4 de marzo de 2010 06:46 AM
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Pese a la suba de la carne, el campo sembrará más soja y criará menos vacas

Desde 2006 el área sojera creció 18% mientras que el número de vacunos cayó 6,5%

Los analistas dicen que tal situación es el resultado de las políticas oficiales. A pesar del aumento que se verifica en la hacienda desde mediados de diciembre, de más del 35% en promedio, las grandes empresas agropecuarias continuarán priorizando sus inversiones agrícolas por sobre las ganaderas y por eso anticipan que la cultura sojera seguirá creciendo en el país.   
  
  Dos de las principales firmas agroindustriales del país, Cresud, de los Elzstain, y Ledesma, de la familia Blaquier, tienen entre sus proyectos para 2010 sembrar más y criar menos. Tal situación, según los analistas, grafica la tendencia, donde se también se muestra un contexto internacional de precios estancados para la hacienda, en un escalón menor desde la crisis desatada a finales de 2008, y una demanda de porotos por parte de China que seguirá firme.
En el caso de Cresud, el proyecto es el de continuar “la transformación de ganadería en agricultura” y enviar a los animales, cada vez más, a “zonas marginales para la agricultura”, como la provincia de Salta. Así lo expresó Alejandro Bartolomé, gerente General de la firma, durante un seminario de negocios organizado por la Universidad de San Andrés.
La pata agropecuaria del emporio de los Elsztain se dedica a la compra, transformación y venta de campos y a la producción de granos, carne y leche en campos propios y alquilados en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. A nivel local, en sociedad con el frigorífico Tyson Foods se dedica también a la actividad de engorde a corral (feedlot).
En línea con la visión de Cresud, el gerente general y director de Ledesma, Javier Crotto, reconoció que su controlada para el segmento agropecuario, La Biznaga, “viene convirtiéndose cada vez más en un negocio agrícola”. A la hora de hablar de perspectivas, el empresario indicó que esta tendencia se mantendrá.
La Biznaga cuenta con cuatro establecimientos que abarcan en conjunto más de 51.500 hectáreas en Buenos Aires y Entre Ríos. Haciendo grandes números, el segmento de carnes y granos es responsable del 10% de la facturación de Ledesma.
Para los analistas, las políticas argentinas sobre la comercialización de productos agropecuarios favorecen desde 2006 la expansión del ‘yuyo’, como llamó Cristina Fernández a la soja. En marzo de 2006 se frenaron las ventas externas de carne, que luego se liberaron cuotificadas. Más adelante le tocó el turno al trigo que hoy depende de las aperturas de los registros para ser liberado por tandas. Ambos productos siguen monitoreados por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, que cierra las exportaciones con el objetivo declarado de proteger la mesa de los argentinos, pero en el proceso, la superficie sembrada con soja creció 18% mientras que la cantidad de cabezas de ganado disminuyó 6,5%.
“La rentabilidad sobre el capital invertido en ganadería fue ínfimo en los últimos años”, explicó Bartolomé. “El esquema en el país va a seguir siendo el de la cría donde se pueda, y luego, el feedlot”, concluyó.

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