24 de noviembre de 2012 11:06 AM
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Exclusivo: cómo fracasó la estrategia secreta de Lorenzino para evitar el fallo de Griesa

El ministro de Economía quiso presionar al juez estadounidense por medio del Bank de New York y otros que tienen carteras de bonistas que entraron al canje, agitando la amenaza de un nuevo default que los dejaría sin nada. La jugada enfureció a Griesa y motivó el fallo inusitadamente duro. Como sigue la pelea.

La jugada secreta que había pensado Hernán Lorenzino para evitar un fallo desfavorable del juez Griesa le terminó saliendo por la culata. Es que el ministro de Economía, acaso acostumbrado al sistema judicial argentino y a lidiar con personajes como Norberto Oyarbide, quiso presionar al magistrado neoyorkino para que dictara una sentencia que favoreciera a la Argentina. Pero Griesa no sólo no aceptó el lobby, sino que la jugada lo enfureció y por eso su fallo terminó siendo terriblemente duro. Así, este fracaso lo hizo quedar en una situación muy complicada frente a Cristina.

Lorenzino quiso interceder en la decisión de Griesa por medio de los bancos que tienen carteras de los bonistas que entraron el canje entre los que se encuentran el Bank of New York y Euroclear. El funcionario logró sumar a esos y otros bancos a un lobby sobre Griesa.

Funcionarios de esos bancos le advirtieron al veterano juez si llegaba a fallar en contra de la Argentina el país no pagaría a los buitres y un eventual default tñecnico terminaría perjudicando al 96% de bonistas que si aceptó el canje, que podrían quedarse sin cobrar por arrastre.

Las presiones llegaron incluso a la FED, quien envió una carta a Griesa en la que le pedía que no se afecten los pagos a los bonistas. “La aplicación expansiva de los mandatos reclamados por el demandante (…) es demasiado amplia y podría tener consecuencias operativas que impiden el buen y eficaz funcionamiento del sistema de pagos”,argumentó la Reserva Federal estadounidense, en una carta que envió a Griesa y que habría terminado en enfurecer al magistrado, afirmaron a LPO fuentes de un importante estudiod e abogados neoyorkino.

Con esta jugada, el ministro de Economía demostró así su profundo desconocimiento de la justicia norteamericana, que se maneja con un margen de independencia importante y suele ser muy poco permeables a las presiones directas.

La amenaza de Griesa

Pero no sólo eso sino que Griesa puso en un aprieta al Bank of New York, al amenazarlo con hacerlo corresponsable de la deuda del país en caso de que intentara alguna jugada para evitar el circuito de pago, un camino que en algún momento el gobierno pudo haber explorado con la complicidad de la entidad.

El juez le dijo con toda claridad que si instrumentaba un circuito d epago a los bonistas que entraron al canje que impidiera eventualmente aplicarle un embargo de los fondos buitres, lo haría corresponsable de la deuda.

Ante esta amenaza, todo indica que el Banco de Nueva York evitará cualquier acción que favorezca la posición de Argentina contra los buitres.

El gobierno tiene que pagar el próximo 2 de diciembre un importante monto a los bonistas que entraron al canje. La Casa Rosada quiere evitar que parte de ese dinero se embargue para pagarle los más de 1300 millones de dólares que Griesa mandó a pagar -antes del 15 de diciembre- a los fondos buitres.

Otra d elas razones que habrían motivado la dureza de Griesa es su cansancio ante la falta de voluntad del gobierno argentino de resolver de manera definitiva el conflicto d ela deuda.

Después de diez años en los que Griesa falló sistemáticamente en favor de Argentina, el gobierno no amagó a hacer ni una propuesta a los fondos buitres ni mostró predisposición a solucionar el tema.

El juez se habría hartado además por el alto costo para la justicia de Nueva York que implica brindar servicio de justicia en este pleito que amenzaba con eternizarse. Durante años, Griesa eludió el dilema de hierro que enfrentaba -mandar al default a un país o negar justicia a los bonistas- abriendo un gran paraguas para que la Argentina acordara por las suyas con los bonistas, evitándole tener que tomar una decisiónd e fondo.

Este paraguas temporal permitió que Argentina instrumentara los canjes del 2005 y 2010, pero nunca se decidió a terminar de resolver el pleito pendiente con los fondos buitres.

El impacto en la energía

Con cada minuto que pasa la situación que provocó el fallo de Griesa empeora. En caso de que la Argentina ingrese en ese default técnico, la suba en el riesgo país implicaría mayores costos de financiamiento en un sector sumamente delicado para el país: el costo energético. Es que no sólo el financiamiento pasaría a estar por debajo de la línea de flotación para YPF sino que además se complicarían las importaciones de combustible, que tienen que prefinanciarse.

Este riesgo habría terminado de empujar al ministro de Planificación Julio de Vido y al viceministro de Economía Axel Kicillof a anunciar un aumento de tarifas para el gas y la electricidad, como una forma de prever un incremento en los gastos en el rubro, que viene subiendo año a año y se convirtió en un verdadero peso muerto para la balanza comercial.

Pero no sólo eso sino que además las empresas exportadoras de commodities -soja- podrían afrontar dificultades para su financiamiento al comercio exterior -principal fuente de dólares del país-, como así también las deudas de las provincias y grandes empresas que se toman mediante bonos.

Alternativas futuras

El gobierno apelará este lunes a la Cámara de Apelaciones de Nueva York el fallo de Griesa. Usualmente estas medidas tienen efectos suspensivos por lo que le permitiría a la Casa Rosada ganar algo de tiempo. Lo más probable es que la Cámara conceda la apelación porque de lo contrario sería una actitud muy ofensiva para un país.

Pero esto no hace al fondod e la cuestión. Se trata de la misma Cámara que falló a favor de los buitres hace unas semanas -ordenando que se le pague-, por lo que no habría por qué esperar un cambio en la sentencia. Es decir, el gobierno simplemente ganaría algo de tiempo y podría evitar que se le embarguen los fondos para pagar los vencimientos del cupón PBI del 2 de diciembre.

Si por el contrario la Cámara rechaza la apelación, entonces el gobierno podría ir a la Corte Suprema. El problema es que las apelaciones en esta instancia no tienen efectos suspensivos, por lo que si pasa la fecha límite y el gobierno no paga, estaría entrando en un default.

A esta altura la mayor incertidumbre es qué hará el gobierno, porque su postura de no pagar ni un dólar a los buitres, evitando las negociaciones, ya se ha convertido en una cruzada. La solución del problema se ha transfigurado de algo económico a algo político.

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