7 de marzo de 2010 17:08 PM
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La ganadería, el girasol y el trigo pampeano en el reino del revés

María Elena Walsh estaría de parabienes: esta semana nos tocó escuchar declaraciones de la primera dama, en las cuales se vanagloriaba por no haber tenido la Argentina que importar trigo, y daba a entender que debido a ello el sector agropecuario había mentido y exagerado una situación. Para ponerlo en términos futbolísticos, este absurdo equivale a que el año que viene River Plate festeje como gran logro que finalmente no descendió de primera división. Si bien es una situación que a los hinchas les resultará agradable, dista mucho de ser un logro para una entidad de la trayectoria de River Plate.

De igual manera, para un país con la historia agrícola de la Argentina, con el potencial productivo de sus suelos y con la increíble capacidad técnica de la única industria mayor de edad que tenemos, no podemos festejar que a duras penas nos hayamos autoabastecido de trigo. Esto sin duda es un objetivo por demás pequeño y hasta si se quiere egoísta.
Por si fuera poco, hemos leído en los matutinos pampeanos, incluso en aquellos que no registran al sector agropecuario desde un tiempo a esta parte, una noticia muy importante para nuestro sector ganadero, y es precisamente la que nos informa que el Ministerio de la Producción va a poner en marcha un ambicioso proyecto productivo para elevar el número de cabezas, en La Pampa, a más de 400.000. Esto aparentemente se lograría a través de un combo entre un fideicomiso ganadero, el Ministerio de la Producción y el Banco de La Pampa como administrador financiero, entidad esta última que sin duda desplegará todo su espíritu pionero y de fomento para con el sector (???) como bien nos tiene acostumbrados.
De concretarse la idea sería muy interesante, porque podríamos decir que se aprende de los errores, pero bueno es recordar que es mejor aprender de los errores ajenos.
Desde estas columnas hemos apoyado a la ganadería y alertamos de las implicancias que tendrían las malas políticas oficiales, impactando negativamente sobre el sector. Ahora se pone atención sobre lo que antes eligieron liquidar, porque desde la provincia siempre se alentó, por conveniencia o por desidia, a apoyar todo lo que hacía el Gobierno central, a esta altura y después de más de dos años cabría preguntarse: ¿El matrimonio gobernante no se equivoca nunca?, ¿son de verdad tan infalibles? Lamentablemente el tiempo le va dando la razón al sector agropecuario, pues las vacas se terminan, el trigo apenas le alcanza al país, el girasol pasa a ser una rareza botánica, los productores se van fundiendo de a poquito, y algunos desaparecen de la escena producto de las desacertadas políticas oficiales que son aplaudidas por los funcionarios de turno, y lo que es peor, por los legisladores que nos representan, tendencia que afortunadamente está cambiando en los últimos días con la renovación de las cámaras.
Reconocer que La Pampa se está quedando sin ganadería es un paso importante que no debe admitir dilaciones, y desde esta columna aplaudimos que se hayan dado cuenta. Pero nobleza obliga y para muestra basta un botón. Esperamos estar equivocados y que el año que viene no tenga que salir el Ministerio de la Producción a “recuperar” el GIRASOL, luego de asistir impávidos a su destrucción, como lo han hecho con los bovinos.
Esperamos no escuchar falsos argumentos tales como que el girasol (un producto pampeano de pura cepa) ha dejado de sembrarse y todo por culpa de la soja… UNA MENTIRA TOTAL, porque si a La Pampa le conviene el girasol… a nuestras cosas. Y no volver de Buenos Aires sin antes habernos traído en el portafolio la respuesta a un cultivo, que en tiempo más o en tiempo menos, sólo será sembrado en condiciones especialísimas y por algunos grupos que tienen la posibilidad de hacerlo, ya sea por contrato o por conocer algunos nichos de mercados que el común de los productores no alcanza a vislumbrar.
Señores, acá se hace necesario la presencia del Estado, si conviene el cultivo apoyémoslo, saquémosle las retenciones, y pongámoslo a competir con la soja.
Si para ello es necesario decirle NO a la Sra. Presidenta, hagámoslo!, y la agricultura pampeana será la más agradecida. Sería bueno que pensáramos por un momento como el presidente de Uruguay y hacer de La Pampa y del agro pampeano, un agro inteligente.
 
 
Ing. Agrónomo Mariano Fava
Postgrado en Agronegocios y Alimentos
MP: 607 CIALP

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