10 de noviembre de 2009 09:07 AM
Imprimir

Brasil intenta reconvertir su producción de azúcar y etanol

Entre 2014 y 2017, habrá desaparecido la cosecha manual en San Pablo, donde se concentra la mayor producción de azúcar y etanol. Esto se debe a que el gobierno prohibirá la quema de campos de caña de azúcar, práctica necesaria para cortar la cosecha a mano. Así, el mayor productor mundial de azúcar intenta deshacerse de la fama de usar métodos arcaicos y contrarrestar las crecientes protestas de los ambientalistas.

El último año, el sector buscó transformarse aun más rápido, mientras las fábricas trataban de atraer capitales.

André Berenguer, del Banco Santander en Brasil, explica: “Ya en crisis, el sector del azúcar y el etanol entró en el colapso financiero de septiembre de 2008”.

En 2006, hubo un excedente mundial de azúcar nunca visto: se combinaron sus precios altos con expectativas muy optimistas de la demanda de etanol y de la expansión de los productores brasileños impulsada por el crédito. En la India, se reaccionó a los altos precios con un aumento en la producción, y así se inundó el mercado. Por ende, en 2007 el precio se desplomó por debajo de los costos de producción, y el cambio desfavorable redujo aun más las ganancias de las empresas.

A miles de kilómetros, Lehman Brothers pedía la quiebra en Nueva York. El revuelo resultante causó el cierre de fábricas muy endeudadas y desató una ola de fusiones en el sector. El Banco Itaú-Unibanco, el más grande del sector privado brasileño, dijo que tan solo el 25% de los 70 productores con los que trabaja inició un proceso formal de reestructuración.

La mayoría de los productores tuvo que aplazar los planes de expansión. Según la Organización Internacional del Azúcar, eso significa que la recuperación de la industria azucarera podría ser más lenta que en otros países.

En agosto, cayeron en San Pablo las más copiosas precipitaciones en más de 30 años, redujeron el contenido de sacarosa de la caña y así demoraron la cosecha.

Las sequías en la India aumentaron la escasez mundial, en tanto la demanda de azúcar siguió subiendo pese a la baja global. El precio alcanza sus cotizaciones máximas cada 28 años, lo que mueve a los grupos a producir azúcar en vez de etanol. La mayoría de los molinos destina casi la mitad de los jugos de caña recolectados a producir azúcar y el resto a destilar etanol.

Y las perspectivas para el mercado del etanol también son inciertas, pese a que el combustible no quedó sujeto a la misma volatilidad que el azúcar. Como fuente alternativa de energía, se somete al etanol a un intenso escrutinio ambiental. Al respecto se anunciaron normas agrícolas para ayudar a proteger áreas como el Amazonas pese a que a caña de azúcar no puede crecer en esas zonas porque llueve demasiado

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *