3 de marzo de 2010 06:46 AM
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El gargal nuevo protagonista en los bosques chilenos

El Proyecto financiado por FIA ha demostrado cuáles son las posibilidades de producción comercial de este hongo que crece entre las regiones del Biobío y Aysén.

El Proyecto financiado por FIA ha demostrado cuáles son las posibilidades de producción comercial de este hongo que crece entre las regiones del Biobío y Aysén.

 El poder utilizar el hongo gargal como un potencial alimento funcional, es uno de los principales resultados que entregó la ejecución del proyecto “Desarrollo del cultivo del hongo silvestre Grifola gargal y sus alternativas de procesamiento comercial”.
 La iniciativa financiada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), fue ejecutada por la Estación Experimental Quilamapu del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción.
 El estudio duró alrededor de dos años y medio y tuvo como objetivo domesticar la especie nativa Grifola gargal, la cual se comercializa en ferias libres entre las regiones del Biobío y Aysén.
 Fue así como se evaluó sus posibilidades de cultivar y producir comercialmente, junto con investigar las perspectivas de procesamiento industrial, a fin de contribuir a diversificar la oferta de hongos comestibles existentes en el país.
 El investigador Andrés France, señaló que “esta especie pertenece al mismo género del hongo conocido como “maitake” que muestra una gran aceptación en los mercados europeos y japoneses debido a características como: delicado sabor, valor nutritivo y sus propiedades medicinales como antioxidante y antitumoral”.
 Este hongo crece en bosques nativos y se comercializa fresco y en cantidades variables, dependiendo del clima, durante el invierno. Su producción proviene sólo de la recolección, ya que no se cultiva comercialmente en el país, y los sitios de colecta se mantienen en secreto entre los recolectores.
 Chile se ha perfilado como uno de los mayores exportadores mundiales de hongos silvestres, después de China y Polonia, siendo un importante proveedor de hongos de la Unión Europa y de Estados Unidos.
 Los precios son inferiores a los productos de otros orígenes, debido a que la mayor parte corresponde a hongos silvestres cuya calidad, productividad y volúmenes para exportación dependen de factores que escapan del control de proveedores, tales como condiciones climáticas y otros factores de manejo del bosque.
 Se estima que alrededor de 40 mil personas -entre las regiones de Valparaíso y de Magallanes- se dedican a la recolección y/o procesamiento de diversas variedades de hongos y existen más de 35 empresas exportadoras.

 Según Andrés France, para el estudio realizado se recolectó material del hongo silvestre Gargal (Grifola gargal) entre las regiones del Biobío y Los Lagos, totalizándose 28 aislamientos, los que posteriormente dieron lugar a 10 cepas puras.
 Tras los análisis, se pudo establecer que es factible producir el Gargal en forma artificial y sus requerimientos de temperatura y humedad son muy exigentes y dentro de un rango estrecho, lo cual incide en el alto costo de producción.
 La estrategia comercial seguirá siendo la recolección, en la cual se debe prestar atención, al menos, a dos aspectos importantes: fomentar una extracción racional y sustentable del hongo, de manera de preservar el recurso y tomar las medidas adecuadas durante la cosecha y post cosecha, con el fin de privilegiar la calidad del productor recolectado y su valor, y disminuir las pérdidas.

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