15 de diciembre de 2012 00:23 AM
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Moreno tiene la llave para devolver la competitividad

Según quienes lo frecuentan, guarda en carpeta algunas medidas para recuperar el sector.

A principios de este año, los frigoríficos exportadores le llevaron al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, unos cálculos con los que pretendían demostrarle que una quita de retenciones a los cortes frescos de mayor valor estimularía las exportaciones, al punto que éstas terminarían generando más divisas para el país y más que compensando los menores ingresos fiscales iniciales.

En abril pasado, luego de un bloqueo resonante por parte de gremialistas del sector de la carne en el Mercado de Liniers pidiendo por el no cierre de la planta de Venado Tuerto de JBS, el Gobierno redujo al 5 por ciento, con condiciones, los derechos de exportación de la carne procesada, un producto en agonía desde que hace un año Estados Unidos dejó de comprarle termoprocesados a la Argentina alegando presencia de ivermectina. O sea, hizo lo que nadie le pedía, con la cantinela de proteger los “productos que mayor valor agregan” y avisando que la medida significaba una “transferencia al sector de 12,5 millones de dólares”.

El resultado fue nulo: JBS no reabrió la planta de Venado Tuerto (ni nadie reabrió ninguna de las decenas de plantas que cerraron desde 2010, ni reincorporó obreros despedidos, que son miles), y la exportación de termoprocesados no mejoró. En los diez primeros meses de este año se despacharon 7343 toneladas de estos productos; en la década previa, el promedio anual fue de 39.367 toneladas.

En divisas, la carne procesada este año representó US$ 31,7 millones, de acuerdo con el Servicio Nacional de Calidad Agroalimentaria (Senasa). Al menos, el costo fiscal de la baja de retenciones (suponiendo que se la aplicaron a la totalidad) fue mínimo: 3,17 millones de dólares, una cuarta parte de lo que el Gobierno estimaba.

Las misiones encaradas a Angola y Azerbaiján no tuvieron un éxito mayor. Mientras estas últimas todavía no logran emerger del rubro “otros” ni en volumen ni en valor, Angola compró en los diez primeros meses de 2012 carne fresca por US$ 1,77 millones (contra un promedio anual del lustro previo de US$ 2,77 millones) y menudencias por US$ 8,93 millones, en línea con el promedio de los últimos cinco años.

La bala de plata

Cuentan asistentes a la famosa escuelita de los días viernes, donde Moreno monitorea la marcha del sector de la carne, que en aquel momento caracterizó la baja de retenciones a los cortes frescos como la “bala de plata” que se guardaba para el segundo semestre. Ahora que, con una devaluación por goteo que acumula un 13 por ciento en el año, con la competencia de Brasil, con los remilgos de los europeos en el frente externo y con el surgimiento de cooperativas que no tienen la presión impositiva de los exportadores en el mercado interno, varios creen que es el momento de usarla, parece que el “Llanero Solitario” alega no hay margen político para hacerlo. Aunque, dicen que dice, tiene en carpeta otras medidas para mejorar la competitividad perdida.

Cifras magras para la industria

 

  • 7343
    Toneladas
    Es el volumen de productos termoprocesados que se exportó en los diez primeros meses de este año, cuando el promedio anual en la década previa fue de 39.367 toneladas, según datos oficiales
  • 12,5
    Millones de dólares
    Fue la supuesta “transferencia al sector” que el Gobierno estimaba se iba a realizar al reducir las retenciones a los termoprocesados en un cinco por ciento. Esa estimación no se cumplió
  • 1,7
    Millones de dólares
    Fueron las exportaciones realizadas a Angola, un mercado al que el Gobierno pretendía conquistar. El promedio de la década vendido a ese país africano fue de 2,7 millones de dólares
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