8 de marzo de 2010 08:29 AM
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Crece la cría de búfalos en Argentina y busca insertar sus productos en el mercado

Tanto la extensión de la frontera agrícola, hoy por hoy mucho más allá de la Pampa Húmeda, como su consecuencia inmediata que es el desplazamiento de la ganadería a zonas marginales, provocaron hace unos años la aparición de una nueva actividad en Argentina: la cría de búfalos.

La producción de carne de búfalos es una actividad en formación porque, aunque la cría y engorde tiene algunos años de desarrollo en las provincias de Entre Ríos, Formosa, Corrientes y Chaco, todavía falta mucho trabajo para hacer un negocio masivo.

Según las estadísticas del Ministerio de Agricultura de la Nación hay en el país unos 100 mil búfalos, aunque todavía no se ha terminado de censar estos animales porque o existía un sistema de trazabilidad para el registro de los mismos.

“El búfalo es conocido en el país y los productores saben que se puede criar sin problemas en zonas de bajos, inundadas, de elevada temperatura y gran humedad. Igualmente, hay que avanzar en la comercialización porque una vez que el producto sea conocido y se masifique su consumo habrá que estar preparado”, dijo a redagroactiva.com Armando Cadoppi, criador del Delta del Paraná.

En la actualidad esta incipiente actividad es una herramienta de desarrollo económico que se está imponiendo en zonas marginales “por su capacidad de adaptación y eficiencia en la conversión de forraje en carne superior a la de los vacunos”, aseguró Cadoppi.

La cantidad de ejemplares en tierras argentinas ha crecido en los últimos años porque, según los criadores, la búfala vive unos 20 años y puede generar terneros hasta los 16 ó 17 años, entonces es un animal que no se envía a faena. “Por lo general las hembras se retienen y hay un crecimiento significativo de existencia”, enfatizó el productor.

Desde el grupo de criadores de búfalos del Delta del Paraná logramos en el año 2000 la diferenciación en el Senasa para que esta entidad reconozca a la carne de búfalo para consumo humano, que apruebe etiquetas para comerciarlo como una carne distinta a la vacuna.

Carne sabrosa y magra

Las bondades de la carne de búfalo del Delta del Paraná tienen que ver con un menor contenido de colesterol y grasa intramuscular, a la vez que mayor concentración de hierro y proteínas que la carne vacuna tradicional. En este sentido, Cadoppi agregó que sus animales “son alimentados naturalmente, con pasturas de la región del Delta”.

Además el productor dijo que cuentan con aval técnico que ratifican sus declaraciones. “En 2003 hicimos un estudio junto al Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, con aproximadamente una tonelada de carne, que arrojaron estos resultados reales”, puntualizó.

Inserción en el mercado

Por otra parte, Armando Cadoppi comentó que “en el 2007 logramos que la Unión Europea autorice la importación de carne de búfalo para poder hacer el primer envío de América al viejo continente e iniciar un mercado que no existía”.

En tanto, en Argentina desde 2003 se está buscando ampliar la venta interna de carne de búfalo en restoranes como una carne diferente.

Igualmente, el criador insiste en que “hay que desarrollar una cadena íntegra por lo que estamos trabajando para que se pague de manera diferencial el cuero de búfalo. También hacemos salame y otros derivados para demostrar a los consumidores que los búfalos del Delta son tiernos y sabrosos”.

Vacas a feed lot y búfalos a los campos marginales

Finalmente, Cadoppi predijo un futuro muy alentador para la actividad debido a que, desde su punto de vista, “el búfalo seguirá creciendo por la sojización que sufre el país que desplaza a la ganadería a zonas marginales con pastos más duros y climas más extremos. En este contexto el búfalo tendrá mayor protagonismo a la vez que el vacuno irá yendo al encierro o feed lot”.

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