Cristina y atacó a la Justicia, por sus decisiones contrarias al Ejecutivo. Cinco días después, los mismos tres ejes, articularon el discurso de su esposa, al abrir las sesiones ordinarias del Congreso. La crítica a los medios, ocupó un lugar central, tanto al comienzo como durante el discurso, planteando como tesis central: la contradicción entre el país real y el virtual o mediático. Criticó a la oposición, acusándola de haber judicializado el conflicto del Banco Central y reclamo jueces independientes criticando los fallos que impidieron al Ejecutivo el uso de las reservas. Pero en este contexto, -donde se reiteraron las críticas al campo y defendió el funcionamiento de la ONCCA- anunció la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que creó el Fondo del Bicentenario. Se trata de una decisión realista, dado que ni el Congreso ni la Justicia iban a convalidarlo. Pero el anuncio de que se enviará un nuevo decreto implica que se opta por no cambiar y las expresiones de la oposición así lo muestran. Tono. El tono general del discurso, como el del ex presidente Kirchner del 24 de febrero, parecen mostrar que kirchnerismo mantiene la apuesta que implica no negociar y no compartir el poder. Es que la personalidad o naturaleza es lo más difícil de cambiar en los lideres políticos, para quienes en cambio la ideología, suele ser circunstancial. Respecto a la gente, el discurso abundó en referencias a lo económico y social, pero olvidó dos de las tres prioridades de la opinión pública: la inseguridad y la corrupción. Rosendo Fraga
El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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