3 de marzo de 2010 03:16 AM
Imprimir

Uruguay   –    Cuál sistema tributario

Hace unos días fueron recibidas las gremiales agropecuarias por el ministro de Economía, quien en sus respuestas sobre el futuro régimen tributario pareció dejar conformes a sus interlocutores.

No me llama la atención, ya que este ministro y el de Ganadería conforman una pareja de mediocampistas muy diferente a las de la administración que se marcha, a las que superan notoriamente en competencia profesional, y en principio porque no poseen ese resentimiento que a veces dejaron entrever sus antecesores. Éste se vio por ejemplo en el ajuste de la contribución inmobiliaria que en diciembre descerrajó la administración saliente, con una asimetría entre sectores económicos que dejó entrever un "tufillo" antiagropecuario, especialmente antiganadero, y convirtió todo el régimen tributario del agro en un absurdo técnico en el que al final el sistema quedó fundado otra vez en la tierra y no en la renta, como se vendió la inicua reforma de Astori. VISIÓN GLOBAL. El análisis de un impuesto en forma aislada puede conducir a conclusiones no solo equivocadas técnicamente sino injustas. Esto fue lo que ocurrió por ejemplo con ese cambio. Algunos como el ministro de Economía, evidenciando un juicio liviano y tendencioso, compararon el aumento con el precio de los cigarrillos o con el valor de la tierra, ignorando por completo la asimetría con otros sectores -que también fuman- la suerte del campo, de la ganadería, del tipo de cambio, y la lógica de todo el sistema. La nueva conducción devolvería las cosas a su lugar, ya que el ministro actual ratificó la precedencia de la renta sobre la tierra a la hora de tributar, lo que supone continuar una lógica que viene de bastante atrás, cuando el agro empezó a abandonar el sesgo antiganadero del Improme, el Imagro, el 3% municipal, o el impuesto de primaria. Pero para llevar a la práctica lo que planteó el Ec. Lorenzo, hay que reformar el sistema actual. Según fuentes del MGAP (Opypa, Anuario 2009), si aplicamos el aumento de la contribución inmobiliaria a la recaudación del 2009 y dejamos los demás constantes, la tributación sobre la tierra, esencialmente la presión sobre la ganadería, va a superar en un 40% a la presión sobre la renta. Si esto no se cambia queda un sistema injusto ya que incorpora más rigidez respecto de la suerte de la empresa, y discrimina a un sector. Esto último hay que verlo sin la frivolidad que se evidenció en los comentarios oficiales y evaluarlo también en el contexto general de la ganadería, actividad que está siendo sometida a algunas tensiones. En efecto, el avance más que positivo de la agricultura, se funda en las nuevas relaciones de precios entre rubros, los que como ya he analizado otras veces, permiten alcanzar un nuevo equilibrio de más producción de carne, con el aporte de granos, seguramente en menos superficie. Pero lo que no parece nada sensato es cargar al rubro desafiado, la pecuaria, con pesos que le son ajenos. MÁS PESO. Estos pesos son precisamente la tributación asimétrica, que se suma a la peor situación de competitividad vía tipo de cambio de la serie que publica el BCU. En efecto, el tipo de cambio de paridad, que mide la inflación en dólares de nuestro país respecto de aquellos con los que tenemos comercio, se encuentra en su peor momento, lo que aflige a todos los exportadores, pero más a los que pagan salarios como la carne, y menos a los que exportan commodities. En definitiva lo que quiero señalar es que aquel aumento de la contribución cae en el peor momento cambiario, y transforma la base del sistema introduciéndole un sesgo antiganadero, justo en el momento en el que esta actividad está siendo desafiada. A todo esto hay que sumar las transferencias que la pecuaria realizó estos años al consumidor, a través de las presiones que el gobierno realizó sobre los empresarios, que repercutió en el precio de la hacienda. Un estudio reciente de pésima factura técnica realizado por la Dirección de Comercio del MEF, que procuró encontrar prácticas anticompetitivas en el negocio de la carne, permite entender y evaluar lo que en realidad el estudio no hizo ni evaluó. Este estudio intentó buscar fantasmas, comparando el precio de exportación con el precio del ganado, para analizar la traslación de aquél sobre éste, como si la exportación de carne fuera el único negocio realizado con el ganado; es decir sin mirar los cambios tributarios, los del régimen de devolución de impuestos, el precio del cuero y en especial el de la carne del mercado interno. De haber considerado todos estos movimientos y en especial el último, hubiera advertido este estudio, de tan poco conocimiento de la economía del sector, no solo un ajuste perfecto entre el precio del ganado y el movimiento de todos los componentes del ingreso de la industria, sino que hubiera advertido de qué forma el precio interno, que arbitraba perfectamente con el internacional, dejó de hacerlo cuando empezaron las intervenciones de la "comisión de cultura". IMEBA. Cuando se devuelva la precedencia de la renta, cuando se deje sin efecto un impuesto sin sentido como el 1% municipal, habrá tiempo para avanzar en el modo de estimar la renta. En los ochenta fui partidario del IRA, hoy devenido en IRAE, por creer en la renta real y en la simetría que introducía entre sectores. Los años y el ejercicio profesional me han hecho cambiar. En efecto la dificultad de administración y control hace que se apele a fictos, a operaciones que se deja deducir y otras que no, a declaraciones juradas de muchas situaciones incontrolables, de tal modo que la renta fiscal no se parece más a la real que un buen impuesto a la renta bruta, más sencillo, menos requerido de policía tributaria, el Imeba, que es por lejos el mejor impuesto para la mayoría de las situaciones. Quien afirme que el IRAE refleja mejor la renta de la empresa que un Imeba a tasas correctas sabe muy poco del sector agropecuario, como lo evidenciaron los autores de la inicua reforma del 2007. Y además, la sencillez y la necesidad de mínima policía han pasado para mí a constituirse en pilares de un sistema ideal. Es más; si éste pudiera administrarse con una DGI de un solo piso en lugar del monstruo que es hoy, me entusiasmaría.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *