5 de marzo de 2010 12:25 PM
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Maquinaria, de la tracción a sangre al piloto automático

En Expoagro, donde hasta el sábado se presenta lo más moderno del mundo en tecnología rural, dos hombres cosechan a mano entre los surcos de un maizal. La imagen confunde, anacrónica, cuando ...

En Expoagro, donde hasta el sábado se presenta lo más moderno del mundo en tecnología rural, dos hombres cosechan a mano entre los surcos de un maizal. La imagen confunde, anacrónica, cuando llevan las espigas hasta una máquina muy antigua, que las levanta en una cinta, las deschala y desgrana. A un costado, un grupo de productores mira con curiosidad. Uno le dice a su hijo: "Trabajo era el de antes".

Acaban de recorrer la exposición y recién ingresan al sector de las dinámicas para conocer a campo el funcionamiento de las últimas cosechadoras lanzadas al mercado, con los equipamientos más sofisticados. Es entonces cuando los sorprende la voz del locutor que anuncia: "En Expoagro evocamos el Bicentenario de la patria rindiendo homenaje a los pioneros. Un recorrido por la historia de la maquinaria agrícola". De a poco, el público se concentra alrededor del espectáculo.

La máquina en la que procesan el maíz estos curiosos operadores es una deschaladora y desgranadora Deering, con motor Worth Noton de 8 HP, expuesta con la colaboración de la comisión de la fiesta de la trilla de Santa Anita, Entre Ríos.

La función continúa con la marcha de una Massey Harris, de 1934. La máquina, originalmente usada para la trilla del trigo, cosecha un lote de soja por primera vez en su historia, aunque parece que hubiera sido fabricada especialmente para ello.

En la Plaza del Bicentenario, los visitantes conocen las distintas etapas del campo argentino, con información sobre los momentos en que la Argentina era "el granero del mundo", a principios del siglo XX, y, más cerca en el tiempo, el renacimiento de las empresas de maquinaria y el boom de la soja.

Allí, donde se exponen 10 máquinas antiguas que van de 1900 a 1967, dos técnicos de la firma John Deere, vestidos íntegramente de verde y con el característico ciervo amarillo impreso sobre el logo de las remeras y gorras, fotografían un modelo de la empresa estadounidense fabricado en 1927. Parecen niños que encontraron un juguete perdido.

A pocos metros, una productora entrerriana cuenta que en su infancia paseaba sobre otro de los tractores expuesto: el Pampa, una de las joyas de esta colección, que pertenece al Museo del Zoológico de Lujan. Carlos Vische, responsables de su restauración, explica que es el primer tractor argentino, producido durante el gobierno de Perón.

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