8 de marzo de 2010 06:53 AM
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No hay suficiente carne y los precios de los cortes no bajarán

Con una ingesta de 72 kilos por persona al año, en 2010 faltarán 700 millones de kilos. El déficit augura precios altos todo el año.

De acuerdo a las últimas mediciones nacionales de producción vacuna, para este 2010 habrá un faltante de 700 millones de kilos de carne, según indica la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez). Es que la realidad indica que la demanda de carne sólo podrá cubrirse en un 76%, conforme al consumo producido en 2009 que arrojó 72 kilos por habitante por año.

El stock ganadero nacional del año pasado fue de 48,8 millones de cabezas y para este año se espera que esta marca caiga en 3,15 millones de cabezas, en consecuencia, se estima que quede para 2011 en 41,7 millones, señala esta institución ganadera de Córdoba.

En Mendoza, la situación no va a variar. "Lo que pase en el país va a pasar acá. Porque la ganadería local sólo abastece el 10% del mercado interno. Tendremos faltante para el consumo", dijo el técnico asesor de la Dirección de Ganadería de la provincia, Eduardo Naldini quien aseguró, además, que "el faltante ya se refleja en los despachos de los matarifes y carniceros locales".

Los especialistas en ganadería sostienen que hay dos caminos ante este escenario: bajar la ingesta de carnes (demanda) o mejorar la producción (oferta). O lo que es peor: importar carne de otros países.

En cuanto a la primera opción, José de Carolis, presidente de la Cámara de Industria de la Carne y Matarifes de Mendoza, dijo que "sí no bajamos la ingesta de carne a, por lo menos, 60 kilos se va a producir el bache que venimos anunciando" porque el "aumento de la producción no se realizará", declaró con seguridad.

En su opinión, una baja en el consumo debería ser una "medida moderada y constante" que asegure la provisión de carne para el año. Pero a esto, De Carolis le agregó una nueva variable: el aumento de precios (de casi el 40% en los últimos meses) por el que cayó el consumo en un 20% y 25%. "Los aumentos han sido tan altos, tan fuertes que ha obligado a los consumidores a disminuir el consumo de carne", explicó De Carolis.

Este proceso se profundizó con las sequías ocurridas en la cuenca del Salado (zona clave ganadera), relató Naldini, "retardando o disminuyendo las preñeces de las madres para el destete de 2010". Prueba de ello es la baja en las vacunaciones a los animales, lo que ha demostrado la menor cantidad de terneros que hay en los campos.

Además, se sumó a este escenario – comentó este técnico ganadero- la falta de lluvias, lo que precipitó aún más la merma en la actividad reproductiva de los vacunos que ahora hace peligrar la producción futura.

En cuanto al bajo rendimiento productivo, el técnico ganadero y docente, Lucas Sbriglio, dijo a este medio que "el sacrificio de las madres y envejecimiento de los rodeos, por falta de inversión o por la salida de los empresarios del sector, desmejoró aún más la situación".

Un rodeo debería renovarse con animales jóvenes cada 5 años. En la actualidad, con los bajos índices de inversión de estos años se calcula que este proceso podría tardar 10 años. "Los campos tienen muchos animales viejos con una menor capacidad reproductiva", dijo Sbriglio.

Esto aumenta los costos de producción por animal y "hoy el productor de cría no cubre los costos de producción; dado que el incremento de los costos fijos hace que aumente el costo individual de cada animal producido. Así, se produce un círculo vicioso del cual el productor no puede salir".

En cuanto a la relación de esta problemática con las exportaciones, Sbriglio dijo que "la intervención del Gobierno se basó en incentivar con subsidios los feed lot, modalidad que da novillos livianos. Se debería haber realizado la cría de novillos pesados y con esto se hubiese logrado con menos animales mayor cantidad de kilos de carne".

Para Sbriglio, el Gobierno debería haberse preocupado por los elementos que conforman el valor de recupero (cuero, hueso, vísceras, patas, etc.), ya que el proceso y venta de estos elementos disminuye el valor del animal. "Eso sí, controlando a los frigoríficos abasteros que con la escusa del valor de recupero bajo suben la carne pero cuando éste cae la carne no lo acompaña".

"La exportación sólo se permite para menudencias, carnes termoprocesadas y cuota Hilton. Beneficiando claramente sólo a algunos frigoríficos extranjeros". concluyó este asesor.

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