5 de marzo de 2010 15:50 PM
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Amuchástegui defiende el diálogo que la Bolsa logró con el gobierno

Pide señales para el trigo y está tranquilo por la soja

La apertura de un canal de diálogo entre la Bolsa de Comercio de Rosario y el gobierno nacional –que se coronó el reciente encuentro entre la presidenta Cristina Fernández y el titular de la entidad, Cristián Amuchástegui–, cosechó resultados positivos para la cadena comercial, como fue primero la apertura de mayores cupos para la exportación de trigo en Entre Ríos y ahora los cambios en la normativa para el transporte de granos (CTG).

Pero también hizo fruncir el ceño a actores de la cadena comercial cerealista menos dialoguistas, que reclaman más presión sobre las autoridades. El tema se debate seguido en el recinto de operaciones de la Bolsa, y que hay posiciones encontradas quedó en claro cuando a mediados de febrero el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, visitó la Bolsa local y tuvo que escuchar allí críticas fuertes de operadores.

La relevancia institucional que está adquiriendo la Bolsa durante la gestión de Amuchástegui en el escenario nacional donde se dirime el futuro de la agricultura quedó plasmada ayer en la concurrida conferencia de prensa que dio en Expoagro y a la que asistieron periodistas de los principales medios del país en busca de información sobre las perspectivas para el negocio cerealero.

Luego, en diálogo con punto biz, el presidente de la Bolsa se explayó. “Como tenemos las convicciones bien firmes, por ejemplo sabiendo que el libre mercado es la solución para los problemas que tiene el comercio granario, no tenemos que andar preocupados en parecer opositores a la orientación de las políticas agropecuarias. Y como sabemos que el diálogo es la forma de construir, nuestra tarea es acercar alternativas técnicas al gobierno que tiendan a liberar el comercio”, aclaró.

“Construimos un clima de trabajo y diálogo interesante con el ministro para los temas técnicos que competen a la Bolsa, y encontramos en Domínguez un buen interlocutor, quien reconoció algunas de nuestras sugerencias, como las que hicimos del Código de Trazabilidad de Granos, que derivaron en auspiciosos cambios, y otras como la necesidad de que los cupos de exportación en el maíz se abran de una y no parcial o gradualmente para que así se forme mercado con una demanda exportadora activa siempre y no por momentos, y algo de eso hay con la decisión de liberar 10 millones de toneladas”, recordó.

Y también dijo que hay otros reclamos que todavía no tuvieron respuesta. “Se necesita un mercado libre, sobre todo para los cultivos más intervenidos como el trigo. Ese reclamo no es escuchado. Y ahora, cuando se viene el comienzo de la siembre del trigo, le pedimos a Domínguez y a la presidenta que de señales claras al productor para que se decida a sembrar”, dijo.

Sobre la política triguera, calificó de “medida coyuntural y de menor importancia” la medida tomada ayer de reintegros para pequeños y medianos productores de cereales. “Es una medida conducente para recomponer el tejido social tras una cosecha de poco volumen como la pasada. Pero se necesita liberar el mercado para incentivar la producción. Es por que le presentamos a las autoridades un estudio que muestra que siempre que hubo libre comercio creció la producción, el productor tuvo mejores precios y los valores a los consumidores no subieron, porque el trigo sólo representa el 10/112% del costo final del pan”, aclaró.

Sobre las últimas declaraciones de la presidenta, quien en su discurso en la Asamblea Legislativa argumentó el cepo exportador de trigo por la falta de declaración de los productores, dijo: “Lo que dijo es razonable en términos generales. Pero, según la normativa, el productor tiene que declarar una vez por año lo que produce y lo que vende, y eso lo hace. El productor no tiene la obligación de dar todos los días esa información. La solución está en el liberar el mercado”. Ya que tiene buen diálogo con el gobierno, ¿la Bolsa se puede convertir en un mediador entre el campo y las autoridades?, preguntó punto biz.
No. Absolutamente, no. La Bolsa no es una entidad gremial, como las de la Mesa de Enlace. Nuestro papel es técnico. Lo que nosotros hicimos es armar dentro de la Bolsa una mesa que reúne a todos los actores de la cadena comercial con injerencia en nuestra región donde vemos las inquietudes y los problemas que aparecen y acordamos soluciones técnicas. Y eso es lo que le llevamos al gobierno. No somos mediadores ni hacemos política partidaria. Para eso están las instituciones gremiales. Eso se lo aclaramos a Cristina, a Domínguez y hasta al gobernador Hermes Binner. Nuestra función es contribuir a buscar soluciones.

Finalmente, Amuchástegui comentó que espera que este año la comercialización del maíz y la soja sea mucho más tranquila y no tan con el cuchillo entre los dientes (enfrentando sectores empresarios y destapando todo tipo de debates, como la competencia entre mercados de futuro y disponibles, la distorsión de las compras a fijar en exceso, el avance de las compras que no pasan por el mercado o las que pasan y no se declaran, las fricciones por los precios de pizzara y los famosos “combos” que ofrecieron hace un tiempo en exportadores comprando, por ejemplo, maíz a quien le venda soja).

“Los mayores volúmenes de maíz y soja, luego de la desastrosa cosecha pasada, y las perspectivas de precios sostenidos en términos de comparación con años anteriores permitirán una afluencia de negocios que, si no hay mayores regulaciones, disimulará los problemas que se vieron el año pasado por las intervenciones. Pero ojo el agua, que hoy es mucha, tapa la piedra, pero la piedra sigue estando. Y si vuelve a bajar el agua se puede convertir en una represa”, concluyó Amuchástegui.

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