2 de marzo de 2010 12:25 PM
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Se expandió el área sembrada de cebada, con altos rindes

La producción local de cebada cervecera, el segundo cultivo de invierno en la Argentina, incrementó notablemente su área de siembra y se encuentra en franca expansión.

«La posibilidad de adelantar en aproximadamente 15 días la siembra de la soja de segunda, ya que el ciclo de la cebada es más corto comparado con el del trigo, y los buenos rendimientos que se han venido obteniendo en comparación con dicho cereal, ha favorecido el incremento de su área de siembra», explicaron los ingenieros agrónomos Mario Bragachini y José Peiretti del Proyecto PRECOP del INTA EEA Manfredi, Córdoba.

En la campaña 2008/2009 se sumó la mayor oferta de contratos por parte de las malterías y los buenos precios alcanzados por la cebada, lo cual llevó a alcanzar las 440.000 hectáreas sembradas, con un rendimiento promedio de 3.500 kilos por hectárea y con una producción aproximada de 1.475.000 toneladas. En la última campaña 2009-2010, la cebada cervecera incrementó la superficie bajo cultivo en relación con el ciclo precedente en un 33,8% y ocupó a nivel nacional un total de 589.000 hectáreas.

La producción final fue de 1.682.000 toneladas, volumen que pasó a constituirse en nuevo récord histórico para este cereal.

En la Argentina, es utilizada casi exclusivamente para la fabricación de malta, a diferencia de Europa donde existe un mercado forrajero que absorbe el producto excedente o de mala calidad.

La producción local de cebada cervecera ha crecido notablemente en los últimos 20 años por la ampliación de la distribución geográfica del cultivo. La provincia de Buenos Aires produce un 90% del tonelaje nacional.

«Si consideramos que las pérdidas promedio durante la cosecha de cebada cervecera en la Argentina están en el orden de los 140 kilos por hectárea y que ese promedio le cuesta al país unos 10,05 millones de dólares», los expertos opinan que se debe reducir ese promedio al 30%.

Técnicos, productores y contratistas podrían plantearse ese objetivo para «recuperar aproximadamente unos 3 millones de dólares más por año y mejorar la calidad del grano que entrega la cosechadora», señalaron.

El primer aspecto de importancia a tener en cuenta para la cosecha de la cebada cervecera es considerarla como una semilla y no como un grano, debido a que durante el proceso industrial de malteado debe germinar en su totalidad para lograr su transformación en malta.

La cebada es cultivada en todo el mundo y utilizada tanto en alimentos de consumo humano como animal, aunque el principal destino dado al grano cosechado, es la producción de malta en la industria cervecera.

«La industria maltera requiere ser abastecida con tonelajes suficientes en forma continua, debiendo cumplir la materia prima entregada por los productores, con los más estrictos requerimientos de calidad exigidos por parte del sector industrial», sostuvieron los técnicos.

Consecuentemente, la difusión del cultivo dependerá de la posibilidad de obtener altos rendimientos, con eficiencia en su cosecha y buena calidad con el manejo diferencial «según la proteína obtenida en cada ambiente», afirmaron.

Dado los requerimientos de calidad por parte de la industria en cuanto al poder germinativo de la semilla cosechada, se torna indispensable seleccionar el momento oportuno de recolección y realizar una buena regulación del sistema de trilla.

De este modo, se podrán «evitar daños mecánicos a la semilla y como es ya conocido las cosechadoras de trilla con rotor axial frente a esas exigencias trabajan con ventajas», se recomendó.

El equipamiento y regulación del cabezal de la cosechadora es muy similar al recomendado para el cultivo de trigo, pero se trata de un cultivo con mayor susceptibilidad al desgrane.

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