7 de marzo de 2010 16:48 PM
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Por la Polilla, habilitan control de San Carlos

El Control Fitosanitario de San Carlos -una obra remodelada en el 2005 y que sin embargo no se usó- cobrará vida desde el próximo lunes debido a la aparición de una peste de la fruta en Mendoza: se abrirá para monitorear el ingreso de uva mendocina en cualquier tipo de vehículos, ante el temor a la propagación de la denominada Polilla del Racimo que detectaron los sistemas de alarma sanitaria en tierras mendocinas.

El edificio nunca se usó desde que el gobierno lo remodeló hace 5 años. Entonces el objetivo fue de que San Juan contara con un control propio que le permitiría a la provincia tener registros de todo lo que ingresaba desde Mendoza y a la vez también desinsectar, con el pago de un canon por el servicio, claro. Por eso es que entonces el gobierno invirtió para que en el lugar -donde existía una casilla precaria- se construyesen nuevas oficinas y se amplió el tinglado para la inspección de los vehículos. Pero el proyecto abortó luego de que el gobierno local a través del Procem firmará un acuerdo con el Iscamen mendocino -ambos organismos encargados de la sanidad vegetal- para que todo el control se aglutine en San José, Mendoza.

"Desde el viernes pasado estamos controlando en el puesto de San José el ingreso de uva a San Juan y desde el lunes que viene vamos a habilitar en San Carlos el Control Fitosanitario de San Juan", aseguró Jorge Escobar, director de Sanidad Vegetal de la provincia, agregando que "contará con 8 inspectores y 4 supervisores". Según se informó, no se les cobrará a los automovilistas por ese control.

Por otro lado, ayer en Mendoza se llegó a un acuerdo entre productores de uva en fresco, el Senasa y el Gobierno para acotar la barrera que pesaba en esa provincia por la detección de la dañina Polilla del Racimo. Se decidió que "sólo se aislará unas 100 hectáreas de vid, que corresponden a 10 productores de uva en fresco en Maipú donde habría hecho foco la plaga". Si bien será una decisión que va emanar finalmente desde el Senasa, los productores y empresarios del sector, lograron lo que en un principio pretendían: aislar y fumigar la totalidad de la zona conflictiva y permitir que el resto de la cosecha de uva en fresco de la provincia pueda ser comercializada libremente y sin fumigación a otras zonas del país, aunque con ciertos recaudos.

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