5 de noviembre de 2012 11:12 AM
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¿Buitres…? (Susana Merlo)

¿Qué pasa cuando alguien no paga un crédito bancario? ¿Y si deja de abonar la tarjeta de crédito o la cuota del plasma? Si no se pagan las cuotas del auto la concesionaria viene y lo captura, mientras que si no se afrontan las expensas de un departamento se puede llegar hasta al remate del […]

¿Qué pasa cuando alguien no paga un crédito bancario? ¿Y si deja de abonar la tarjeta de crédito o la cuota del plasma?
Si no se pagan las cuotas del auto la concesionaria viene y lo captura, mientras que si no se afrontan las expensas de un departamento se puede llegar hasta al remate del inmueble para cubrir la mora.
Ahora bien, esta situación totalmente conocida y hasta común para cualquier ciudadano, parece no regir cuando el compromiso es del país y con acreedores externos que hayan o no obrado de buena fe.
En los últimos días se escuchó hablar hasta el hartazgo de los “fondos buitre”, pero hubo muy pocas referencias sobre la deuda concreta que les dio lugar. ¿Existe o no? La Argentina, ¿pago lo que debía o no? Y si no lo hizo, si no honró lo comprometido, o lo hizo a medias, o unilateralmente, ¿por qué la descalificación del acreedor? ¿Acaso no está en su derecho de reclamar? ¿Qué pasaría si la situación fuera a la inversa?
Pero es necesario avanzar aún más en el análisis.
Por caso, el sector agropecuario tiene una larga historia de ejecuciones directas, y también judiciales, por créditos impagos. Los casos más conocidos y numerosos son los bancarios, y más especialmente los de la banca oficial cuyos últimos golpes mediáticos más fuertes fueron ya en el gobierno de Néstor Carlos Kirchner.
Por caso, varios recuerdan la tensa situación generada con la ex Ministro de Economía Felisa Miceli, en Concordia, justamente a causa de las ejecuciones y remates de campos por parte del Banco Nación.
En esa época, el gerente general de la entidad era el ex compañero de colegio del Presidente Kirchner, el actual titular del BN, Juan Carlos Fábrega.
También se podría aludir a las extraordinarias tasas de interés implícitas por diferentes moras (tarjetas, cuotas, créditos comerciales, etc.). Pero seguramente las más llamativas sean las oficiales, de las mismas provincias o de la Nación (Arba, Afip, etc.).
En este último caso, por ejemplo, la tasa diaria es de 0,1%, un 3% o 36%. Casi 4 veces la inflación oficial que reconoce el Gobierno, que ronda el 9%/10% (según el INDEC). Y, aunque sean “punitorios”, los cargos parecen un tanto excesivos, más aún si se considera que en la situación inversa, el pago o devolución oficial (cuando la hay) no conlleva directamente actualización o esta es mínima. Ver, por caso, el ejemplo de las deudas con los jubilados.
Casi para cualquiera, que no sea argentino, esta situación sería imposible de entender: no cumplir con los compromisos, sean deudas o acuerdos firmados, y aplicar una vara diametralmente opuesta, según sea el Estado cobrador o deudor, es algo inadmisible hoy en el mundo desarrollado.
Y esto va más allá de la calificación del propio acreedor, porque la Justicia, en general, se supone que es una para todos (por igual).
A su vez, el ejemplo debe ser “de arriba hacia abajo”.
Ahora bien, la deuda tan en boga por estos días existe, se contrajo oficial y públicamente, y ahora los acreedores que la reclaman están en su derecho, y eso va más allá de que sean o no “buitres”. No desaparece por la mera descalificación del que protesta, y como bien sabemos por aquí, los vericuetos de la justicia (en todos lados) son insondables.
Pero, en todo caso, si estos son “buitres”, ¿qué calificación le corresponde entonces a nuestras propias tasas internas o a las que aplica el mismísimo Gobierno vía Afip, por citar solo un caso?

Buitre: explotador/usurero (Gran Diccionario de Sinónimos y Antónimos de Ruiz Díaz).

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