22 de noviembre de 2012 18:57 PM
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La protesta impactó en el interior con la adhesión del campo

El primer paro general de la era kirchnerista logró alto impacto en las principales ciudades del interior del país y cosechó también un vasto apoyo en el sector agropecuario, enfrentado con el gobierno desde 2008. Debido a la protesta, en La Plata, Mendoza, Rosario y Córdoba no se expidió combustible, los hospitales sólo atendieron las […]

El primer paro general de la era kirchnerista logró alto impacto en las principales ciudades del interior del país y cosechó también un vasto apoyo en el sector agropecuario, enfrentado con el gobierno desde 2008. Debido a la protesta, en La Plata, Mendoza, Rosario y Córdoba no se expidió combustible, los hospitales sólo atendieron las urgencias y fue limitada la actividad en numerosas escuelas . Tampoco hubo bancos ni recolección de residuos. En Mendoza fue casi total la adhesión del transporte público.

La medida convocada por la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Pablo Micheli contó con la curiosa adhesión de una central patronal, aunque representante de los pequeños chacareros . La Federación Agraria de Eduardo Buzzi organizó piquetes y actos a la vera de las rutas en cerca de 30 localidades del interior.

Sin que se llegaran a producir cortes de ruta ni incidentes, estos controles y la adhesión masiva del Sindicato de Camioneros resultaron claves para que muchas rutas lucieran ayer vacías.

“Las rutas están como si fuera un domingo a la tarde. Yo hice 200 kilómetros por la ruta 8, no había ningún piquete y no estaban ni los pajaritos. Hubo un alto acatamiento sin que haya cortes de rutas, sin que se amedrente a la gente”, fue el balance del propio Buzzi. En la conferencia de prensa que los organizadores de la protesta realizaron por la tarde, ya en Buenos Aires, una mano del dirigente agropecuario se apoyaba cálida sobre el hombro de Moyano . En la pelea por las retenciones móviles, hace cuatro años, ambos habían estado en las antípodas.

Lo cierto es que, juntos ahora, ruralistas y gremialistas lograron ayer paralizar buena parte del aparato productivo en todo el país. Rosario fue un termómetro y sintió de lleno el impacto: hubo 7 piquetes, de movimientos sociales, en los principales accesos a la ciudad que bastaron para provocar el cierre de todas las empresas y puertos del cordón agroexportador . La mejor prueba la aportó la Bolsa de Comercio de esa ciudad, al informar que ingresaron a las terminales portuarias unos 300 camiones con granos, todos en horas de la madrugada, cuando usualmente el movimiento diario llega a 2.900 vehículos. En la zona de Puerto San Martín, los manifestantes llegaron incluso a detener un tren con 80 vagones.

La actividad se redujo notablemente también en el Mercado de Hacienda de Liniers, que abastece buena parte de la carne de Buenos Aires. Allí ingresaron ayer solamente 1.500 animales, una quinta parte. Y al cierre de esta edición no había ingresado ningún camión . Otro sector que hizo sentir su malestar fue el petrolero. En la Patagonia, el paro se sintió fuerte en Comodoro Rivadavia, Chubut. Y hubo varios cortes en las rutas que impidieron el trabajo en los yacimientos.

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